Victor Santana es uno de los artistas de referencia de la cultura underground nacional. Es reconocido por su versatilidad en el escenario, ser un amante de lo analógico y vivir rodeado de máquinas, aunque el madrileño no es de esos que pretenda quedarse anclado en el pasado, ni mucho menos. Un apasionado de la música de los pies a la cabeza, creativo a más no poder y, como él mismo reconoce, “un culo inquieto“. Además de crear su propio sello Chaval Records, ha publicado en labels como EPM Music, Motech Records o Involve Records y, con sus diferentes modalidades de directo, ha pasado por los escenarios de los principales clubes de la península y de Ibiza, festivales y varios tours internacionales.

Como tantos otros, Victor ha sabido aprovechar el tiempo durante la pandemia haciendo lo que más le gusta: crear música. Con un nuevo álbum recién estrenado y muchos otros proyectos que están por venir, charlamos con él sobre su trabajo, su trayectoria, su visión de la escena y mucho más.

WOLOLO SOUND: ¡Hola Victor! Antes de comenzar, mil gracias por sacar un rato para charlar con nosotros, es todo un placer tenerte en Wololo Sound. Empecemos por lo básico pero no por ello menos importante. ¿Qué tal estás? ¿Cómo te encuentras tanto personal como profesionalmente?

VICTOR SANTANA: Pues la verdad que me encuentro en un buen momento. Hoy es lunes, estoy arrancando la semana, acabo de volver de actuar en Zaragoza y ahora de vuelta al estudio y con mil cosas. Toca preparar un directo que tengo dentro de no mucho en el Reina Sofia y la verdad que estoy bastante ilusionado. Con mil frentes abiertos y casi diríamos que en la normalidad, aunque está cerca.


WS: Para quien no te conozca, sueles o suelen definirte como “DJ, productor y un romántico de los equipos analógicos en plena era digital”. Cuéntanos un poco más sobre tu trabajo y por qué esa pasión por lo analógico.

VS: Bueno yo soy DJ, soy mil cosas… más bien me consideraría un músico electrónico, hablando de una manera generalista. Yo empecé a hacer música desde instrumentos y máquinas y luego ya llegó la etapa del ordenador, entonces mi pasión por los aparatos analógicos y los instrumentos orgánicos viene desde el principio, desde los inicios. Y como todo en la vida, la tecnología avanza, los años pasan, dentro de poco los coches van a empezar a volar… (risas). Poco a poco fui haciéndome mi camino hasta profesionalizarme y hasta el día de hoy.


WS: Aunque los tiempos y lo digital avancen, ¿te resistes a soltar esa parte analógica?

VS: Bueno, yo nunca me he resistido porque soy bastante friki de la tecnología y de los aparatos. Soy muy creativo, me gusta mucho cotillear desde muy enano. La creatividad y todo lo tecnológico siempre me ha gustado y realmente siempre he sido fiel a mi manera de trabajar pero nunca me he cerrado en banda a ningún avance tecnológico ni nada. Sí que es verdad que he sido reconocido como “el artista que hacía música con aparatos analógicos en plena era digital” aunque yo no reniegue de la era digital ni de los avances tecnológicos digitales, pero sí he sido reconocido por ir con medio estudio a cuestas durante muchísimos años tanto en mis directos en solitario como con los muchísimos proyectos que he tenido con la banda, cuartetos, cosas experimentales…


WS: Hablabas antes de tus inicios y esa inquietud que has tenido siempre desde pequeño. ¿Cómo fueron esos inicios en este mundo de la electrónica, tanto como oyente primero como luego cuando te empezó a picar el gusanillo de hacer música?

VS: Mis inicios yo creo que son como los de la gran mayoría de las personas. Yo era un amante de la música, vengo del rap, del hip hop, del reggae, del drum & bass y de la música de raíz, del jazz, los inicios de la música negra en general.  Y poco a poco como amante de la música y como amante de la electrónica empecé a ir a los clubs y todas estas cosas… Mi carrera empezó desde bastante joven porque yo casi con 20 años ya estaba pinchando y haciendo cosas. Vengo de las raves, he tenido varios colectivos… Siempre he sido una persona muy creativa, un culo inquieto, hablando mal y pronto.


WS: En 2009 creas el sello Chaval Records, por el que han pasado artistas como Oscar Mulero, Ken Ishii o Orlando Voorn ¿Cuál fue tu motivación a la hora de lanzarte a crear tu propio sello y cómo ha sido ese trabajo para ti?

VS: Justamente la pregunta anterior enlaza muy bien con esta porque yo empecé con la música como todos los DJs, pinchando música de otros y, a partir de ese momento, me di cuenta de que yo lo que quería era hacer música mía y plancharla en vinilo para pinchar mi propia música. Era como una superación personal. Me di cuenta a partir de ese momento de que yo lo que tenía que hacer era aprender a utilizar de una manera profesional mis herramientas en el estudio. Yo tenía estudios musicales pero necesitaba esos conocimientos de producción y de profesionalizarme de verdad.

Con veintipocos años me puse a estudiar historia del sonido, hice varios cursos de producción y poco a poco me fui profesionalizando hasta que decidí dar el paso de sacar mi propia música en vinilo. Poco a poco uno avanza. Un vinilo, otro vinilo, te ofrecen un remix, otro trabajo… como la vida misma, todo avanza y las cosas se van poniendo en su sitio. Yo soy de esas personas que creo que si trabajas y le pones pasión y mucho amor a lo que haces, al final, antes o después, ese trabajo tiene su hueco y su recompensa o su reconocimiento. Y sin querer, a base de hacer directos y a base de sacar discos profesionalicé esto y me ha llevado a donde estamos.

Ahora el sello está un poco en stand by porque decidí con la pandemia, e incluso antes, parar un poco para tener otra visión, aunque he seguido sacando música en otros sellos. Yo espero que para el año que viene volvamos con una idea totalmente renovada, con muchas cosas nuevas y cosas que tengo en el estudio esperando a que llegue el momento. Ahora hay también un gran problema con la fabricación de vinilos, con todo lo que ha pasado con la crisis sanitaria, Rusia, el petróleo… y todas estas cosas de las que no tiene sentido hablar ahora, pero esto ha llevado a la gente que fabricamos vinilos y hacemos formato físico a ponérnoslo más difícil todavía. Las fábricas de vinilo ahora mismo te dicen que pueden tardar seis meses como pueden ser ocho, o en medio de la fabricación te pueden cambiar el precio o la fecha. Imagínate lo que es sacar un disco que no sabes cuándo va a llegar, cómo organizas una promo, cómo organizas una gira… pero bueno, no pasa nada, son “cosas del directo”. Es lo que hay, tiene que salir primero lo digital y a partir de ahí ya se irán adaptando los formatos físicos a esto.


WS: Además de ese amor por lo analógico, otra de las características que te define es tu versatilidad. Haces directos en diferentes modalidades: Live, híbrido entre Live y DJ Set, formato Band con músicos… ¿Tienes especial predilección por alguna de estas modalidades?

VS: La verdad que yo soy así, vengo así de fábrica. Soy hiperactivo musical e hiperactivo en mi vida normal y para sentirme realizado necesito hacer muchas cosas. Yo siempre he sido reconocido como artista de directo, mi faceta como DJ vino después y vino, en cierta manera, por lo complicada que era la logística de mis shows. Mi anterior manager me dijo “Joder, Víctor, si todo el mundo pincha y nadie hace directos, ¿por qué no pinchas tú también y tienes las dos posibilidades?”. Y bueno, empecé poco a poco y siempre he sido DJ también pero a mí lo que me llena y lo que me gusta es hacer música en directo, tanto en solitario como con mis amigos músicos, con mis compañeros que son como mi familia ya, son muchos años creando al lado de ellos.

Mi faceta como DJ me ha llevado a ser residente de clubs muy importantes y a recorrerme el mundo pinchando pero si lo que me quieres preguntar es con qué me quedaría… claramente me quedaría haciendo música en directo, no lo cambio por nada. Aunque el feedback de ser DJ también es muy guay, no nos vamos a engañar, y cuando los proyectos son más musicales hay cosas que son muy guay pero hay cosas que son muy complejas y muy problemáticas, por llamarlo de alguna manera.  Aunque no sea un problema en sí, pero al final la producción, moverte con diez personas, equipo, escenario… es más coñazo.

A nivel de facilidad y de tranquilidad es mucho más fácil ser DJ porque solo dependes de ti mismo y, perdona que lo diga de esta manera, pero ahora mismo ser DJ es bastante fácil; con toda la tecnología que hay lo puede ser cualquiera. Pero de quedarme con algo, yo me quedo haciendo música siempre y música en directo. Así es como empecé y espero que sea como me muera.


WS: Hablemos de tu último trabajo. Hace unas semanas estrenaste tu nuevo álbum ‘Missions’, que fusiona el techno con la música más experimental y con una temática espacial dedicada a algunas de las misiones más importantes de la historia. ¿Cómo fue su proceso creativo? ¿Tenías la idea de querer hacer un álbum relacionado con misiones espaciales y luego ya vino la música o primero vino la música y viste después un proyecto claro con esa temática?

VS: La verdad que ‘Missions’ es como un álbum dentro de varios álbums. ‘Missions’ nació de estar creando con un amigo saxofonista en el estudio, haciendo un álbum que estamos haciendo que no sé cuándo saldrá, pero antes o después saldrá, para un sello americano, para uno de los padres del techno de Detroit. Entonces estábamos haciendo un álbum de jazz experimental, fusionando instrumentos orgánicos con mis máquinas y al final empezamos a hacer como un tributo a Blade Runner y a toda la música así como espacial más Interestellar, por llamarlo de alguna manera. Y de ese álbum salió otro álbum, este álbum. Y me puse a caminar y cuando me quise dar cuenta fue como “¡Hostia, que tengo dos álbums!

Y un álbum se fue para un lado y este salió para el otro y pues bueno, las cosas de la música. Te metes en el estudio y a partir de crear una cosa… Es lo bueno de crear con músicos y con mis herramientas, es como si fuera una jam session de instrumentos y máquinas que poco a poco me van llevando a un camino. Yo cuando me quise dar cuenta tenía 40 tracks y dije “Pues tendré que aprovechar esta movida, ¿no?” (risas).


WS: Se puede decir entonces que en este caso la música te llevó al espacio, ¿no?

VS: ¡La música me llevó! Empezamos a dar forma, yo se lo propuse a mi equipo y ellos me dijeron “Víctor, estás como una cabra pero nos encanta” y como soy una persona bastante creativa, cuando me quise dar cuenta ya tenía el concepto. Y cuando ya estaba caminando con el otro álbum y con este álbum me di cuenta de que éste era un álbum diferente y, sobre todo, también una forma de salirme de mi zona de confort. Tanto en mi techno como DJ como en mi techno live como con mis músicos en versión band o en otros proyectos es mucho más fácil que se escuche la parte más soul, la parte más jazzística de Victor junto con sus máquinas. Entonces ‘Missions’ era un poco como la escapada de ese soul al lado más marciano y más experimental de Victor y la verdad que yo mismo estoy sorprendido. He tenido feedback de gente que me dice “¡Joder, Victor, es que tienes que hacer cosas así más a menudo!”.


WS: Es curioso porque desde siempre el espacio es un tema recurrente y sirve de inspiración a muchos productores de música electrónica. ¿Por qué esa fascinación por lo espacial en tu caso y por qué crees que encaja tan bien y tan a menudo con la electrónica?

VS: Yo creo que sobre todo las máquinas, las síntesis y los sintetizadores, han sido una herramienta muy utilizada tanto para hacer tanto bandas sonoras relacionadas con la música del espacio como la propia síntesis analógica o digital; muchas de las cosas estaban basadas en herramientas futurísticas, por llamarlo de alguna manera. Entonces yo creo que con las influencias de cualquier músico al que le guste la electrónica en plan amplio, por así decirlo, desde Blade Runner a Tangerine Dream o a las cosas más experimentales de Jeff Mills desde los inicios… pues es fácil que te apasione lo espacial, todo lo que tiene que ver con lo que está fuera de nuestro control. En mi caso estas cosas vienen un poco desde pequeño. Como buen friki y como buen creativo, siempre me ha gustado cotillear, ver documentales, esas cositas… Lo que te decía, una cosa llevó a la otra.


WS: ‘Missions’ se compone de 11 tracks. Algunos de ellos como ‘Jupiter Odyssey’ o ‘Helios’ son de corte más experimental mientras que en otros como ‘Magallanes’ o ‘Perseverance’ encontramos un techno mucho más contundente y muy pistero. ¿Cómo llevarás esto al directo? ¿Además de incluir los tracks más cañeros en tus sets, tienes en mente hacer algún directo especial del álbum?

VS: Estoy dándole muchas vueltas, ahora justamente estamos en esa etapa. Estoy en una etapa de renovación, como de un Victor nuevo en muchas vertientes. A mí la verdad que musicalmente la pandemia me ha venido muy bien. Vamos, si viene otra pandemia… ¡pobres de las fábricas de vinilos porque tengo como cuatro o cinco álbumes por sacar! Tengo muchísima música, muchísimas cosas que he creado y estoy intentado dar forma a mi nuevo directo, tanto yo como mi equipo, sobre todo intentando llevarlo a tocar muchos palos. Intentar tocar la parte melódica, la parte más mental y más pistera, pero no olvidarme de mis raíces y por lo que yo he sido reconocido, que es por lo musical, la parte del Victor jazzy. Entonces estoy yo mismo dándole muchas vueltas.

Como te comentaba al principio, voy a hacer un pequeño directo en el Reina Sofía para Radio 3 el día 18 por el Día Internacional de los Museos y la verdad que es algo que me apasiona mucho… ¡Imagínate lo que es actuar en el Reina Sofía como artista! Va a ser un set up muy simple pero será un punto de partida para ver hacia dónde tiro, pero me gustaría preparar un directo que intente gustar a los del techno, pero también gustar a los del house y a los que les gusta la experimentación y la síntesis, entonces estoy ahí, dándole vueltas, para que no me cataloguen como un directo de techno y conserve mi parte musical. Es difícil gustar a todos los públicos, por no decir imposible, pero no quiero olvidarme de dónde vengo. Yo creo que no tendría sentido que yo me vuelva de repente una persona oscura… podría ser, pero es que yo vengo del piano, del jazz. Sería como eliminar esa parte mía auténtica.

Tengo también otro directo que no sé cuándo saldrá, de otro álbum que tengo que es mi escapada a la música de baile, que ahí sí voy a ser un Victor totalmente diferente pero no lleva la etiqueta de Victor Santana. Es un proyecto que se llama 28024, es el código postal de mi barrio, de mi casa, de donde me he criado.


WS:  Como agente activo dentro de la escena nacional y, en concreto, madrileña nos gustaría conocer tu opinión y tu visión sobre la misma. ¿Cómo ves el panorama local y nacional en la actualidad y su evolución en los últimos años?

VS: A nivel musical y a nivel artístico me parece que la escena está mejor que nunca. La pandemia, tanto a mí como a muchos otros, nos ha venido muy bien porque yo estoy más activo que nunca, tengo más contenido que nunca, muchísima música por sacar, muchísimas cosas que van a venir, pero te das cuenta de que aunque la gente se ha hinchado a decir de boquilla que hay que apoyar la escena local y hay que apoyar a los artistas nacionales, en cierta manera, sigue siendo la misma mierda. Al final, los festivales y los clubs grandes siguen dando pocas oportunidades a los artistas locales. Yo por suerte soy local pero no me considero un artista que acabe de empezar, entonces mis barreras no son las mismas porque ya tengo una trayectoria.

Y yo no me creo más que nadie, comento esto de una manera respetuosa, pero sí veo que la globalización que hay ahora de DJs, el fenómeno Instagram y el fenómeno Facebook lo que han traído es a una corrupción absoluta en cierta manera. Yo respeto a todo el mundo, todo el mundo tiene derecho a hacer lo que uno quiera, yo no soy nadie para juzgar a nadie e intento abrir mi mente pero lo que no puede ser es que se olviden de las trayectorias y de artistas que llevan mucho tiempo. Yo entiendo, y soy el primero que intento ayudar a todo el mundo, tanto musicalmente como con mi estudio y tal, pero creo que tiene que haber unos valores, tiene que haber unos principios. No puede ser “todo vale”. Las cosas tienen que tener un por qué. Un DJ ahora mismo lo puede ser cualquiera, la tecnología avanza y todo el mundo tiene derecho a pinchar, pero un DJ tiene que hacer música, desde mi punto de vista. Un DJ tiene que saber lo que hace, no tiene que basar todas sus herramientas en la tecnología musical. Ahora mismo pinchar es muy fácil, simplemente lo que tienes que hacer es copiar los tracklists de los artistas y a partir de ahí ya…

Yo intento escuchar, aprender y nutrirme de nuevas tendencias y no quedarme estancado en que mi punto de vista es lo correcto pero creo que tiene que haber un por qué. Tienes que saber de dónde vienen las cosas, tienes que entender de dónde viene todo para poder entender lo que hay ahora. El consumo de la música y la industria musical ha cambiado muchísimo desde que yo empecé a como estamos ahora mismo y no puede ser “todo vale”. Tiene que haber unos valores y unos pilares básicos para que la industria y esta escena sea profesional.


WS ¿Dirías que cualquier tiempo pasado fue mejor en este sentido?

VS: ¡Qué va! ¡No puedo decir eso! Si yo me nutro de cuando he estado de gira en China… pues China pasó. Es una etapa que he vivido y ha sido maravillosa. Y si me quedo en el pasado viviendo en mis directos con full band en furgonetas y en el Sónar, y en festivales por el norte… eso ya pasó, son cosas vividas y hay que aprender de ellas. Lo anterior tiene que servirte para nutrirte y poder avanzar en el camino, si no, no tiene sentido. La música tiene que ser como las relaciones personales: si tú has cometido un error con una relación personal, aprende de ese error y que te sirva para avanzar, para ser mejor.

No soy un talibán, qué va, al revés. De hecho, me río cuando veo a los talibanes y los puristas… ¡y mucha gente piensa que soy un purista! A ver, soy purista en cierta manera, porque vengo de construir y hacer música de la manera más pura, por llamarlo de alguna manera. Yo empecé como hacían música los de los inicios pero yo he ido avanzando. Quedarse en el pasado yo sé que es muy bonito, pero eso ya no volverá. Hay que aceptar que si antes toda la música era en vinilo, ahora todo es digital, y se consume en Spotify,  en tablets, en iPhones… eso ya está ahí y no va a cambiar, y dentro de poco será en realidad virtual y en el metaverso. Hay que aceptarlo, no podemos vivir pensando en el pasado, yo lo veo así. Seguramente otro artista u otra persona lo ve de forma diferente y pensará que sus años buenos han sido los mejores… pero yo creo que no, yo creo que lo suyo es aprender de esa vivencia, aprender a avanzar y adaptarte al nuevo mundo, si no no tiene sentido.


WS: Y mirando al futuro, ¿cuál serán las próximas misiones en la que se embarcará Victor Santana?

VS: Las misiones son muchas, ¡no van a parar! Ahora mis prioridades son dar forma a mi nuevo directo, que creo que va a ser un antes y un después en mi carrera, y va a ir asociado a varios álbums que van a ir detrás. Sobre todo al álbum que yo llevo años trabajando en él, que es como la obra de El Escorial. Yo ya me río, yo he fundido a la obra de El Escorial, a la Sagrada Familia… porque este álbum podía haber salido hace muchos años pero yo veía que aún podía sacar más de mí; además de la pandemia y mil cosas personales. Y al final el álbum se ha quedado ahí y ahora mismo doy gracias a que la madurez y todo este tiempo que ha pasado han hecho que para mí ya sea como el vino.

Cuanto más tiempo ha pasado, más orgulloso me siento de esto porque me hace ver una visión caduca que yo tenía en los tiempos en los que empecé a hacerlo. Y ahora mismo eso me ha hecho coger otro camino, llevármelo a otro sitio y la verdad que estoy muy orgulloso. El feedback de la gente que lo ha escuchado es muy bueno, entonces ahora lo que tenemos que hacer es tener templanza, tranquilidad y hacer las cosas bien para hacer una buena estrategia y asociarlo a ir caminando con el directo, que es una de las cosas que más me apasionan.

Soy DJ y no voy a dejar de pinchar pero sí me encanta volver a mis aparatos y llevar todos mis cacharros a los clubs y en los festivales, volver a hacer por lo que fui reconocido, al Victor de directo. Y sobre todo, para intentar diferenciarme dentro de esta marabunta de mucha gente haciendo cosas, que algunas son guays y otras menos guays, pero hay que marcar la diferencia.  


WS: Para finalizar, vamos con una ronda de preguntas cortas para conocerte un poco mejor:

  • Una colaboración soñada:

VS: Hay muchas y algunas he estado a punto de cumplirlas, casi tocándolas, y yo creo que antes o después pasarán. Artistas que no voy a nombrar porque son mis iconos y es lo típico de que si se dice no se cumple (risas).

  • Tema perfecto para terminar un DJ set:

VS: Buah, tengo muchos pero te diría que el X-101 de Jeff Mills y Mike Banks o ‘Blackwater’ de Octave One, ‘La Rock 01’ de Vitalic… Son temas que por más que los pongo y he estado poniendo durante muchísimos años, siempre me sacan una sonrisa y le saco una sonrisa al público.

  • Primer disco que compraste:

VS: Te diría que algo de rap americano. Run-D.M.C., Wu-Tang Clan, Ol’ Dirty Bastard… o discos de reggae. No sabría decirte porque tengo miles de vinilos en casa. También es posible que los primeros vinilos que comprara fueran de scratch , que son pequeños cortes que vienen para scratchear porque yo vengo del hip hop. Ahí me pillas porque mi cerebro no es mucho de recordar estas cosas pero yo creo que irá por ahí.

  • Festival del que guardes mejor recuerdo como asistente.

VS: Tengo muchas buenas experiencias de público. Algo muy chulo fue un Dekmantel, no recuerdo el año, que me lo regaló mi ex mujer por mi regalo de cumpleaños. Tenía bolos y cosas y me hizo parar, me dijo “este fin de semana para nosotros”. Y nos fuimos a Holanda, a Amsterdam, porque además yo estudié producción musical allí y fue como recordar muchas cosas, y justamente nos pasó una cosa muy peculiar que es por lo que lo tengo grabado. ¡Estábamos ahí en el festival y de repente pusieron un tema mío! Y fue como “joder, ¡qué alegría!”. Yo creo que Dekmantel es uno de los festivales que cualquier amante del clubbing o de la música debería vivir, la experiencia es increíble. Es algo como en petit comité, con gustos musicales increíbles, el sonido muy cuidado, la gente super respetuosa… ¡otra liga!

  • Y por último, tu comida favorita:

VS: ¡Asiática! Soy un loco de lo japonés en todos los sentidos. En invierno te diría que ramen y en verano cualquier roll, pescado crudo… ¡Podría decir que he financiado muchos restaurantes japoneses de Madrid! Ayer justo comí japo, antesdeayer cené japo… La cultura asiática en general, tanto la china como la japonesa o incluso la tailandesa me flipa.

Escucho música desde que tengo uso de razón y me lo bailo (casi) todo. En ocasiones veo BPMs.