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Algunos acabaron el 2020 y empezaron el 2021 en las mejores condiciones posibles pero en este caso cometiendo un acto ilegal al desobedecer el toque de queda y las restricciones impuestas debido al COVID-19. Uno de los casos más sonados ha sido el de la rave que ha tenido lugar en Llinars del Vallès, municipio de Barcelona. La fiesta ilegal comenzó el 31 de diciembre a las 21:00, siendo desalojada por los Mossos d’Esquadra en la mañana del sábado dos de enero.

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Las primeras denuncias llegaron en la noche del jueves por parte de los vecinos de la zona, llegando los primeros Mossos d’Esquadra al exterior del recinto el viernes por la tarde, decidiendo no desalojar la rave por el temor a que se produjesen graves altercados. Fuentes de los Mossos explicaron que en el entorno de la nave industrial “Bòbila” había aparcados alrededor de 200 vehículos, y que “por criterios de oportunidad, congruencia y proporcionalidad”, habían decidido esperar a que los asistentes a esta fiesta ilegal saliesen por su propia voluntad. Todo aquel que salía del recinto era sancionado de forma respectiva.


En la mañana del sábado dos de enero comenzó el desalojo de la fiesta ilegal alrededor de las 12:00, afirmando los Mossos que había entorno a 400 participantes entre el interior y el exterior de la nave industrial, los vecinos y algunos participantes confirman que en su punto más álgido llegaron a congregarse 1.000 personas, aforo que se iba reduciendo a medida que iban llegando las advertencias del desalojo.


Los asistentes planeaban continuar la fiesta hasta el próximo lunes cuatro de enero pero al final acabaron recibiendo su respectiva sanción, al ser identificados por los Mossos D’ Escuadra en la mañana del sábado, siendo detenidos los tres organizadores de esta rave y serán sancionados con una multa que podría alcanzar hasta los 600.000 euros.