Antes de que muchos de los que estáis leyendo esto nacierais, o ni siquiera levantaseis dos palmos del suelo, la música electrónica ya llevaba tiempo recorriendo todo el mundo. Es cierto que resulta difícil describir el pasado y el presente de la música electrónica de forma concisa. Una industria tan amplia, con tantas influencias culturales de tantas naciones y cientos de subgéneros es prácticamente imposible de resumir en unas cuantas líneas. Aun así, la última década del siglo XX estuvo caracterizada por nombres que todavía resuenan a día de hoy, y subgéneros que, aunque han evolucionado de alguna forma para adaptarse a los gustos contemporáneos, tuvieron sus años de gloria en los 90. En este artículo expondremos algunos de ellos.


Hardcore Will Never Die

Cabezas rapadas, chándales característicos, Air Max y un mago reconocible a kilómetros. Todo amante de la música hard sabe de lo que estamos hablando: Thunderdome. El movimiento que comenzó como algo entre amigos y que se extendió como la pólvora en los Países Bajos, convirtiéndose en un estilo de vida para muchos y un legado para las nuevas generaciones. Para muchos sólo ruido, fiesta y descontrol, para otros, significaba todo.

El acid house de Chicago tuvo mucho que ver en el desarrollo del estilo capitaneado actualmente por artistas como Angerfist, Mad Dog o Miss K8. A finales de los 80 y principios de los 90, la escena contaba con pioneros como DJ Rob o el todavía muy activo Paul Elstak. Este último, además de dar vida a clasicazos como ‘Rainbow In The Sky’ o ’Kind Van De Duivel’, también creó en 1992 un label llamado Rotterdam Records, ahora reconocido como el primer sello de hardcore del mundo. Ese mismo año marcaría un antes y un después porque tendría lugar la primera edición de Thunderdome, el legendario festival de ID&T, compañía que todavía lidera el negocio musical de la electrónica en Europa.

Más de 30.000 asistentes y nombres como Dano, Gizmo, The Prophet y Buzz Fuzz (quienes posteriormente se convertirían en The Dreamteam, el primer equipo de DJs del hardcore e insignia de Thunderdome) pincharon en el debut de algo que estaba apunto de hacer historia. Por eso, ID&T no tardó en llegar a muchos otros países como Suiza, Bélgica, Alemania e Italia. Incluso hubo varias ediciones de Mysteryland, cada una con un escenario Thunderdome.

A partir del 94, se creó la discográfica ID&T Music, para publicar el primer CD recopilatorio de Thunderdome, con producciones exclusivas de The Dreamteam. Esto daría el pistoletazo de salida al imperio musical comercial que acabaría financiando el gran evento. «Las ventas del CD nos salvaron el culo varias veces», admiten sus fundadores. Vendieron alrededor de 9.000 copias del primer CD. Las ediciones posteriores superarían los tres millones en todo el mundo. A esto le seguiría una venta masificada de todo tipo de merchandising que prácticamente te permitía convertirte en un coleccionista.

A pesar de ello, no todo era de color rosa para el hardcore en aquella época, marcada por la rivalidad y la violencia entre ciudades como Rotterdam y Ámsterdam, sobre todo causadas por los hooligans futboleros, que a menudo también se relacionaban con las posturas políticas de extrema derecha. Por ese motivo, el hardcore y la cultura gabber fueron, e incluso siguen siendo, estigmatizados por los medios de comunicación. El happy hardcore británico también hizo mella en la escena, polarizándola y añadiéndole velocidad, aunque para muchos también quitó seriedad y ridiculizó el sonido. Todo ello condujo a la subcultura underground holandesa que ID&T creó a través de Thunderdome poco a poco hacia su decadencia.

Unos años más tarde se toparon con algo incluso más perjudicial para ellos, el trance. Sensation y Tiësto se transformaron en la nueva insignia de ID&T y productores como The Prophet y Lady Dana apostaron por ello. Otros se decantaron por bajar unos cuantos bpm y añadir más melodía para dar lugar al hardstyle y a Q-Dance.

En 2012, Thunderdome anunció su evento ‘The Final Exam’ como el último, pero tras varios años de silencio, el masivo evento de hardcore regresó en 2017. La edición de 2019 de Thunderdome llegó a casi 40.000 personas de 54 países diferentes. Hoy la escena está mucho más “comercializada”, con festivales como Defqon.1, Decibel o Masters Of Hardcore con cada vez un número mayor de asistentes pero el espíritu y la esencia nunca morirán si se sigue recordando su historia. ¿Volverá Thunderdome después de la pandemia?

The Dreamteam (Gizmo, Buzz Fuzz, The Prophet, Dano)

Trance, de todo a… ¿nada?

Lo primero que nos viene a muchos a la mente al escuchar la palabra trance es a Armin van Buuren y su ASOT, Aly & Fila o a Tiësto antes de que comenzase a ganar millones con lo mainstream. Pero lo cierto es que hay mucho más detrás.

El techno y el acid house fueron los dos estilos que, aparentemente, tuvieron más influencia en el nacimiento de lo que conocemos como trance. Sus orígenes se remontan a la Alemania de finales de los 80 y principios de los 90, cuando los productores europeos se decantaron por incorporar elementos más psicodélicos a su música.

Por aquel entonces, el techno de Detroit se abría paso en Europa, donde decenas de alemanes y británicos lo usaban para crear un sonido más atmosférico. Durante estos años, mucha gente se refería al género como «techno trance»o incluso «trance dance». Un tanto irónico que hoy en día este estilo esté volviendo a adquirir popularidad con figuras como TRYM, MRD, DJ Reiz, Tonni 3000, Repro, Funeral Future o Julian Muller, que presentan gran influencia del estilo en diferentes vertientes y conceptos.

Pero no fue sólo en Europa donde el trance caló fuerte. También ganaba adeptos en el estado indio de Goa, un destino popular para la música psicodélica desde finales de la década de 1960. En 1994, Goa había conseguido establecer su propio subgénero de trance, que empezó a expandir hacia el continente europeo. Artistas como Man With No Name captaron la atención del conocido Paul Oakenfold, con su álbum ‘Goa Mix’. El trance indio serviría un poco después como base a lo que conocemos como psytrance, con el que muchos se han atrevido viendo el éxito de Vini Vici.

A mediados de los noventa, el trance ya era esencial en el circuito de clubes europeos gracias a sellos como Additive y artistas como Ferry Corsten bajo su alias Moonman, Chicane o Robert Miles, creador del conocidísimo tema ‘Children’. La escena también comenzó a convivir y a mezclarse con subgéneros como el progressive house y productores como John Digweed, aunque manteniendo sus diferencias como ocurre todavía hoy.

Y cuando parecía que no podía llegar a más, apareció el uplifting trance, dentro del que se engloba a Paul van Dyk, Push, Tiësto o Armin van Buuren, entre otros. Euforia, crescendos, y en ocasiones fuerte influencia de la música clásica es lo que caracteriza al trance “más puro” o más popular. Son innumerables los éxitos lanzados en esa época, entre los que destacan algunos como ‘9pm (Till I Come)’ de ATB.

Un hito que también marcó el paso de las raves ilegales a la búsqueda de rentabilidad a través de superclubes liderados por marcas como Gatecrasher o Cream. En el 2000, el trance estaba en la cima y se había consolidado como el género de música electrónica más popular del mundo. Situación muy diferente a la de ahora, en la que nos encontramos al trance más clásico un tanto de lado, y sin embargo, lo vemos mezclado en otros estilos en auge como el techno, en el que algunos como Charlotte de Witte se han atrevido editando tracks como ‘Hold That Sucker Down’. ¿Volverá a resurgir el trance de sus cenizas o se quedará como parte de la historia renovándose a través de otros subgéneros?

Ferry Corsten, Tiësto & Armin van Buuren

La escena en España

Aunque es innegable que lo internacional tuvo un impacto decisivo en la historia de la electrónica, no debemos olvidarnos de nuestras raíces y del desarrollo de la escena en España. El levante fue y es uno de nuestros lugares con más influencia electrónica, ya sea por su clima mediterráneo o por su gente. Desde principios hasta mediados de los 90, la música “mákina” fue la protagonista, con influencias del hard techno y el hard trance, en la legendaria Ruta del Bakalao o Ruta Destroy. Clubes valencianos como Espiral, Chocolate, Spook, Barraca o Puzzle congregaban a miles de personas cada fin de semana para disfrutar de los sets de artistas como Fran Lenaers o Chimo Bayo.

Tampoco Cataluña se quedó atrás en el avance de la escena con locales como By Pass, Chasis, Nivel 2, Anonim, Disco 8, El Gat, Level, Megatrón, Concor, Area, Nuclear Station, Scorpia, Gran Velvet o Pont Aeri. Nombres como el de Nando Dixkontrol, Dj Pepebilly, Julio Posadas o Dj Ruboy, creador de ‘Flying Free’, fueron claves en aquella época que ahora toma forma esporádicamente en algunas discotecas que todavía organizan sesiones específicas de remember.

Con el paso de los años, nuestra escena y la internacional son cada vez más parecidas. A día de hoy contamos con reconocidos productores en prácticamente todos los subgéneros y nuestros eventos, más allá de limitarse a las salas y clubes, cada día atraen a más público extranjero en grandes macrofestivales reconocidos en todo el mundo. En muy poco tiempo, todo ha cambiado. Pero está claro que hay algo que siempre nos ha unido y nos seguirá uniendo a todos: la música electrónica.

Después de esta dura etapa para la industria, es probable que encontremos una nueva forma de vivirla y disfrutarla. Quizá con más restricciones, pero sin duda, con mucha más pasión.

Chimo Bayo

Si después de esto no hemos conseguido poneros nostálgicos…¡dadle al play para retroceder más de dos décadas en el tiempo!

Todo lo que tenga bpm altos me llama la atención, pero cualquier tipo de electrónica es bienvenido. Think less, rave more!