La promotora madrileña apostó por una política de No Set Times que mantuvo la pista encendida desde la apertura hasta el cierre, en una maratón 100% drum and bass protagonizada por Hedex, AMC, Save The Rave, Dub Elements y Juno.
El pasado 30 de mayo Pandora acogió una de las noches más potentes del año para la escena drum and bass en Sevilla. De la mano de Vipper Club, promotora madrileña que continúa expandiendo su propuesta por distintos puntos del país, la sala reunió un cartel que combinaba figuras internacionales de primer nivel con algunos de los nombres más consolidados de la escena nacional.
Siguiendo una política de No Set Times, los horarios de los artistas no fueron anunciados previamente, una fórmula cada vez mas habitual, que consiguió mantener la sala animada desde la apertura hasta el cierre, en lugar de concentrar al público únicamente durante las actuaciones principales. La pista mostró una gran respuesta desde las primeras horas, generando una atmósfera constante que acompañó a cada uno de los artistas de la noche.
Los encargados de inaugurar la velada fueron Save The Rave. El dúo sevillano jugaba en casa, pero afrontaba una primera vez al debutar en un evento de Vipper Club. Lejos de notar la presión, asumieron la responsabilidad de abrir la jornada con una sesión muy dinámica a cuatro platos en la que demostraron tanto técnica como una excelente lectura del momento. Su selección combinó numerosos temas reconocibles para el público, alternando producciones actuales con otros clásicos que ayudaron a conectar rápidamente con la pista. Todo ello dentro de una propuesta perfectamente adaptada a la primera parte de la noche, aumentando progresivamente la intensidad sin quemar etapas antes de tiempo. Una actuación sólida que cumplió con creces su objetivo de preparar el terreno para la llegada de los platos fuertes del cartel.
El siguiente gran protagonista fue AMC, uno de los nombres más esperados de la noche. El británico volvió a demostrar por qué es una referencia dentro del drum and bass con una sesión muy en su línea, cargada de energía, precisión técnica y una selección diseñada para mantener la pista en tensión constante. Fiel a su estilo, los double drops tuvieron un papel protagonista durante gran parte de la actuación, con esa forma suya tan reconocible de encajar todo al milímetro y levantar la sala una y otra vez. Sin embargo, quienes conocen bien sus sets pudieron notar una versión ligeramente menos agresiva de lo habitual, casi como si estuviera disfrutando más del viaje. Dejó algo más de espacio entre mezclas, permitió respirar un poco más a determinados temas, pero sin que eso bajara la intensidad general de la sesión. La pista respondió de forma brutal a cada transición, completamente entregada de principio a fin, y mantuvo una energía continua durante toda su actuación. A su lado, Phantom completó el espectáculo con una labor muy efectiva al micrófono, aportando dinamismo, leyendo bien los momentos, aportando presencia y sin resultar invasivo en ningún momento.

La llegada de la experiencia My Home Is The Rave a Pandora suponía uno de los momentos más esperados del evento, especialmente después de que la actuación prevista inicialmente para noviembre tuviera que aplazarse por motivos personales del artista. La sensación era clara: el público llevaba meses esperando este momento.
Y Hedex respondió a las expectativas.
Su actuación fue mucho más que un DJ Set. Desde el primer minuto quedó claro que la propuesta estaba concebida como una experiencia audiovisual completa. Las pantallas de Pandora jugaron un papel fundamental en el desarrollo del show, sincronizando visuales, animaciones y letras con la música de una forma que reforzaba constantemente la identidad de My Home Is The Rave. Musicalmente, el británico ofreció una sesión claramente enfocada al jump up, combinando algunos de los temas más conocidos de su repertorio con gran parte del material incluido en su último LP, MHITR: The Album. Hubo momentos de máxima intensidad apoyados en double drops contundentes, pero también abrió espacio en las mezclas y permitió que el público disfrutara plenamente de cada tema.
Entre la selección también aparecieron pequeñas pinceladas de garage y bassline que aportaron variedad al conjunto sin perder la coherencia del set. Todo ello acompañado por la experiencia de Eksman, cuya presencia fue uno de los grandes aciertos de la actuación. El veterano MC encontró en todo momento el equilibrio adecuado entre animar al público y dejar que la música fuese la verdadera protagonista.
Uno de los momentos más especiales de su actuación llegó durante el set, cuando un seguidor le entregó un luminoso personalizado con su nombre. Hedex lo colocó en la mesa de DJ, donde permaneció visible durante el resto de su sesión. Ya al final de su actuación, el artista dedicó tiempo a acercarse a los asistentes, hacerse fotografías y compartir algunos minutos con los fans, en un cierre cercano muy celebrado por el público.

Tras uno de los momentos más intensos de la noche llegaba el turno de Dub Elements, que afrontaban una tarea nada sencilla: mantener el nivel de energía de la pista después de la actuación más esperada del cartel. Lejos de verse condicionados por la situación, el dúo volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los referentes nacionales del género. Su sesión mantuvo las señas de identidad habituales de Dub Elements, apoyándose en una combinación efectiva de double drops, producciones propias, temas especialmente orientados a la pista y algunas referencias más accesibles que conectaron rápidamente con el público.

El cierre quedó en manos de Juno, encargado de poner el broche final a una noche que ya había dejado numerosos momentos memorables. Lejos de intentar competir en intensidad con los sets anteriores, apostó por una propuesta perfectamente adaptada al tramo final del evento. Su sesión de neuro destacó por combinar contundencia y elegancia a partes iguales, construyendo un cierre sólido que permitió mantener la energía. Fue una actuación muy bien medida, un cierre perfecto para una noche de drum and bass sobresaliente.
Con una combinación de talento internacional, representación nacional de primer nivel y una producción centrada en la experiencia del público, Vipper Club firmó una nueva cita destacada para la escena drum and bass en España, con Pandora consolidándose como uno de sus puntos de referencia. La promotora continúa además su actividad con una nueva fecha ya anunciada para el 29 de agosto en Madrid, manteniendo el impulso de una agenda cada vez más sólida.






