El posible nuevo boom de los eventos, una reflexión determinada por la capacidad económica de las promotoras y la demanda del público

Durante los últimos años se ha hablado mucho en la industria musical sobre el crecimiento exponencial del sector de los eventos, hasta el punto de considerarse un boom y llegar, incluso, a debatir sobre si la burbuja iba a explotar en algún momento. Finalmente, la pausa la ha puesto una causa más bien «natural» que el propio gremio llevando al límite la cadencia de los espectáculos musicales en vivo, lo que ha hecho plantearme lo siguiente, para cuando las aglomeraciones de miles de personas sean totalmente seguras: ¿Volverá a estallar la masificación de eventos en 2022?

Como siempre, la respuesta a esta pregunta va mucho más allá de un «sí» o un «no». Comentándolo con el equipo de Wololo Sound, hemos reunido varias opiniones interesantes al respecto. Por la parte negativa, hay quienes piensan que la situación se revertirá; es decir, que no volverá a haber tantos eventos como hasta hace dos años. Pero por el contrario, yo tengo confianza en que haya una tendencia a lo positivo pronto, ya que después de este periodo de inactividad puede que sea el momento de apostar por realizar una cantidad desmesurada de festivales.

Quiero matizar esta última frase, ya que leída suelta se puede malinterpretar, y es que ahí entrarían en juego dos factores, uno más determinante que el otro: el dinero y la demanda. Las promotoras han perdido muchísimo dinero en este tiempo. Algunas han quebrado o estarán al borde, mientras que otras con mayor capacidad económica han sido capaces de subsistir y están en posición de seguir poniendo dinero. Son estas segundas las que pueden arriesgar dentro de un año llevando adelante varios eventos y sometiéndose a una demanda del público que en España siempre estará presente y no parece ser un factor de riesgo.

Dificultades para la música electrónica

Otra de las inquietudes entre los integrantes de Wololo es si la electrónica seguirá siendo protagonista en España. Las cosas han cambiado mucho desde el comienzo de la pandemia, también en términos de consumo musical, y tengo la sensación de que los estilos más comerciales se las van a ver bastante crudas para volver a ganarse los huecos importantes. El pop y lo urbano están cada vez más fuertes y no los veo capaces de desbancar a cabezas de cartel como Armin van Buuren o Don Diablo, por dar dos nombres, pero sí a artistas no tan establecidos y que ya tenían dificultades para llenar escenarios.

Creo que no es mentira que la electrónica se está quedando atrás en nuestro circuito, pero si hay algo por lo que no temería es por los géneros underground. El techno y el drum & bass, por nombrar otros dos y englobando todas sus variantes, tienen seguidores muy acérrimos que siempre van a estar al pie del cañón de artistas y eventos. De hecho ya ha habido varios eventos de techno en España que han colgado carteles de sold out en esta nueva normalidad, aunque también es cierto que las limitaciones de aforo lo han facilitado. Habría que ver la respuesta en festivales de mayor magnitud, pero creo que estas costumbres no hay virus que las cambie.

No habrá masificación de eventos en 2022

No quería acabar este artículo sin mojarme, que es lo que más interesa dentro de los debates. Me cuesta creer que pueda haber una nueva ola de muchísimos festivales tan pronto, pero sí pienso que dentro de unos años será posible. El proceso lógico es que haya una recuperación lenta y no que todo el mundo se tire a lo loco a la piscina cuando puede suponer que haya todavía más pérdidas. Reitero lo que he dicho antes: si alguien está en posición de arriesgar son aquellos que más números manejan; los más humildes tendrán que ir con pies de plomo y quitar las ganas de empezar a construir la casa por el tejado.

Por último, me gustaría aprovechar las últimas líneas del artículo para dar la enhorabuena a los eventos que se han realizado en este tiempo asegurando y respetando todas las recomendaciones sanitarias por la valentía a afrontar esta extraña situación, sabiendo que sus ingresos iban a estar muy limitados. Y también a los que han optado por cancelar su celebración un año más porque la seguridad de los asistentes, trabajadores y todos las personas con las que tuviesen contacto posteriormente es más importante que hacer caja por puro capricho.

Soy el Asier Villalibre de este percal, pero no tengo ni idea de tocar la trompeta; solo sé un poco de música electrónica.