La experiencia es un grado, y si no que se lo digan al festival Aquasella. El evento asturiano cumplía este fin de semana 22 ediciones, y tras varios cambios de fecha en los últimos años, volvió a demostrar por que es el evento underground más importante del norte de España. Durante jueves, viernes, sábado y domingo 30.000 fieles acudieron al valle asturiano para bailar, y bailar, y bailar.

Siendo el jueves la fiesta de bienvenida, y el domingo el closing, vamos a centrarnos en esta crónica sobretodo en el grueso del festival: Viernes y sábado. Lo primero que tenemos que destacar es la estupenda organización, tanto del festival como de todo lo que rodea a un camping totalmente abarrotado. Colas casi inexistentes, accesos rápidos y trabajadores bien informados, es lo primero que nos encontramos a nuestra llegada, algo sin duda de agradecer, más aún cuando hablamos de un festival a orillas de un río y cuyo acceso principal es una carretera nacional (de las asturianas, de las entretenidas).

Con respecto al recinto, cabe decir que en esta nueva edición del festival, ha presentado una distribución diferente, concentrando la propuesta musical en dos espacios con una cuidada producción de imagen y sonido; El Bosque, y el escenario Open Air, presentando una distribución totalmente nueva en el recinto junto al Sella. Si bien es cierto que en ciertos momentos, el sonido del mainstage se comía al del escenario “secundario”, en la mayor parte del tiempo la experiencia musical fue plena.

Aquasella ofrece un entorno natural único para un fin de semana dedicado a los sonidos electrónicos mas contundentes. El ambiente que se respira en el valle es muy pero que muy bueno, y se nota que el perfil del público no es el habitual que podemos ver en otros eventos más mainstream. Una media de edad más alta, que hace principalmente que la experiencia de los asistentes en lo que a un festival se refiere, sea más alta, y eso también se nota.

Con respecto al cartel, poco o nada podemos hacer más que aplaudir. Nombres muy potentes correctamente distribuidos por días y horas. Por ejemplo, el viernes el plato fuerte de Joris Voorn se colocaba a la 1:00 (primera hora), dando lugar a un set cargado de sonidos melódicos, que continuaban con el esperado set del debutante Stephan Bodzin, una de las actuaciones de la noche que además confirman al artista como uno de los DJs revelación de 2018.

Pero Aquasella se caracteriza por el techno oscuro y contundente, y este no tardaría en llegar. Technasia, Charlotte de Witte y SNTS protagonizaron tres de los sets más potentes del fin de semana, siendo una grata sorpresa la actuación de este último, también en formato live y derrochando energía encima del escenario, donde se llego a bailar a 130/132 BPMs. Mención aparte para los cierres de la primera jornada a cargo de una de las artistas mas actuales del panorama, la belga Amelie Lens, y de un clásico en Aquasella, Pepo, que clausuraban la primera noche, ya de día, en el Open Air y El Bosque, respectivamente cuando ya eran las 11:30 de la mañana del sábado.

La jornada del sábado la abría Aída Blanco, para luego dar paso a uno de los nombres más destacados del cartel, Laurent Garnier. No es nada fácil ver en nuestro país a este francés con más de 30 años de carrera a sus espaldas, y seguro que no fue una contratación sencilla para la organización. El productor y DJ, totalmente entregado, cumplió las espectativas con creces, en un set de 180 minutos en los que supo llevar de una manera muy cuidada el hilo de la sesión, pasando del house, al tech-house y al techno a su debido momento. Y la noche solo acababa de empezar.

Scan X y Dekmantel Soundsystem eran los siguientes en salir a la palestra, tan diferentes como igualmente efectivos. La noche del sábado tenía grandes atractivos, y el siguiente era sin duda Boys Noize. El alemán derrocho estilo y completo un set totalmente diferente a todo lo que se podía haber visto hasta ahora en Aquasella. Con sus habituales toques de electro y techno punk, y a base de transiciones rápidas y constantes, el popular artista completo una sesión de verdadera locura.

La noche continuaba con los sets de Cuartero y Claptone en ‘El bosque’. El set de este último, al igual que en el caso de Boys Noize, fue algo sin duda diferente a la línea habitual del festival. Temas vocales, más comerciales que de costumbre, y mucho ritmo. Aquí pudimos escuchar canciones como ‘Losing It’ de Fisher, o ‘Liquid Spirit’ del propio Claptone, dos hits que se alejan mucho del claro protagonista del festival, el techno, pero que dieron un soplo de frescura entre los asistentes.

En este momento era hora de volver al techno en mayúsculas, y pocos artistas saben más de esto que Paco Osuna y Oscar Mulero, los dos siguientes artistas en salir a la palestra en sus respectivos stages, tirando de contundencia y un estilo muy oscuro que más tarde continuarían hasta el cierre Hot Since 82, Ben Sims, Richi Risco y Ben Klock.

Aquasella se despide hasta su edición número veintitrés, de la cuál sabremos las fechas muy pronto. Tras el gran éxito y el gran cartel completado en este 2018, solo queda que esperar cosas increíbles de cara al año que viene, donde con total seguridad volveremos a ese paraíso llamado Asturias, donde la música underground tiene mucha cuerda todavía.