Este pasado fin de semana se celebró, como muchos sabéis, el festival andaluz por excelencia, Dreambeach (Villaricos, Almería). Este evento, sin duda uno de los mejores de España, presentaba una edición cargada de novedades, la cual no quisimos perdernos y seguimos a pie de pista (como podéis ver en nuestros Stories destacados). En 2019, y quinto año consecutivo Wololo Sound estuvo en Dreambeach y vivimos muchas pero que muchas cosas.

Dreambeach es sin duda un festival diferente. Todo lo que hace o confirma, en lo que acierta o falla, es comentado, alabado o criticado. Ni más ni menos que el precio a pagar al alcanzar tal volumen de “epidemia mediática”. Este hecho nos hace perder a veces un poco la perspectiva de lo que significa tener (en el medio de la nada, con todos los problemas que ello conlleva tal y como nos confirmó Gonçalo) a decenas de artistas de talla internacional, de varios géneros, y por un precio, asumiendo los cachés que se manejan en la actualidad, más que asequible. Esto es algo que a veces se nos olvida: Los artistas cuestan dinero… Y el festival va a confirmar, en su mayoría, a los que más vendan. Esto mismo abre también la puerta al eterno (y cansino) debate de si la música urbana (que vende, y mucho) debe ocupar parte, y cuánta parte, en los eventos de los festivales de electrónica. A la vista de los acontecimientos recientes, creo que la decisión más inteligente es asumir este hecho y confiar en el buen hacer de los promotores para que esta nueva tendencia no eche por tierra, o solape, a los artistas que nos hacen recorrer cientos de kilómetros para asistir a festivales como Dreambeach.

Entrando en materia, la edición de 2019 de Dreambeach nos ha dejado un gran sabor de boca. El recinto, este año dividido en tres zonas, y con multitud de stands y actividades complementarias de decenas de patrocinadores, no dio sensación de sofoco en ningún momento, ni en baños, ni en barras, ni en accesos. Pistas con suficiente espacio para bailar y disfrutar sin agobios, zonas de descanso (un poco escasas) y precios asequibles, son otros de los detalles que nos gustaron de este recinto. En el lado negativo, pero quizá inevitable, tenemos que volver a hablar del solape de sonidos en las zonas entre stages. En momentos álgidos de la noche, si el gentío te “obligaba” a estar en un lateral de la pista, es probable que a ratos escucharas más el escenario de al lado que el tuyo propio. Esto es algo que quizá pase inadvertido para muchos, pero que tuerce el gesto de los más exigentes. También nos entristeció un poco ver el poco volumen de público en algunas actuaciones como (la primera hora) de Paul Kalkbrenner, Sam Feldt, Fedde Le Grand o Boys Noize. Super estrellas que llenan mainstages de Tomorrowland, Ultra o Creamfields, y que aquí el público no supo valorar de la misma manera. Lamentablemente aquí la organización poco o nada más puede hacer, ya que la progresión de los horarios era muy correcta.

Como viene siendo habitual, Dreambeach se celebró durante miércoles (fiesta de bienvenida), jueves, viernes y sábado. La primera jornada, entablada en el stage del exterior del camping (este año patrocinado por la marca U Rock), tuvo como gran protagonista a It’s All About Music, la marca de Anna Tur que retransmitió el show a todo el mundo en directo y que contó con el underground más fino de la propia Anna o de artistas como Francisco Allendes, residente de ANTS (Ushuaïa) y al que entrevistamos hace unos meses.

En la jornada del jueves abría las puertas el recinto de conciertos para una noche con solo dos escenarios activos: Mainstage y Dreams Tent (underground). En el primero de los escenarios, el principal, pudimos disfrutar de un gran combo de actuaciones de artistas ligados a la marca Armada, como los de Sunnery James & Ryan Marciano, W&W y por supuesto, Armin Van Buuren. El quinteto de holandeses nos dejó cinco horas para el recuerdo donde sonaron todo tipo de estilos: Progressive, Tribal, Tech-House, Big Room, Trance, Hardstyle… Una demostración más de que lo importante es divertir al respetable, y que para ello no hay que cerrarse a un solo género. El público cumplió con creces y llenó la pista “hasta atrás”. El cierre de este stage correría a la cuenta de dos artistas ligados al hardstyle y al psytrance, Coone e Infected Mushroom.

Por su lado, en la carpa, teníamos lista y dispuesta la primera gran velada de buen techno gracias a una noche que acogería hasta a diez artistas en formato b2b con sets de dos horas cada uno, una duración en mi opinión óptima y necesaria para un/unos artistas de este género. Pese a que la noche arrancaba con la triste noticia de la cancelación de Uner y su compañero de baile, Claude Vonstroke, la organización supo readaptar los horarios de manera correcta, de tal forma que artistas como Hosse o Sosandlow (que se lo tienen más que merecido) entraban en acción. Por la cabina pasaban djs como Chus & Ceballos, Rafa Barrios, Seth Troxler, Tiga, Umek u Horacio Cruz que nos dejaban algunos de los ratos más intensos de la noche en una carpa que aunque no alcanzaría el “llenazo” de las dos noches siguientes, siempre tuvo más de media entrada, demostrando una vez más el gusto por el buen underground de los asistentes de Dreambeach.

Para el primer día “gordo”, Dreambeach preparó uno de sus ya habituales Opening Sets con el alemán Paul Kalkbrenner donde, como ya hemos dicho antes, no fue hasta mitad del set donde empezó a verse la pista a medio llenar. Música de calidad de una leyenda de la electrónica en un set muy emocionante y tranquilo donde no faltó el clásico ‘Sky And Sand’, sin duda uno de los momentos del festival. A continuación Sam Feldt y Fedde Le Grand dieron la talla con su tónica habitual, dando paso a dos artistas muy esperados en el terreno comercial: Don Diablo y Steve Aoki. Cada uno supo hacer disfrutar a su público en su respectiva manera y, sorprendiendo al compartir escenario durante un instante en la actuación del americano al ritmo de su colaboración ‘What We Started’. Asimismo, durante esta segunda ronda también se realizaron los dos take overs más esperados del festival: I AM HARDSTYLE – liderado por la leyenda Brennan Heart – y Disciple. El primero, en el main estuvo lleno de sopresas, dado que Brennan subió a la cabina a su propia mujer, y al vocalista Jonathan Mendelsohn. Tras él, Aftershock – un enmascarado que dará mucho que hablar en la escena hardstyle – y otros como Code Black b2b Toneshifterz o Ran-D pusieron ritmo hasta el cierre; todos ellos acompañados por el famoso speaker Mc Villain. El segundo, celebrado en el Open Air, y dedicado a los amantes del dubstep y el drum & bass; acabó con un b2b de todos los artistas, entre los que destaca Modestep. De esto, hablaremos un poco más abajo. El mayor inconveniente de ambos take overs es que se solaparon, un duro golpe para los fans de los dos subgéneros.

En contraposición a los dos anteriores stages, en la Notre Dame Dreams Tent desde casi el primer minuto vimos como se llenaba y se empezaba a calentar con la actuación de Boris Brejcha. El público underground (quizá, y generalizando, con más edad y más poder adquisitivo) no deja para más tarde lo que pueda hacer ahora, y a las 00:00 el stage ya tenía un aspecto admirable. El de la máscara deleitó a los asistentes con una mezcla de tech house y techno con algún que otro clásico que puso patas arriba la carpa. Tras él, pesos pesados fueron pasando por cabina, The Martinez Brothers, uno de los sets más destacados y bailongos del festival, Loco Dice, Adam Beyer (junto a Fisher el mayor lleno de la carpa) y un final de fiesta espectacular con Nina Kraviz y la belga Charlotte de Witte, a la que vimos en su salsa pese al horario nada europeo de su actuación.

El último día pintaba fuerte, y era para muchos el más esperado. Esto se demostró más adelante con las actuaciones de Tchami x Malaa, Steve Angello o Nervo, los tres sets que más fieles congregaron en el mainstage. Los dos franceses tomaron el relevo de una apertura llevada a cabo por Boys Noyze, que realizó una sesión bastante llevadera y “comercial” (con muchas comillas) dada la hora de su actuación. El No Redemption tour llegaba a Villaricos con su gran exclusividad y dejaron uno de los mejores sets del fin de semana, ante una pista que se fue llenando poco a poco. El miembro de Swedish House Mafia, Steve Angello, llegaba a Dreambeach en solitario, en una de sus poquísimas actuaciones de esta manera en lo que va de año. Musicalmente nos trasladó un año atrás y recuperó el sonido habitual de su último álbum, con buenas dosis de progressive “añejo” (Reload, In My Mind, Gods, ID2, Tell My Why…) pero también con mashups nuevos y una primera media hora más “cañera” y cercana al Bass House. Knife Party, Nervo y DJ Nano fueron los tres artistas que continuaron con la fiesta en el main antes de cerrar con el potente raw hardstyle de Warface.

Por su parte, el escenario de techno se abarrotó de nuevo desde bien temprano con las actuaciones de Wade y Fisher, dejando notar el auge del tech house y de estos dos artistas. Mención especial para el caso del andaluz, un artista que se revaloriza cada semana y que mantuvo al público entregado como hacía tiempo que no se veía en las playas de Villaricos. Y actuando a las 21:30. La noche continuó con el estilo inconfundible de los lives de Agoria y Stephan Bodzin para dar paso a los platos fuertes de Marco Carola, que puso el toque contundente de la noche, y Joris Voorn b2b Kölsch, un cierre inigualable y solo al alcance de los mejores festivales del planeta.

Por último, el Open Air San Miguel también ha dado mucho que hablar este año. Pese a su más que notoria decadencia en comparación a ediciones anteriores, una gran parte del público de la bass music no falla, siendo atraídos con el takeover de Disciple como mayor reclamo y con varios nombres de drum and bass muy atractivos. ¿Dónde está la decadencia entonces? Pues sigue faltando ese plus de exclusividad, esos grandes nombres como Excision (2016), el ‘Outer Edges’ de Noisia o el live de Wilkinson (2017) o el live de Netsky (2014).

Se ha descuidado un poco ese aspecto y se ha optado por algunos nombres de menor calibre (que no de menor calidad, ojo) y que son ya muy asiduos en Andalucía, como son Tantrum Desire o Benny Page. Dimension, SaSaSaS o el Tecnique International Sound, que han sido tres de los grandes triunfadores del drum and bass en esta edición, entre los que destacamos también a Delta Heavy y Matrix & Futurebound. Pero una de las mejores sesiones la volvió a dejar Oto, quien acabó pinchando cerca de dos horas y media debido a que Congo Natty y su grupo perdieron el vuelo. Un reto que afrontó sin problemas, ya que se encontraba como en casa, y durante dos horas dio al Open Air de Dreambeach una selección del mejor sonido deep, roller y neurofunk. ¿Veremos un nuevo ascenso del drum and bass el próximo año?

Sin embargo, un punto que sale muy reforzado este año es el dubstep, con un histórico takeover de Disciple en el que Modestep, Virtual Riot, Barely Alive y un PhaseOne estrenado en Villaricos hicieron bailar al público a ritmo del mejor dubstep del momento durante cinco horas, en las que también hubo algo de house y bastante drum and bass al final. Al día siguiente, Ghastly y Herobust aportaron un dubstep algo diferente, pero con un sonido más fresco que rompió la monotonía del drum and bass del sábado. El público del dubstep es uno de los más fieles en Dreambeach, y algo tan histórico como un takeover de Disciple durante cinco horas iba a atraer a gran parte de los headbangers de España. ¿Mantendrá Dreambeach este buen nivel de dubstep en 2020?

En definitiva, y concluyendo, tenemos que decir que Dreambeach 2019 ha sido una gran edición, a la altura del nivel medio del festival, y que esperamos que el rumbo que se tome en 2020 no se aleje en ningún caso de la línea de esta edición. Por último desde Wololo Sound queremos agradecer a toda la organización de Dreambeach, y en especial a Ibai Cereijo, el trato recibido antes y durante el festival. ¡Un verdadero gustazo!

Como no hay cinco sin seis, WOLOLO SOUND VOLVERÁ A DREAMBEACH 2020, que por cierto se celebrará del 5 al 9 de agosto. ¿Preparados?