En el día de hoy, Promusicae ha publicado un extenso informe sobre la industria musical en España en el ejercicio 2018. Las noticias, sin ser demasiado halagüeñas, sí que intuyen un crecimiento, lento pero constante. Hay varias cosas a comentar, y en este artículo queremos hacer un pequeño análisis para entender qué tal lo estamos haciendo.

En teoría, ya no hay crisis económica y el poder adquisitivo ha aumentado. Este hecho se nota, aunque es demasiado lento en nuestras fronteras. España continúa lejos de ser uno de los 7 mercados clave para la industria global. Parece que seguiremos rondando el top 13, por detrás de países como Corea Del Sur o Brasil, algo bastante sorprendente. En el otro lado de la balanza diremos que estamos por encima de Suecia, algo que puede también llamar la atención dado el gran nivel de artistas de talento y el alto grado cultural del país escandinavo.

Hablemos de números. La industria musical española ingresó 237,2 millones de euros en 2018. Se trata de una buena noticia, puesto que en 2017 se ingresaron 231,7 millones, y por tanto esto supone una subida de un 2,4%. Sin embargo, la gráfica realizada por Promusicae muestra muy claramente que la recuperación de la industria musical es muy tibia y paulatina. De hecho, el citado aumento del 2% está muy lejos del 10% de subida que se ha producido en 2018 a nivel mundial.


De nuevo, España no está siendo precisamente pionera en pagar por el consumo de música, ni siquiera en Spotify o Apple Music, pero sin embargo estas dos plataformas son las que nos siguen librando de la quema. De los mencionados 237 millones recaudados, 169 millones (71,2%) provienen del área digital, lo que constituye un récord. En España hay ya 2,3 millones de suscriptores de pago si sumamos Amazon Music Unlimited, Apple Music, Deezer, Spotify, YouTube Music y Tidal. Sin embargo, el streaming “freemium”, es decir, el sustentado en la publicidad, no genera más ingresos sino muchos menos (de 29,9 a 17 millones).

Un factor que está lastrando este avance freemium es el “caso Youtube”. Si sigues a algún que otro youtuber estarás ya al tanto: El gigante de vídeo paga mal, muy mal. El consuelo es que en este caso estamos ante un problema no nacional, sino global, y de hecho votado recientemente en el Parlamento Europeo: Youtube es la plataforma que peor paga a los artistas por la reproducción de su música, ante lo que ya se han tomado cartas en el asunto con la aprobación de una ley de derechos de autor en la era digital.

Cambiamos de tercio y nos centramos ahora en la música en formato físico. Como era de esperar, en la era streaming la venta digital de canciones o álbumes completos también sufre un severo retroceso del 22,5%, y “solo” genera en la actualidad unos 8 millones al año de beneficio. Se vendieron casi un 25% menos de CDs que el año pasado. ¿Ha muerto definitivamente este producto?

Uno de los puntos más positivos y melancólicos del informe es el relacionado con los vinilos. Aunque su impacto en la economía musical nacional es casi anecdótico, los vinilos dejan en las arcas de nuestro país 11,7 millones de euros, con una subida desde los 9,9 millones de 2017 bastante firme: Casi un 19%. Dicho de otra manera, en 2018 una de cada cinco compras en soporte físico se realizó en vinilo.

Y llegado este momento finalizamos preguntándoos: ¿Cómo lo veis vosotros desde el punto de vista del usuario? ¿Qué creéis que nos falta para estar ahí arriba? ¡Os leemos!