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Valencia fue el paraíso de la música “mákina” en España desde principios de los 80 hasta mediados de los 90

Muchos habréis oído hablar de la Ruta del Bakalao por ser una de las fiestas más populares de España en los últimos 40 años, pero ¿sabéis en qué consistía realmente y cuál es su historia? Algunos concebían este concepto como un estilo de vida. No era una fiesta al uso como cualquiera a las que podemos asistir hoy en día. También conocida como Ruta Destroy, se trataba de un recorrido por las discotecas más populares de la Carretera del Saler (Valencia) que duraba de viernes a lunes; es decir, un total de 72 horas de manera ininterrumpida y todo ello con una misma banda sonora: la música “mákina”.

Música “mákina” es un neologismo que se utiliza para denominar al hard techno y hard trance, estilos nacidos a principios de la década de los 80 en Alemania y que rápidamente se extendieron por Europa. Concretamente en Valencia y en esta misma época fueron una tendencia a nivel nacional, lo que provocó el nacimiento del famoso itinerario. Vicente Pizcueta, el director de la discoteca Barraca, fue el inventor de lo que en su momento llamó “la ruta de la destrucción”, aunque públicamente prefería referirse a ella como “festival valenciano”, ya que era un término más suave y comercial. En torno a 5.000 personas vivían de este negocio en la ciudad.

Unas 35.000 personas que peregrinaban desde todas las partes de España se unían cada fin de semana en todos los locales concentrados en 30 kilómetros de la carretera valenciana para la Ruta del Bakalao. Espiral, NOD, ACTV, The Face, Spook, Puzzle, Heaven, Barraca y Chocolate eran los establecimientos dominantes en el Mediterráneo occidental, con permiso de Ibiza. La razón era evidente: ponían una música que solo se podía escuchar ahí. Los géneros musicales más populares del momento en el país eran el funk y el disco, pero los primeros DJs valencianos marcaban la diferencia porque viajaban a capitales europeas como Londres o Berlín en busca de vinilos que en España no se podían encontrar.

Música de importación inglesa

En la década de 1980 había pocas tiendas de discos y tenían “lo típico; no podías ir más allá del ‘Thriller’ de Michael Jackson”, afirma el reconocido DJ Kike Jaén para el canal de YouTube de Sin Filtros. Sin embargo, alguien decidió montar una tienda y marcharse a Inglaterra a traer música para que los DJs de Valencia pudiesen comprarla. Otro DJ y empresario como Carlos Simó cuenta que en sus viajes a Londres solían buscar “las tiendas más recónditas” y solicitaban “música un poco más avanzada”, que fue con la que acabaron gobernando la escena. Se comenzó a hablar entonces del verdadero sonido de Valencia, cuando los DJs apostaban por música de calidad y creaban así su propio estilo.

Esta tienda se llamaba Zic Zac, fue fundada en 1983 y se convirtió en el primer negocio español especializado en el universo profesional de los DJs. El escritor Luis Costa declara que “el término ‘bakalao’ surgió de forma muy espontánea” en este comercio porque un cliente comenzó a denominar así al hard techno y el hard trance y se acabó popularizando, pero realmente este cliente “se refería a música buena de importación”. Así se definió sinfonía de la Ruta del Bakalao, la sinfonía de las discotecas que marcaron la noche española desde principios de los 80 hasta mediados de los 90.

Años 90: del auge a la recesión

En la década de los 90, los sellos discográficos valencianos se multiplicaron, pero Megabeat (fundado en 1989) fue el que inició un nuevo ciclo en la historia de la Ruta del Bakalao. En 1991, Chimo Bayo publicó ‘Así me gusta a mí’, un disco que vendió un millón de ejemplares en 40 países y se convirtió en todo un himno generacional. Además, fue el primer disco que entró en el libro Guinness de los records por estar en los recopilatorios de las Navidades de todo el mundo. Se dice que este fue el punto de inflexión que provocó el comienzo de la recesión.

Un año más tarde existía ya una gran masificación y fue a partir de 1993 cuando los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de estos eventos con reportajes bastante críticos sobre las drogas de diseño que consumían allí los jóvenes. Esto desencadenó despliegues policiales que incrementaron la presión por los controles de tráfico y antidroga, a lo que la gente comenzó a negarse y, de la mano de una oferta musical decadente, la Ruta del Bakalao llegó a su fin entre 1994 y 1996. Murió, pero dejó un legado musical inolvidable.