La temporada de festivales más extraña de las últimas décadas, ha dado comienzo. Por toda España se reparten ya un puñado de eventos de mediano formato adaptados a las medidas actuales, medidas que, dicho sea de paso, todavía tienen unas lagunas muy pero que muy grandes y que no contentan ni a promotores ni a consumidores. Este pasado domingo nos dimos cita en el nuevo recinto Mad Beach (Puerta del Ángel, Madrid) para disfrutar del opening de ‘The Domingueros’, una de las sesiones más demandadas en los últimos meses antes de la pandemia. Opiniones dispares y mucha tela que cortar, pero sobre todo la sensación de estar ante una sesión con ganas y presupuesto para hacer las cosas bien, fueron los grandes protagonistas de la velada.

Arrancamos hablando de la polémica, o mejor dicho, la desinformación. La organización de este evento decidió (o se vio obligada) continuar adelante con el modelo de «reservados». La enorme explanada habilitada estaba dividida en varias zonas y mesas, con sus respectivos precios, pero sobre todo con mucha gente con ganas de fiesta y de bailar, algo que lamentablemente no fue posible. La expectación generada por la famosa «vuelta de las pistas de baile» a la Comunidad de Madrid no tuvo validez en un recinto que carece de pista de baile como tal, un detalle que muchos asistentes desconocían y causó un poco de desesperación entre un gentío loco por mover el esqueleto mientras la organización se empleaba a fondo para avisar a los asistentes de la necesidad de mantener las formas y las normas. Todo esto fue recogido este pasado martes en un comunicado en redes sociales de la organización, donde manifiestan haber intentado remediarlo hasta el último momento y prometen una pronta recompensa a los asistentes.

Independientemente de esto, y dejando también en punto y a parte ciertos problemas de colas en los accesos, habituales en todos los estrenos, el evento se desarrolló con total normalidad y con una producción digna de los grandes shows que añoramos. El escenario y el sonido (otro punto del que muchos dudaban) cumplió su objetivo y los artistas invitados también supieron mantener el pulso entre la circunstancia de pinchar para cientos de personas sentadas y el ambiente veraniego festivo que se respiraba en el lugar. Un warm-up bien estudiado con diferentes tintes de melodic house y melodic techno dio lugar a los sets de Technasia y Marco Faraone, en este orden. Estos dos veteranos de las cabinas mostraron su mejor versión en su vuelta a Madrid con una sesión cargada de estilo y fuerza, sonido tech-house con algún tinte un poco más serio y contundente.

Tenemos poca o ninguna noticia de qué rumbo tomará Domingueros a partir de ahora, algo que se antoja más complicado aún de intuir con el continuo cambio de medidas de las autoridades. Lo que seguro sí sabemos es que la promotora tiene las pilas cargadas y muchas ideas para seguir haciendo disfrutar a los madrileños y visitantes de unas tardes de domingo lo más parecidas a las de antes dentro de lo legalmente posible, por lo que desde Wololo Sound no podemos hacer otra cosa que animarles a que sigan invirtiendo en ocio, algo más que necesario estos días.

Cofundador y redactor. Melómano, leonés y obseso de las cosas bien hechas. Imposible encasillarme en un sólo género. “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”