Volvíamos a Laster el pasado sábado 18 de abril para una jornada donde la luz roja y los sonidos mentales fueron los protagonistas. La experiencia comenzó bien temprano con las Red Light Sessions en Gilda Club (de 18:00 a 23:00 h); un tardeo con acceso gratuito que se ha convertido en el punto de encuentro ideal para la escena local, mezclando, sets, coctelería, networking y un ambiente de club más íntimo.
La noche destacó por una fuerte apuesta nacional donde El warm-up correría a cargo de Mistral y Nacho, dos españoles afincados en Países Bajos que han tenido la suerte de actuar en los clubs más prestigiosos del país como De School o Tillatec en el caso de Mystral. Su set fue una gran progresión de sonidos hipnóticos que culminó en un cierre más tribal y contundente, cerrando magistralmente con el track ‘Emotional Boys’ de Not a Headliner, sin duda uno de los mejores tracks que puede escoger cualquier DJ para finalizar.
A continuación, vivimos uno de los momentos más esperados: el B2B de Orbe y Psyk. Es poco común ver a este dúo nacional en los grandes carteles de nuestro país, lo cual hacía de esta cita algo excepcional. Ambos productores, figuras clave de su sonidocon sus respectivos sellos (Orbe Records y Non Series), venían a presentar su álbum conjunto, Temporal Rift publicado precisamente en Non Series, y donde por supuesto sonaron algunos tracks del mismo.
Su set fue una mezcla quirúrgica de atmósferas espaciales y texturas disonantes bajo un groove constante. Lograron poner sobre la pista un techno único, alejándose de lo convencional mediante una combinación perfecta de crudeza y profundidad. Es, sin duda, una dupla que merece mucho más reconocimiento y presencia en los line-ups nacionales, dado el prestigio que ya ostentan fuera de nuestras fronteras.
El broche de oro lo puso Dasha Rush. Muy vinculada históricamente a PoleGroup y al sonido de Óscar Mulero, la artista rusa ofreció un registro distinto, una faceta que cada vez es más habitual en sus shows. Consciente de su papel en el cierre, supo elevar la contundencia impuesta por los españoles con un set mucho más rápido, groovero y físico. Aunque mantuvo intacto su sello hipnótico, recurrió a loops y texturas espaciales con un sonido crudo que, por momentos, recordaba la esencia más pura de Orbe y Psyk.
Sin duda, uno de los aspectos más destacados de la noche fue la coherencia sonora. Laster logró una continuidad perfecta de menos a más, manteniendo al público sumergido en una atmósfera de texturas y bombos sólidos. Una noche impecable que refuerza el valor de la escena nacional y el acierto de formatos como las Red Light Sessions.






