La fiesta conocida como The Domingueros y organizada en el gran recinto MadBeach Club pendía de un hilo tras la polémica de su primera fiesta post pandemia. En ella, el título que se publicitaba en redes sociales y carteles era «el primer baile». No fue grata la sorpresa cuando se desarrolló un evento en el que, aun con distancias de seguridad y reservados por mesas, nadie podía levantarse a bailar. 

Multitud de quejas se dirigieron rápidamente a las plataformas sociales de The Domingueros, y estos prometieron a todos los asistentes una compensación por lo que fue un engaño léxico. Tienes todos los detalles de este último evento en el que pincharon Marco Faraone y Technasia aquí

MadBeach Club es un recinto ubicado al lado de Casa Campo, en pleno centro de Madrid, que luce por su noria, sus vistas a la ciudad, su césped artificial y su enorme escenario. A todo ello, lo acompañaron unas espectaculares visuales que sobresalieron aún más en el climax del evento del pasado domingo, con Claptone en los platos.

Claptone es uno de los deejays más espléndidos de todos los tiempos y por ello fue la gran apuesta de The Domingueros, aportando un estilo singular y un grandioso espectáculo de principio a fin del set. Maya, I Am Jas y Hector Briceño también participaron con un armonioso ritmo que hizo bailar al público, un público que de nuevo tuvo que sentarse si no quería ser expulsado.

Y aunque, precisamente este público ya sabía las condiciones con las que iba al festival, se pudo apreciar de nuevo una mejorable organización por parte de la casa que acogió a The Domingueros, el MadBeach Club. La comunicación entre ambos promotores era casi inexistente, dando incluso la sensación de querer pisarse entre ellos por falta de entendimiento y proyectar el evento a sus respectivas maneras. 

Las mesas, supuestamente asignadas al principio del evento, no contaban con ningún tipo de control ni numeración, lo que conllevaba una falta de regulación por parte del equipo e innumerables problemas a la hora de tener que abandonar la mesa para ir a recoger bebida. Tampoco gustó entre los asistentes tener que llevar la mascarilla al levantarse de sus asientos, ya que era factible la distancia de seguridad, además de hallarse al aire libre.

El ambiente del recinto no acababa de convencer a los asistentes que no pagan las localidades más caras. Si bien es cierto que todos los festivales de todos los países tienen entradas V.I.P para disfrutar de una mejor experiencia, aquellas que no lo eran estaban visiblemente descuidadas. La enorme distancia y el sonido, también mejorable, hacen que las últimas filas queden olvidadas. 

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Varios altavoces en los puntos más remotos (incluso de la zona V.I.P) se solapaban con los del escenario principal, creando un molesto delay durante todo el evento sin excepción. Por ello, se observó perfectamente cómo únicamente las primeras filas pudieron disfrutar realmente de este evento. 

Es por ello que a esta nueva andadura de The Domingueros no le acompaña la identidad, ya que no acaba de seducir a los clientes que van únicamente por la música y los artistas. Este evento de música electrónica podría aprovecharse mucho mejor si el recinto estuviese adaptado a estas personas que valoran el sonido por encima de lo que pueda entrar por los ojos. 

Por todo ello, desde Wololo Sound consideramos que aún queda mucho trabajo por hacer. The Domingueros ha demostrado que sabe realizar una fiesta digna de disfrute, aún así, no podemos valorar su organización como beneficiosa para el evento, y por ello recomendamos enormemente escoger un recinto que se ajuste a las verdaderas necesidades de un público amante de la música y de The Domingueros.

Redactora&Community manager. Busco mi huequito en el mundo del Tech House. ¿A vosotros también os ha salvado la vida un DJ?