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AbroadFest se celebró en el mítico Sant Jordi Club y trajo a artistas de la talla de Rezz, Oliver Heldens o Krewella en su última edición

Poco hace falta hablar de cómo está el panorama ahora mismo. Si bien puede que se acaben por un tiempo los fines de semana tal y como los conocemos, en el límite temporal se hicieron bien las cosas. No era una situación fácil, pero el equipo de AbroadFest consiguieron tirar hacia adelante esta octava edición del festival con ímpetu y pasión para cumplir metas insólitas. ¿Cómo fue? Aquí os lo contamos.

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Eran tres días de evento, intercalando noches y tardes entre algunos de los locales más reconocidos de la ciudad condal. El jueves arrancó el AbroadFest en Razzmatazz, con un lineup que llenaría la noche de estrellas. Arrancando la velada, la primera invitada internacional fue la norteamericana GG Magree, quien recibió con los brazos abiertos a todo aquel que aún no había entrado a la sala. Con un set sorprendentemente intenso que combinaba producciones propias con armas en clave de bass, fue sin duda la primera sorpresa del festival.

Con el público activo y la sala a reventar, tocó ver la puesta en escena de uno de los artistas más prometedores del nuevo continente. Gryffin tomó el control de la cabina entre luces y pantallas, en un escenario muy bien equipado a nivel visual. Su set fue un viaje, que nos hizo saltar y cantar, cumpliendo así con las expectativas. Sin embargo más beneficiados salieron los siguientes invitados, quienes a base de contraste se pusieron al público en la palma de su mano. Zeds Dead era la actuación más esperada de la noche, y no decepcionaron. Una buena dosis de potencia que hizo sudar la gota gorda del primero al último en la pista de baile. La progresión del horario fue ideal, y con ella el cierre del residente Wrex estuvo a la altura; sabiendo lo que le gusta a su público, el DJ barcelonés se encargó de hipnotizar a todos hasta que encendieron las luces.

Tiempo justo para dormir e ir con las pilas recargadas al lugar más emblemático de las ocho ediciones del AbroadFest: el Sant Jordi Club. El cantante Bryce Vine nos dió la bienvenida al mítico recinto entonando su éxito ‘La La Land‘ que el público -en gran parte de origen estadounidense- coreó al unísono. A partir de ahí, la noche corrió a cargo de tres de los nombres más esperados y aclamados por los fans. El primero Krewella, quienes volvieron a Barcelona en un regreso casi emotivo. La gente lo dió todo en un set que combinó potencia festivalera y algunos de sus clásicos que ya se consideran himnos del EDM. Muy bien jugado por parte de las hermanas Yousaf. Con intención de mantener la vibra, Flux Pavilion se plantó en el imponente escenario con un set enfocado a los amantes del headbanging. No faltaron ninguno de sus míticos temas e incluso contamos con su talento a la guitarra en directo. Un puntazo por parte del británico.

La guinda del pastel corrió a cargo de una artista muy querida por aquí pese a lo difícil que es verla en nuestras tierras. Los sonidos más oscuros y profundos llenaron el Sant Jordi Club gracias a Rezz, quien volvió al AbroadFest tras su paso por el festival en 2018. La canadiense hizo temblar los cimientos del pabellón, y tuvo al público hipnotizado hasta el final de la sesión. Sublime su puesta en escena y sus visuales.

Ya llegamos al tramo final de la octava edición del AbroadFest, y trasladamos la fiesta al lado del mar, concretamente en Shôko Barcelona. El sábado el club se llenó por completo, y hasta el momento en que los de seguridad hicieron su trabajo, así se mantuvo hasta el último minuto. El motivo de tal presencia fue el buen cartel que presentaba este último día de festival. Con la ausencia de Cray, siendo baja en el último momento, el primer gran invitado de la noche fue Mike Williams. El joven holandés si algo sabe bien es hacer saltar a la gente. Su sesión digna de cualquier mainstage EDM cumplió con los requisitos para que la fiesta fuera viento en popa.

Tomando el relevo, tocaba ver a uno que precisamente de main stages sabe un rato. El gran Oliver Heldens y sus peculiares camisas pisaron la ciudad condal para traer el future house que predicó en su momento. Para sorpresa de todos, pero, su actuación desembocó en sonidos más oscuros en clave de techno que pillaron por sorpresa -bien recibida- a los asistentes de Shôko. Cumplió con creces, y pese a que apenas cabía un alfiler en la pista de baile, Oliver logró tenerlos a todos bailando en todo momento.

Y de Heldens pasamos a las dos últimas sesiones del evento, ambas con talento español. La primera corrió a cargo de Garabatto, que sabiendo que contaba con un público acostumbrado al bass del otro lado del charco, aprovechó para sacar todo su arsenal. La dureza de sus temas fue bien recibida por la pista de baile, que se mantuvo abarrotada en todo momento. El encargado de cerrar fue el catalán Boxinbox, que pese a no seguir en la línea de su antecesor se adaptó muy bien al escenario y no sólo hizo mover a la gente sino que además les dejó afónicos al cantar todos juntos más de un clásico.

Esta octava edición del AbroadFest viene marcada por dos aspectos en concreto que merece la pena destacar. Por un lado, la fortaleza con la que se han superado todas estas adversidades exógenas que han sacudido a todo el planeta. Si ya de por sí organizar un evento de esta magnitud conlleva un gran sacrificio, el mérito que tiene haberlo superado con un claro éxito -una vez más- es digno de admirar. Por el otro, el hito que ha supuesto para el festival llegar a un punto tan emblemático como es el Sant Jordi Club. Llevar a las actuaciones más laureadas de la música electrónica a lo más alto de Barcelona -literalmente- ha sido un logro que, en palabras de los organizadores, es un sueño hecho realidad.

Y como toda buena historia, tocó llegar al final de esta etapa en 2020, pero ya nos han confirmado que podemos esperar una novena edición del AbroadFest en 2021 con nuevos objetivos y artistas aún más exclusivos. ¿Qué tendrán entre manos? Os mantendremos informados, pero por ahora, toca aplaudir el trabajo de este pasado fin de semana y agradecerles el atrevimiento con sus carteles.