Si pensamos en un encuentro íntimo, con una identidad sonora propia, que habita márgenes sonoros experimentales e innovadores, con un público fiel, internacional, diverso e inclusivo, seguramente nunca lo situaríamos en Valdeverdeja, Toledo. Y así ha sido. La cuarta edición de Refractor Festival ha dejado un eco que seguirá dibujando mi sonrisa cuando lo recuerde. El encuentro de sonidos polirrítmicos y dub ha tenido lugar el último fin de semana de mayo en plena naturaleza, en el Área Recreativa de La Facciosa.


Con toda seguridad puedo afirmar que Refractor está construido y constituido por la comunidad correcta para quien sabe escuchar su llamada. Si has recibido la recomendación de este festival, siéntete escogida para formar parte de un proyecto de referencia internacional y prepárate para abrir oídos y tripas a una experiencia que va más allá de lo musical. La llegada al festival desde Madrid, en vehículo propio o shuttle de autocares organizados por el festival, es rápida y sencilla a tan solo dos horas de la capital. La proximidad en coche al pueblo, donde encontrar gasolinera, supermercado y oferta de restauración, lo facilita todo. Desde la indicación de madera en el arcén de la carretera, La Facciosa se encuentra atravesando los caminos que delimitan los campos de cultivo hasta llegar a la dehesa de encinas donde se celebra. El polvo que levantan los vehículos que llegan, crea una atmósfera árida y un misterio ravero. El sol y el calor del final de la primavera son atenuados por la proximidad al cañón esculpido por el río Tajo. Unas vistas privilegiadas y singulares que nos acompañarán durante los próximos días.
A nuestra llegada, la sonrisa de los voluntarios que nos hacen entrega de la pulsera nos da la bienvenida. Nos entregaron también una pequeña bolsita de papel reciclado en la que encontramos: horarios de los sets del festival; un par de tapones para los oídos; un cenicero portátil; un pequeño díptico que detalla horarios en los que poder hacer nuestras paradas de repostaje (desayuno, comida y cena) en los medios dispuestos por la organización; la grata sorpresa de la existencia de ‘awareness team’, y como recordatorio, un texto claro y directo que recordaba que ningún tipo de discriminación es tolerada, por si hiciera falta refrescarlo; y un rico caramelo que saboreamos en ese mismo momento celebrando la llegada.
La mayor parte del público u organización (diferenciación ambigua por la esencia DIY y comunidad del festival) escogía pernoctar en el recinto del camping bajo las encinas. Los más rápidos o repetidores del festival han podido disfrutar de las puestas de sol reflejadas en el ancho Tajo desde su tienda de campaña o hamaca. Sin duda alguna, personalmente esta última opción ha sido mi favorita por la ligereza y sencillez que supuso encontrar un par de encinas entre las que acomodar la hamaca. Si sueles decantarte por tu furgoneta como yo, te habrás hecho sitio en los márgenes del camino a no más de 10 minutos a pie de la entrada y los parasoles habrán sido tus fieles aliados.
En la entrada, la bifurcación de caminos y su correspondiente señalética te conducían bien al edificio en el que encontrar los aseos o hacia la explanada en la que poder adquirir merchan del festival y de los sellos Organic Signs y 95 Open Tabs, sellos de Jan Swam y Emilia Grima respectivamente, minuciosos y acertados curadores y organizadores del festival. También en este espacio hemos adquirido un par de vinilos y hecho el cambio a tokens. El estand está gestionado por algún familiar cercano de los organizadores que parece disfrutar de su involucración en el evento. A nuestra espalda, la gran sartén que dará de comer a los asistentes, con precios que no superaban los 12 € por persona. Junto a esta, las escaleras que suben a la zona del escenario a solo unos pasos del fogón despachado por Pablo y Anto. Aquí todo tiene un sabor familiar y se puede palpar que el esfuerzo y apuesta por este festival nacen desde el corazón, trabajo y esfuerzo de personas movidas por el amor por la música y que la corporatividad está lejos de asomarse por aquí.
Ante todo: apuesta por la calidad y una experiencia íntima. Hablamos de un festival con un aforo limitado a 500 asistentes que, aunque desconocidos a su llegada, se cuidan entre sí, construyendo un espacio seguro más allá del mejor de los escenarios planteados en mi cabeza. Una pista de baile silenciosa y entregada a la escucha, acompasada en el baile, sin juicios a los géneros musicales que iban asomando, que no han sido pocos. Hablamos de un festival que es café para cafeteros, destinado a oídos atentos e inquietos y apto para altas sensibilidades artísticas o escépticas ratas de club. La diversidad cultural e identitaria de la comunidad nos ha sorprendido gratamente, y entre los idiomas que hemos podido reconocer se encuentran japonés, chino, danés, francés, inglés, portugués, italiano, holandés, alemán, turco… Siendo tan solo la cuarta edición del encuentro, que comenzó con 80 asistentes en su primera edición, esta nutritiva mezcla es algo a destacar.
El sistema de sonido, compuesto por dos seductoras torres de Funktion One a cada lado del escenario, encuadra un escenario que no necesita más decoración que semejante sistema de sonido. Dos JBL como altavoces de cabina completaban una estampa que derretía con verla. Solo añadiré que las pruebas de sonido al iniciar cada jornada se escuchaban desde el camping que ha sido nuestro hogar, como teasers o llamadas, que conseguían acercar a algún grupo de insaciables melómanos. El incansable y constante trabajo de Nano, el técnico de sonido, ha permitido cambios de formato continuos entre sets sin mayor perturbación como público que una espera entre actuaciones. Cabe destacar el trabajo de este profesional que ha hecho posibles las 27 actuaciones con un total de 13 lives a lo largo del fin de semana.


Desde el escenario a unos metros a pie, nos hemos refugiado en el espacio bautizado como ‘HEAVEN’. Un lugar en el que soplaba la brisa, desde donde apreciar las vistas al cañón del río Tajo. Protegido entre la sombra artificial de las telas naranjas que visten el lugar y la sombra natural de las encinas. Si buscabas un momento de soledad, bajar decibelios sin dejar de escuchar los sets, este seguramente haya sido tu escondite. HEAVEN resultaba ser el lugar perfecto para hablar, reír y conocer más a mis nuevos compis, sin interrumpir la experiencia de otras asistentes. La decoración jugaba con el paisaje y las siluetas de los transeúntes con un espejo colgado de manera pendulante, interactuando con los reflejos y la luz a su alrededor. Este fue mi sitio elegido para disfrutar de la prueba de sonido del domingo y echar unos bailes en soledad mirando el río.
VIERNES
Nunca antes había confiado tanto en la propuesta de un festival, que no tengo la necesidad de ‘estudiar’ el lineup en mayor profundidad de lo que ya reconozco en un primer vistazo. Pero Refractor me suscitaba ganas de sorprenderme, y ambos sellos ya tenían depositada mi total confianza. Con el set de apertura de Jan Swam, el ‘color y forma’ de la cita empezaba a manifestarse. Como protagonista principal, atmósferas dub, sonoridades orgánicas y simpatía por las texturas psicodélicas. La progresión marcada por estructuras polirrítmicas y la distensión entre techno de club y el desenfreno del drum & bass. Seguido del live de la artista japonesa Comm, uno de los debuts europeos del lineup. Un set guiado lenta y ritualísticamente hasta la manifestación del techno, lo que no parecía el objetivo, pero si un destino que alcanzar con delicadeza y vocales en japonés, melodías orientales y leftfield bass, sonando producciones propias como ’Squish bb’. Aaron J, construyó un viaje único y sentimental, capitaneado por techno con líneas de bajo contundentes y evolución hipnótica. Con la expectativa más o menos generalizada de que sería uno de los platos fuertes de la noche, el DJ consiguió complacer al público. Durante su set, como buen presagio, el track ‘KHIANI’ de Hagva, fue una de las elecciones del artista.



Fotografías de Marius Renard
El dúo Hagva basado en Milán, me abdujo con una actuación en directo presentada en primicia en el festival. La colaboración de CP1 y Not Mass, figuras del underground experimental europeo, monopolizó mi atención como si de un insecto atraído por la luz azul brillante que desde la cabina humeaba se tratase. Este virtuoso set ha quedado impregnado en mi memoria, entre techno de pulso constante, atmósferas rítmicas deconstruidas y una oscuridad que me transportaba a un paisaje nocturno, subiendo la velocidad del set y apareciendo sonidos metálicos hacia la contundencia algo industrial. La recomendación de esta actuación de mi nuevo amigo fue un tiro acertado al centro de la diana. Los artistas visuales Interlooper & Tea Ferrari, fueron los encargados de vestir de gala el encuentro con su instalación de luces, mutando entre día y noche. Fue con el set de Hagva cuando empiezo a sentirme parte de la comunidad y entiendo que va a transformar algo en de mi. La capacidad de disfrutar y de dejar todo lo que pesa atrás para viajar tan lejos como te lo permitas se elige y practica, y estaba viviendo su máxima expresión como hacía tanto que anhelaba. Bambi y Forest cerraban la jornada bien entrada la mañana con un set al que volveremos más adelante.


Fotografías de Marius Renard
SÁBADO
El sol ha sido un compañero más de festival y el paseo a la ducha, un ritual autómata colectivo previo a un nuevo y desconocido paradero musical. De camino al escenario, disfruto de mi café bajo la sombra de una gran encina rodeada por una enorme mesa de piedra con grupos a su alrededor. El recinto cuenta con por lo menos 4 tomas de agua en las que rellenar gratuitamente la botella de agua, o refrescarse bajo el grifo. La sombra artificial creada con lonas cubría toda la pista de baile hasta casi la barra, a las espaldas de la pista. En la barra, los grifos de cerveza no paran de dar el callo, siendo los asistentes del equipo de voluntarios con los que habíamos bailado anoche las caras que nos atendían. Todo es fácil y familiar por aquí.
El inicio del día, curado por Organic Signs en su totalidad, lo marca Avsluta. El live de la artista, acompañada por un micrófono, nos envolvía con vocales que evocaban paisajes vikingos. El set, oscilando entre ambient y downtempo, nos invitaba a disfrutar de la intimidad ofrecida por la artista, sentadas cómodamente. Atrice repite tras la pasada edición, con un nuevo live set demostrando la precisión y sincronía en su performance, desarrollada sin perder un segundo la concentración. Un imponente set que no me permitía abandonar mi lugar en el centro de la pista. La pertenencia al sello de Múnich, Illian Tape, es apuesta ganadora. Una precisión y polirritmia frenética, desarrollando un set techno, entre dub, texturas orgánicas y darkpsy introspectivo. La ansiada presencia de Homelander se vio frustrada y un set del espontáneo del asistente al festival, el productor GAN D, quien viajaba con su USB, protagonizó un set improvisado y muy disfrutado.
La luna llena se vistió del color de Refractor para recibir el set de Jorine y Val Vashar. La conexión en cabina es evidente y palpable. Su habilidad para poner pistas de toda Europa ‘patas arriba’ es conocida por los amantes del universo psy, que esperaban su tándem como agua de mayo, y nunca mejor dicho. La oscura profundidad del set, dinámico e hipnótico, subido de bpm con la psicodelia y el techno como elementos principales, no permitía que cesasae el baile entre caos frenético y la introspección de pista y cabina. La pasión y energía de Val Vashar es una parte más del disfrute del set. Destacó el set por la sintonía musical y la precisión técnica de ambos. La noche ya había caído y Convoluted Mental Mirror (aka Jan Swam y Emilia Grima) disfrutaron de su set en pareja tanto como los presentes. Un set ecléctico y divertido, que evidenciaba otra perfecta conexión en cabina. Temas como ‘FREESTYLER’ de Bomfunk MC’s, nos hicieron fruncir ceño y labios mientras celebrábamos este mítico banger. En un plano más íntimo, más de un asistente posteriormente comentaba lo bonito detrás del set de la pareja.


Fotografías de Marius Renard
La funcional decoración de luces led de colores nos sirvió como guía hacia el camping. Sin dificultad encontramos nuestro ‘campamento base’ para cambiarnos, descansar y cotorrear, reponiendo fuerzas para el japonés OCCA, uno de los componentes del lineup que más esperaba. Protagonizó la penúltima actuación del sábado, construyendo un set con tantas capas y profundidad como se podía esperar de él. Cargando y liberando la tensión del set, sin llegar nunca al alivio absoluto, la sensación era la de estar viajando en una hipnótica onda que subía y bajaba mientras se seguían construyendo capas. Entre risas y baile asemejábamos el set con un hojaldre casero. Fiel a su estilo, la necesidad de explosión era conducida por un techno hipnótico sobre el que se construía una experiencia multidimensional bien estudiada, pudiendo averiguar la producción de ALIXX, ‘Dwa Serduzka’, entre mezclas. Parecía que Matriark hubiera puesto fin al set del DJ con su contundente llegada. Otro set de cierre de jornada sobre el que volveremos próximamente.
DOMINGO
Tercera y última jornada… ¡¿ya?! La realidad del final se acerca y nos abofetea sin percatarnos. La elección de las actuaciones y artistas de hoy supura cariño, y la narrativa musical está perfectamente estructurada. La elección del viaje de hoy se la podemos agradecer a 95 Open Tabs. Habitualmente, la proximidad al desenlace y final de un festival me trae sensaciones agridulces, pero lo agrio no lo veo por aquí. El set de clausura del día anterior me robó toda la energía e inicié el día sin prisa con Babe Roots de fondo. Uno de los fotógrafos del festival me confesó que había sido una de sus actuaciones favoritas.
Tras recomponerme con una ducha rápida sin poder ignorar el inicio de Alohn, y aún con la toalla colgada al hombro y la ropa que había usado para dormir, volé hacia el escenario. La actuación live, acompañada por una guitarra eléctrica que expandía con crudeza las capas del sonido, fluyó entre ambient, dub y techno, situándose entre el club y la experimentación. El dúo con base en Valencia compuesto por Andrae Durden y Norim, progenitores del sello Ecco Records, cautivó a los espectadores que nos hicimos hueco frente al escenario. Con una naturaleza experimental y un encanto muy personal, las producciones en vivo y la voz (entonces) rasgada de Andrae Durden nos sumergieron en su universo sonoro más allá de clasificaciones y géneros, siendo la performance artística multidisciplinar un momento de obnubilación colectiva. El canto, la pasión transmitida y la actitud segura del binomio, dejó un precioso recuerdo a todos los asistentes. Influencias claramente UK en su live, sonando la inconfundible intro de ‘Angel’ de Massive Attack, o los guiños en sus samples a la bulería flamenca a la que en ocasiones seguía dubstep. Muy loco esto… Entre esta variedad de géneros y sonidos el track ‘Intramuscular’ de la productora también encontró su momento de protagonismo. Toda una exhibición de trabajo y talento (nacional) al que no perder la pista bajo ninguna circunstancia.


Fotografías de Marius Renard
Es entonces cuando el hechizo del dúo Malesa se abrió paso. Dos artistas que performaron un live set caracterizado por la voz procesada y gritos desgarradores de ella, Paola, acompañada por su arpa lista para cautivarnos, y la guitarra de su compañero de proyecto, Eloi. Una inmersión a sonoridades chamánicas conducidas por trip-hop, densos sub graves y la estridencia metálica que caracterizó su sonido. El espectáculo dramático y musical que brilló como una piedra preciosa. La siguiente y merecida mención es para la dupla formada por los japoneses Herbalistek, a los que ansiaba ver en su debut europeo, simplemente inmejorable. Superar todas las expectativas tras tres días de incesantes maravillas en cabina, no es tarea fácil. La lenta y progresiva manera de introducir los tracks y la sutileza de los cambios nos catapultaron a su universo sonoro, localizado en el espacio exterior, en algún psicodélico y oscuro bosque en un planeta aún por descubrir. Enmarcando el sonido del mismo entre downtempo, IDM, reconociendo ‘Reach For The Dead’ de Boards of Canada al inicio del set. El camino psytech y deep dubstep hacía el que era conducido el set, sin el uso de cascos en ningún momento para la pre-escucha. El magnetismo de éstos e inconfundible sonido propio nos unió en una tremenda ovación final. Entre los tracks maridados, ‘Release’ de Pathwey y Moondrop. Ema repetía presencia en el festival para clausurarlo con un set sobre al que estoy deseando llegar!
TRES CIERRES, CUATRO ARTISTAS
Las elegidas para finalizar el primer tramo fueron Bambi y Forest, desde el amanecer hasta pasadas las 9 am. Repasando una gran variedad de géneros musicales, el pulso del techno con trazas de house uruguayo y melodías ácidas tornó la atmósfera matutina más clubera y luminosa que la de la noche. La encomendada para finalizar el segundo día fue la imponente Matriark, que sentenció su set al baile desde su inicio. El secuestro e instigación al trance de la pista, que no paraba de bailar, fue instantáneo, consiguiendo retener a asistentes ya extenuados con groove, envolturas minimal psy y techno crudo, y momentos profundamente emotivos sonando ’The Rest is Noise’ de Jamie XX. Tan dulce como el caramelo que nos recibió, vivimos la frenética despedida a manos de Ema, con una narrativa enraizada en la cultura Sound System y dub. La descarga de líneas de bajo graves y profundas que retumbaban en el pecho con el deep dubstep más rotundo.


Apuesto a que conocéis la sensación de identificar uno de vuestros temas favoritos en un set que os está chiflando. Pues bien, mientras me bebía la que pensé que sería mi última cerveza, reconocí de inmediato ‘High Fidelity’ de Jack Sparrow. No sé lo que sucedió con esa cerveza, creo que se la di a mi nueva amiga Elan, pero gozar semejante tema frente al altavoz no podía esperar. El recorrido musical que surcaba la DJ le permitió mutar entre multitud de géneros, dejándonos caer unos segundos del clásico de hard trance ‘The House of House’ del sello Bonzai. Refractor 2026 llegaba a su fin coronado por el drum & bass, los abrazos y la energía de todas las que bailamos hasta con el sonido del generador. Una de mis nuevas amigas recogió los trocitos que quedaban de mí en la pista, antes de despedirnos en un abrazo grupal con sabor a ‘Hasta muy pronto’.
Refractor es un festival humilde y modesto en algunos sentidos, pero desde luego no lo es en el cariño y amor puesto en el mismo y en el compromiso por la solidez y calidad de su propuesta musical y experiencia. La calidad de la pista de baile es arrolladora y sentirse parte de ella ha sido conmovedor. El cuidado y los detalles reiterados entre los asistentes, que somos todas las que hemos acudido y formado parte de Refractor de diversas formas, trascienden el mero recuerdo. Porque aquí ha bailado todo el mundo, y el que no ha podido (el amable técnico de ambulancia, quien ha sido también parte de la comunidad) me confesó que se estaba reprimiendo el impulso de abandonar su uniforme y vibrar con la música. Un saludo, Samuel! Poder agradecer de forma directa a sus fundadores el esfuerzo y trabajo que llevar un festival a cabo supone, ha significado para mí una bienvenida a un abanico musical y familia que desconocía.


Se me ha escapado una lágrima a las pocas horas de llegar con Hagva, y alguien que bailaba a mi lado me ha posado una mano en la espalda acompañándome en la emoción y le he pedido un abrazo a este desconocido, que me abrazó. Y ya está. He saltado de alegría por la mañana al reencontrarme con mis nuevos amigos, hechos tan solo antes de ayer. He bailado el set de clausura frente a dos torres Funktion One, uno de mis temas favoritos, como si estuviéramos el altavoz y yo solos en el mundo. He tenido que retirarme de la pista emocionada de estar donde y con quien yo quería estar durante el set de Matriark. He ampliado mis horizontes musicales y me he reencontrado con grandes amigos. Gracias a Emilia, Alejandro, Manu, Felix, Elan, Eris, Jose, Alessio, Su, Timo y a mi gran amigo Jesús; a Pablo, Milu, Manu y a la chica que me dejó paso en la ducha antes que ella para poder irme a bailar; a Bat, Alex, a mi nuevo amigo Miguel y a todas las personas que llegasteis antes que yo para enseñarme a disfrutar así a vuestro lado. Nos vemos en cuanto sea posible, Refractor.
Gracias.






