La gira del último lanzamiento del VVV [TRIPPIN’ YOU] lanzado mediante el sello discográfico Helsinkipro, ‘Vaciador’, tuvo su comienzo el 30 de noviembre en Valencia, al fin llegando el esperado turno de la capital madrileña este pasado 5 de abril. El trío mostoleño compuesto por Adrián Bremner, Elinor Almenara y Salvador Urbaneja (Salvi) presentó en vivo uno de sus discos más electrónicos y revolucionarios a fecha de hoy. Un proyecto que no habría sido posible sin DJ Celsior (anteriormente conocido como Hidden Jayeem), Marco Henri, Inner CutCRNDSXulián SambadeAdolfo PárragaOne Path y Miguel Grimaldo.

Tras haber tocado en distintas salas con anterioridad, se apostó por un formato más amplio, dado el creciente alcance que ha tenido el grupo en los últimos años. En esta ocasión, La Riviera supuso el nido para cantar a grito pelado, reencontrar a viejos amigos o unirse a pogos violentamente amistosos.

Para comenzar la noche, la sala se impregnó de sonidos duros y experimentales junto a los teloneros Xiupill, el trío islandés-español formado por Juanma, Oliver y Múli. Una combinación de sonidos que han bebido de inspiraciones de ambos países, junto a otros elementos electrónicos y gabber-punks. Para los que se perdieron al trío durante su estancia en Madrid a finales de noviembre en la Wurlitzer Ballroom presentando su primer disco ‘Pure Rockets’, no podían quedarse sin poder conocerles en vivo durante la noche del 5.

Xiupill es todo un descubrimiento y así lo pudo comprobar su público. Más allá de poder escuchar las canciones que ya nos sabíamos de su disco anterior, nos sorprendimos con una oleada de nuevos temas que si nos preguntábamos por qué tal vez no nos sonaban es porque el trío lanzó su segundo disco, ‘MYTHOLOGY’, a escasos días del concierto.

Si bien ya sabemos que las latillas delante de la sala antes de ver a un acto principal no faltan nunca, hay que admitir que La Riviera contó con una buena cantidad de personas para ver a este trío telonero que se fue llenado aún más a medida que fue avanzando su acto y su público recién llegado se quedaba atrapado por su sonido. Y, ¿acaso alguien se pudo perder el absolutamente demente acto final de destrozar la guitarra a modo de golpetazos contra el suelo del escenario? Claramente, Xiupill no caerá en el olvido.


A la que el primer acto tuvo su fin, el público se fue preparando y acercando aún más a las primeras filas del escenario, sobre todo los valientes que no tenían miedo de los pogos que sabían que ocurrirían minutos después de que VVV se uniera a nosotros. El grupo neo-bakala y electro-punk no decepcionó con la elección del primer tema para dar pie a la noche siendo, en este caso, ‘Zugzwang’ durante el cual todos pudimos unirnos al grito colectivo repitiendo “Toda la puta vida igual” una y otra vez. Definitivamente un inicio potente y violento que ofrecía un ritmo desenfrenado que juega con la desilusión y el desengaño.

A continuación el trío mostoleño no dudó en brindarnos una selección amplia de repertorio, tanto con numerosas canciones de su último disco ‘Vaciador’, como de ‘Turboviolencia’ con temas como ‘Odiar Frontal’ o ‘Hiedra Verde’ o incluso de su álbum ‘Escama’ con canciones como ‘Invierno Nuclear’, ‘Destrucción’, o ‘Siroco’. A todo ello, se sumó la sorpresa de poder disfrutar de un próximo release como ‘Until Forever’ en el cual la voz de Elinor fue protagonista, junto a intensos y melódicos acordes electrónicos. El concierto cerró de forma grandiosa con la esperada ‘Hikutsu’, que de ninguna de las formas podía faltar y todos estuvimos esperando con los puños cerrados.

Acto seguido, la sala formó el mayor de sus pogos por lo que se llevaba de noche, consiguiendo que la melancolía generacional, la rabia, la euforia, el ruido y el sudor se uniesen para chocar codo contra codo y dar saltos y vueltas al ritmo de cada sonido. Algo destacable fue notar que el público que había venido a ver a VVV estaba formado, a grandes rasgos, por oyentes que claramente llevaban un largo recorrido junto al grupo, dado que durante las canciones más antiguas que resonaban por la sala, el público estaba más pendiente que nunca de acompañar al trío en un canto colectivo, gritando y sabiéndose cada respectiva línea. ¿Y cómo no hacerlo cuando cada letra de cualquiera de sus discos está impregnada de significado?

En definitiva, un homenaje al espacio Vaciador 34 que durante tantos años ha supuesto el punto de encuentro de personas con una búsqueda en común de unión, proporcionándoles un mayor sentido de identidad. El despido de lo que fue y ya no es.

Adrián YR @yr_adrian

Foto de portada hecha por @vatonagge

Ann Emilova
Dreamy vocals, melodías oscuras y un toque nostálgico me hacen fluir al ritmo del sonido experimental. Interesada en el arte en todas sus formas.