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El segundo álbum del francés es meticuloso, deslumbrante e intimista a partes iguales

Yoann Lemoine, más conocido por su nombre artístico Woodkid, es uno de esos artistas que derrochan talento en todo lo que se proponen. Su carrera empezó como realizador de vídeos y anuncios, saltando posteriormente a la realización de videoclips para artistas como Lana del Rey o Taylor Swift. Su carrera musical en solitario comienza en 2011 con el EP ‘Iron‘, cuyo single principal es a día de hoy uno de sus singles más aclamados.

Su primer disco fue todo un éxito, especialmente entre su cada vez más fiel fanbase, que ha esperado ansiosamente su segundo disco. Ciertamente se ha hecho esperar lo suyo (nada menos que siete años), pero la espera merece la pena cuando el resultado es tan maravilloso.

Cada elemento de este disco está cuidado al milímetro, y nos despierta una nueva sensación. La evolución y progresión es casi una película que nos hace suspirar. Nos adentramos en el mágico universo de Woodkid, que ha creado una auténtica pieza de culto. Estamos tan acostumbrados a devorar la música y escucharla sin apenas detenernos en la escucha, que a veces nos cuesta pararnos una hora a disfrutar de todos los detalles que entraña una obra. ‘S16‘ es eso, una obra hecha con amor y pasión que merece pararse a admirar cada nota.

El nombre del disco hace referencia al símbolo químico del azufre, y la estética industrial y cruda se siente a lo ancho y largo de todo el álbum. Ya se anticipaba este concepto con el single ‘Goliath‘, que cuenta con uno de los videoclips más increíbles de los últimos años. En él, un trabajador de una fábrica de minerales lucha contra el gigante de la rutina, representado por Goliath.

Esto solo es el principio de un viaje que continúa con una de las canciones más sobrecogedoras que hemos escuchado últimanente. ‘In Your Likeness‘ es una balada cargada de sentimiento rodeada de una melodía misteriosa que aprovecha los silencios para crear una tensión que nos prepara para lo que viene. Ya conocíamos ‘Pale Yellow‘, que define a la perfección la propuesta de Woodkid, a caballo entre la electrónica industrial y experimental en lo instrumental y el folk y la música de autor en lo vocal y las letras.

Baladas donde la voz del artista es la protagonista se intercalan con poderosas instrumentales de corte industrial

Highway 27‘ acentúa aún más esta crudeza en la producción, y nos lleva inminentemente a la parte más emocionante del disco. ‘Reactor‘ cuenta con la producción de Ryan Lott, miembro de la banda Son Lux, con la que se aprecian similitudes en el clímax de la pieza. Este artista también colabora en otros temas del disco como ‘In Your Likeness‘.

En su parte final el disco se vuelve más solemne ante su inevitable final, y nos deja piezas tan sentidas como ‘Horizons Into Battlegrounds‘ o ‘Minus Sixty One‘. El artista apela a las emociones más viscerales jugando con silencios y pausas para volver más fuerte que nunca.

Woodkid nos recuerda en este ‘S16‘ la esencia de lo que debería ser un álbum. Un oasis en el que perderse y encontrarse, en el que las emociones afloran y cada compás esconde un nuevo detalle en el que te fijas cada vez que lo vuelves a escuchar. Por muchas palabras que se escriban nada logrará explicar lo que Yoann ha creado aquí. Recomiendo encarecidamente escucharlo sin prisa, sin consumirlo como una novedad más que añades a tu playlist y te pones a otra cosa.