El multi-instrumentalista y productor logra sacudirse el polvo de la estela de ‘Amniotic’ y vuelve a conmover con un disco sofisticado y sutil

Valorar objetivamente el trabajo de Monolink es algo que se antoja realmente complejo. El germano es probablemente uno de los artistas con más personalidad y con un estilo más reconocible dentro de la escena electrónica que podemos catalogar de gran consumo. Con una formación en múltiples instrumentos y canto, el artista logra por si mismo realizar trabajos completísimos y que suenan únicos a la par que accesibles.

Amniotic‘ (2018) fue su debut en largo y, sin duda, maravilló a la gran mayoría de amantes de la electrónica intimista y melódica. El artista había logrado fundir la corriente «melodic techno», que bebía directamente del progressive house y el techno minimalista de carga ambiental, que tan popular se ha hecho en los últimos tiempos (de esto hablaremos luego) con su estilo casi de cantautor electrónico intimista.

A muchos artistas punteros de esta corriente melosa del techno de gran consumo les fascinó ‘Amniotic‘ y no tardó en sonar en sesiones de artistas de sellos como Afterlife o Anjunadeep. Quizá esto era lo que más preocupaba de cara al lanzamiento del nuevo LP de Monolink: que se hubiese acomodado en un estilo en auge y dejase de lado sus inquietudes artísticas y de ofrecernos un álbum ambicioso.

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Monolink conecta en ‘Under Darkening Skies‘ con distintas partes de su vida y nos ofrece un viaje sensorial a través de sus propias vivencias

El propio Steffen Linck comenta como trata de narrar fases de su vida a través de las pistas que conforman el disco. En este aspecto, es más que relevante destacar la manera brillante que tiene de tratar la progresión entre los temas, haciendo percibir al oyente esa evolución y narrativa. Vemos también como Monolink no cae en el error de convertirse en un cliché de su propio estilo. Desde el opening track ‘Laura‘ el artista juega con bases rítmicas limpias y descargadas, transiciones largas y cambios de ritmo imprevisibles y ágiles.

The Prey‘ es buena prueba la gran ambición que tiene Steffen con este proyecto, y enseña sus mejores dotes de producción. Imaginativa y ágil, se convierte en un track sorpendentemente bailable y sumamente elegante. ‘We Don’t Sleep‘ y ‘Harlem River‘ continúan con esos sutiles riffs al más puro estilo Kerala Dust como elemento principal de la pista, acompañados de vocales crípticas y ambiguas.

El ecuador del disco nos deja varios tracks algo más discotequeros y más ceranos al progressive house como ‘Otherside‘, en el que ni vemos novedades estilísticas ni las letras resuenan especialmente. Sin embargo, la recta final del LP se convierte en una de las más interesantes, con letras que reflexionan acerca de los problemas de la soledad y el aislamiento, así como del bloqueo creativo. ‘Falling‘ es especialmente interesante porque además incorpora rimos downtempo, algo inusual en el artista. ‘Reflections‘ deja una de las letras más conmovedoras de la corta carrera de Monolink.

La sensación general es que Monolink ha sabido dar un paso adelante en cuanto a calidad y creatividad en este segundo álbum de estudio, y deja ver un gran potencial por aprovechar por su gran talento. Veremos en el futuro cuánto de ese potencial es aprovechado y con qué nos sorprende en nuevos proyectos.

Vivimos con toda la música del mundo a nuestro alcance. Mi objetivo es haceros descubrir y disfrutar con mi gran pasión.