El festival riojano está mostrando una clara transición hacia los sonidos más mainstream de la música electrónica, abarcando grandes nombres de estilos variados
En una escena en la que los ritmos urbanos cada vez abarcan un mayor volumen en los eventos de grandes masas, este año en Holika Festival (Calahorra, 1-5 julio) se han propuesto darle la vuelta a la tortilla. El festival riojano siempre se ha caracterizado por combinar una hornada de artistas liderada por nombres comerciales de Latinoamérica y España con otros nombres destacados de la electrónica. Dimitri Vegas & Like Mike, Angerfist, Ozuna, Myke Towers y Duki han sido algunos de los artistas más llamativos que han compartido primera línea de cartel en pasadas ediciones, pero en Holika siempre ha habido un lugar reservado incluso para sonidos más selectos.
A falta de conocer el cartel completo de esta octava edición, el primer avance ya nos ha dejado entrever que será una de las ediciones más ambiciosas en clave electrónica de su historia. Hasta ahora, el grueso de confirmaciones de este género había quedado siempre en una segunda línea, pero las primeras pinceladas siempre son una declaración de intenciones y todo apunta a que el festival riojano está viviendo una transformación muy positiva para quienes formamos parte de este nicho. Sin duda, esta decisión refuerza su posicionamiento internacional, contando con algunos de los nombres más influyentes del circuito global.
Desde Armin van Buuren hasta Marshmello
El amplio espectro por el que entendemos el sonido EDM tuvo una gran respuesta por parte de los holikers el año pasado y la apuesta ha sido aún más sólida para el próximo mes de julio. Don Diablo y Timmy Trumpet repiten presencia y se suman grandes referentes en sus respectivos subgéneros: Armin van Buuren por la parte más comercial del trance; Korolova y Mathame representando el melodic house y melodic techno; Marshmello aportando un toque más americano; y Afrojack, Alok y Hardwell cierran con su big room la primera ronda de headliners.
Y es que esta decisión no es casual. Tras reunir a más de 100.000 asistentes acumulados en Calahorra en su séptima edición, Holika Festival busca elevar todavía más el listón y consolidarse como uno de los grandes eventos del verano en España, como lleva haciendo año tras año. Por supuesto, la lógica nos hace pensar que el sonido urbano volverá a tener una amplia presencia y que estos no serán los únicos nombres de música electrónica, ni mucho menos. Quedan grandes noticias por desvelar en el festival riojano.
Un motor cultural y económico para La Rioja
Más allá del cartel, la evolución de Holika también se entiende por su impacto a nivel local. En menos de una década, el festival ha transformado su entorno hasta convertirse en uno de los principales dinamizadores económicos de la región. Durante los días de celebración, Calahorra experimenta un crecimiento poblacional notable, acompañado de un impacto económico que se sitúa en cifras millonarias. Un desarrollo que no sería posible sin la implicación de las instituciones locales y autonómicas, que han acompañado el crecimiento del evento desde sus primeras ediciones.
Este crecimiento no solo se refleja en las cifras, sino también en la consolidación de un modelo de festival que ha sabido integrarse en el tejido social y cultural de la zona. La llegada de miles de asistentes cada verano impulsa sectores como la hostelería, el comercio o el turismo, generando una actividad que trasciende los días del evento y refuerza la proyección de Calahorra a nivel estatal. En este sentido, Holika no actúa únicamente como un reclamo musical, sino como una herramienta estratégica para posicionar a la ciudad dentro del circuito de grandes citas estivales. Si no te lo quieres perder, puedes hacerte con tus entradas para Holika 2026 aquí.







