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En la segunda entrevista de esta temporada de La Otra Escena tenemos como invitado a Julio Rodríguez Sangrador, un ingeniero de sonido santanderino que ha trabajado durante varios años en Wired Masters, uno de los mejores estudios de mezcla y masterización de Europa. Desde sus inicios ha cultivado el apartado técnico de las canciones de Avicii, Third Party, Chip E. o Cedric Gervais, entre otros artistas de renombre. Recientemente fundó Sanbay Studios por iniciativa propia y viene a hablarnos sobre este proyecto.


Wololo Sound: Hola, Julio. Es un placer para nosotros poder entrevistarte. Queremos comenzar dándote un poco de libertad para presentarte y definirte para aquellas personas que no te conozcan.

Julio RS: Soy una persona tímida aunque los años me van haciendo más extrovertido, amante del ejercicio, la cerveza y los amigos… y la música, claro.

WS: ¿Cómo fueron tus inicios en la industria musical?

JRS: Todo empezó tomando algo con unos amigos. Otro colega y yo llevábamos algún tiempo escuchando electrónica hasta que dijimos: “¿y si en vez de sólo escuchar música de otros, hiciéramos nuestra propia música?” Fue dicho y hecho. Al día siguiente me bajé el FL Studio y empecé a trastear con él… y aquí estamos.

WS: ¿Cómo lograste contactar con Wired Masters y entrar a trabajar en el que es considerado uno de los mejores estudios de ingeniería de sonido de Europa? ¿Recuerdas alguna de las primeras labores que te asignaron?

JRS: Les mandé un e-mail allá por el 2014 porque quería saber qué tipo de formación tenían sus ingenieros. Me interesaba Kevin Grainger en particular, ya que trabajaba con todos los artistas y sellos que a mí me gustaban. Por aquél entonces estaba acabando la carrera de ingeniería civil y tenía bastante claro que quería dedicarme a la música, aunque no sabía por dónde empezar. Fue un e-mail muy corto en el que preguntaba qué había estudiado Kevin para llegar adonde estaba y al cabo de unas dos horas recibí el e-mail más largo que jamás he recibido, en el que él mismo me explicó con pelos y señales todo lo que le hizo hasta la formación de Wired Masters.

Creo que vieron que tenía un interés real por ellos y que no era el típico e-mail “copia y pega” que la gente manda a estudios pidiendo trabajo. Era corto y conciso, en tono muy educado y bien escrito. Acto seguido les mandé otro e-mail pidiéndoles trabajo, sin recibir respuesta. Como no soy de rendirme fácilmente, fui a Londres y me presenté allí con dos amigos con los que producía para mezclar y masterizar uno de nuestros temas… Todo ello fue una enorme excusa para charlar con ellos y pedirles un trabajo, ¡y me lo dieron!

Mi primer trabajo real fue hacer lo que nosotros llamamos “passes”. Es decir, una vez se ha completado una mezcla y el artista está contento con el resultado, te mandan diferentes versiones de la canción; radio edits o extendeds, VIP mixes, etc. Kevin, el que acabó siendo mi jefe, me dijo que debido a la carga de trabajo que teníamos esa semana no podría comprobar que lo que había hecho estaba bien, sino que lo que yo hiciera iría directamente al artista (presión máxima).

Yo, lejos de sentirme presionado, me pareció un trabajo bastante fácil y lo hice sin prestarle demasiada atención… Sin darme cuenta de que en una de las versiones una pista de audio estaba desplazada fuera de su sitio y, por tanto, los efectos que tenían que sonar justo cuando empezaba el drop sonaban a mitad de la subida… Cagada monumental con la consiguiente bronca de mis jefes la próxima vez que fui al estudio. Parece una pequeñez, pero a ese nivel equivocaciones como esa pueden costarte un cliente.

WS: Para la gente que lo desconozca, ¿podrías explicar brevemente en qué consiste el proceso de mezcla y masterización de una canción y por qué es tan necesario?

JRS: A mí me gusta compararlo con el retoque fotográfico porque es algo de lo que la gente ha oído hablar más. Podría decirse que hacer la foto en sí sería el proceso de producción y mezcla de la canción, donde consigues el sonido que quieres. El mastering es coger esa foto y añadir brillo, contraste y hacer que las cosas se vean lo más definidas posible.

Un aspecto del mastering que está mucho más en la sombra estos días y que solo se aprende si trabajas en un estudio es darle un sonido consistente a un EP, álbum o cualquier colección de temas. Esto consiste en asegurarse de que todas las canciones estén a volúmenes similares y que tengan la misma cantidad de bajo, brillo y medios. Que suenen como un todo homogéneo, en definitiva.

Hay que decir que para la gran mayoría de artistas esta forma de masterizar álbumes está quedando, en gran medida, obsoleta por el patrón de consumo de música que sigue la sociedad. Sin embargo, es un aspecto que todavía se tiene muy en cuenta en álbumes que podríamos llamar “de perfil alto”. Ed Sheeran, The Weekend, Taylor Swift y todos los grandes artistas prestan mucha atención a la consistencia en el sonido de sus álbumes.

WS: ¿Cuáles son los artistas más importantes para los que trabajaste en esta etapa? ¿Tienes alguna anécdota que quieras contar sobre ellos?

JRS: Creo que, sin duda, el artista más grande con el que he trabajado es Avicii. Además, trabajar en su álbum fue algo increíble para mí porque aprendí a producir música viendo un vídeo suyo de hora y media en YouTube.

Pasábamos gran parte de nuestro tiempo en la cueva mezclando y masterizando temas, por lo que no teníamos mucho contacto con los artistas “de tú a tú”. Sí me acuerdo de una vez que estábamos haciendo un DJ Mix para Erick Morillo cuando yo justo acababa de empezar a trabajar allí. De repente suena el teléfono de mi jefe, lo coge y dice: “Hola, Erick. ¿Qué tal?” Como si fuese alguien de la calle. Me acuerdo de pensar que aquello era de locos, ¡mi jefe hablando al teléfono con el mismísimo Erick Morillo!

WS: Recientemente comenzaste tu propia iniciativa: Sanbay Studios. ¿Por qué decidiste dejar uno de los mayores estudios de Europa? ¿Podrías contarnos cuál es tu principal motivación con este proyecto y dónde está ubicado?

JRS: Lo de empezar mi propio estudio empezó por pura suerte, ya que yo dejé Wired con la idea de no volver a dedicarme jamás a la música. La vida en Londres puede ser bastante difícil y, aunque me encanta la ciudad, empecé a cansarme de ir al mismo sitio todos los días a hacer lo mismo una y otra vez. Además, mis dos jefes, Kevin y Cass, son dos personas muy exigentes en lo que a trabajo se refiere, especialmente Kevin. Hablamos de una empresa en la que la perfección no es suficiente y en la que hay que estar apretando todos los días para ser mejor. Todo eso está genial, pero también me cansé, simplemente tuve suficiente.

Volví a Santander y me tomé unos cuantos meses sabáticos para desconectar de todo lo de allí. Estuve bastante perdido, sin tener ni idea de qué hacer, hasta que un día me di cuenta de que hay una cosa en el mundo que sé hacer genial: mezclar y masterizar. Toda la manía que le cogí al trabajo de Inglaterra fue por ceder a otros el control sobre mi vida, así que decidí hacer lo mismo que allí, pero aquí. Además, creo que hay un hueco en el mercado que yo puedo llenar; un estudio que consiga mezclas y masters de calidad de forma constante.

WS: ¿Cómo estás consiguiendo atraer a tus primeros clientes y, si puedes decirlo, quiénes son? ¿Consideras que haber trabajado previamente en Wired ha sido clave en este sentido?

JRS: Me he traído a Sanbay Studios a todos los clientes que atraje y estuvieron conmigo en Wired. Dicho eso, estoy trabajando mucho en LinkedIn, Instagram y Facebook para darme a conocer a mí y a mi trabajo y conseguir más clientes. Ahora mismo estoy trabajando mucho con Third Party; me mandan muchos temas para mezclar y masterizar, tanto de ellos como para su sello. Acabo de terminar hoy mismo un par de temas para Cedric Gervais y también he trabajado con Chip E.

Trabajar en Wired te daba muchísima visibilidad. Que tu e-mail termine en @wiredmasters.co.uk te da muchísimo peso y es más fácil que la gente a la que escribes te conteste enseguida.

WS: ¿En tu tiempo libre sigues produciendo, aunque sea por hobby, o lo has dejado apartado para dedicarte plenamente al apartado técnico y profesional? ¿Qué te gusta hacer para despejar la mente de tanta música?

JRS: El tema de la producción lo he dejado casi completamente de lado. Ver la cantidad de gente que hay ahí fuera que produce música increíble me ha desmoralizado un poco. De vez en cuando aún abro Ableton para trastear con alguna idea, pero nunca terminan siendo temas acabados. Creo que para ser realmente bueno en algo hay que centrarse al 100% en ello y ahora mismo la mezcla y masterización es lo mío.

Soy muy fan de ir al gimnasio a levantar peso. Fue algo que descubrí en Londres y me encantó porque es una cura increíble para el estrés. También me gusta dar paseos o ir a nadar porque se puede pensar y organizar las ideas. Es muy importante quedar con los colegas a tomar una cerveza, ¡no todo es el trabajo!

WS: Por último, queremos preguntarte si te queda la espinilla de volver a actuar en un club o festival algún día o si prefieres estar trabajando “en la sombra” como en la actualidad.

JRS: Siendo totalmente sincero, los directos fueron algo que nunca me gustó. Solía estar bastante ansioso antes de empezar y si me equivocaba en algo me centraba más en ese error que en pasármelo bien el resto de la noche. Prefiero estar en la sombra porque ahí puedo darle rienda suelta a mi perfeccionismo obsesivo sin que ello afecte al resto de mi vida. Además, siento una gran satisfacción cuando a un cliente le encanta mi trabajo. Ver vídeos en redes sociales del tema sonando en un club o festival y saber que ellos vinieron donde ti para hacerlo sonar así es genial.