Tras tres ediciones consolidándose en el Parque de Bens de A Coruña, Wake Up Festival afrontaba en 2026 uno de sus mayores retos: cambiar de ubicación sin perder su esencia. Los pasados 5 y 6 de junio, la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela se convirtió en el nuevo hogar de una cita que ya es referencia dentro de la escena electrónica gallega.


Este fin de semana volvimos a vivir una de esas citas que ya llevaban meses marcadas en nuestro calendario, y no, no hablamos de Bad Bunny o la casita, ni tampoco de la visita del papa a Madrid, sino de la cuarta edición de Wake Up Festival. Norte, buena comida, clima (aunque esta vez algo en nuestra contra) y como no, un cartel que prometía dos dias de mucho disfrute.

Como novedad y forzado por las autoridades, el festival se trasladaba del Parque de Bens ubicado en A Coruña, donde había celebrado sus ediciones anteriores, a la Ciudad de la Cultura en Santiago de Compostela, con todo lo que implica un cambio de localización y de logística sobre un nuevo recinto, pero que a pesar de ello tuvo una gran acogida sobre el público. Este imponente complejo se eleva sobre el Monte Gaiás, lo que nos ofrece una estampa y vistas de la ciudad difíciles de igualar. Su arquitectura futurista y el entorno cargado de verde y simbolismo cultural se convirtieron en un enclave mágico para las dos jornadas que íbamos a vivir, y donde una vez más, Wake Up! volvió a demostrar por qué es una de las promotoras más importantes del noroeste peninsular.

La primera jornada estuvo marcada por la presencia intermitente de la lluvia. Sin embargo, lejos de convertirse en protagonista, las precipitaciones fueron simplemente un acompañante más de una noche en la que el público respondió desde el primer momento. Dentro del cartel del viernes teniamos dos takeovers, el primero, en el main stage, ‘Fatima Hajji invites’ donde lideraron los sonidos más contundentes, y el segundo, en el 360º stage, el de Laster, donde vimos mucho groove con mezcla de sonidos puros e hipnóticos.

Con la imposibilidad de instalar una carpa en el escenario principal, el público desafió al tiempo para disfrutar de una programación que mezcló groove, techno industrial y las vertientes más contundentes del sonido actual. Como es tradición en la casa, los encargados de abrir el festival fueron los residentes, en este caso Karras Martinez el cual calentó motores para una noche que iría ganando intensidad con el paso de las horas. Luxi Villar dejó uno de esos sets que se disfrutan desde la primera mezcla, con un groove elegante y una selección con mucha personalidad para demostrar por qué es uno de los nombres emergentes con mayor proyección dentro de la escena nacional.

Después fue el turno de Universo Mákina, que volvía a Galicia tras su paso por la sala Pelícano en enero, y donde llega en uno de los mejores momentos del proyecto. Fueron unos de los indiscutibles protagonistas del escenario principal, evidenciando por qué el sonido mákina vive uno de sus momentos más dulces y donde reafirmamos que este no conoce de generaciones ni momentos. El trío nos dejó momentos de energía, con temas como ‘Amor sin cláusulas’, que ya es habitual en sus sets, y nostalgia perfectamente combinados en una sesión con gran acogida.

Foto: @_imora

El siguiente fue Prada 2000 que mantuvo la línea ascendente pero con una propuesta de hard bounce y hard house con ritmos más dinámicos y frescos, pero siguiendo la línea nostalgica y trancera que le caracteriza. A las 2:00 fue el turno de la que da el nombre al takeover, Fatima Hajji, que volvió a hacer gala de esa mezcla entre techno y ritmos más tribales que la han convertido en una de las mujeres de mayor nombre dentro de la escena y habitual de los grandes festivales. La madrileña fue incrementando la intensidad progresivamente, llevando a la pista a uno de los momentos más vibrantes de la noche, y que darían paso al cierre en manos de Vendex, que desplegó toda su artillería sonora. Industrial, schranz y un tramo final en el que incluso hubo espacio para guiños al rawstyle, perfectamente combinados y dando lugar a un escenario idílico dado el cielo que cubría las últimas horas de la noche.

Al mismo tiempo, en el escenario 360º tenía lugar el takeover de Laster, que por segundo año consecutivo contaba con escenario propio dentro de Wake Up Festival. Una propuesta que volvía a apostar por sonidos más cercanos al techno de corte europeo y que acabaría siendo uno de los grandes atractivos de la jornada. Laia y Shadow Hrym, residentes de la marca, en formato B2B, fueron los encargados de inaugurar el escenario con una sesión dinámica y muy enfocada a construir la pista desde los primeros compases.

Blasha & Allatt continuaron con un sonido claramente influenciado por Berlín, donde las texturas profundas y el groove fueron ganando terreno en una propuesta que cada vez tiene más presencia dentro de los grandes festivales. Las británicas nos deleitaron con un sonido enfocado al hardgroove percusivo, cargado de melodías en ciertos momentos y con vocales, creando un set muy enérgico y fresco que mantuvo en todo lo alto el ánimo del público.

El siguiente fue MARRØN, fundador de Eerste Communie, quien una vez más dejó claro por qué es tan respetado dentro del groovy techno. El neerlandés ofreció una auténtica masterclass de mezcla, demostrando su maestría no solo en la técnica, sino también en su capacidad para llevar al público exactamente al terreno que él quería. Ya entrada la medianoche fue el turno de otro de los grandes nombres y protagonistas de la noche, Ben Klock. Su set se caracterizó por esa bajada de BPMs hacia un techno más lineal y envolvente que fue evolucionando poco a poco y aumentando en BPMs, realizando una transición perfecta para entregar la cabina a Alarico.


El italiano firmó precisamente uno de los sets más celebrados y mejor dirigidos de la noche. Una autentica oda al groove, con una sesión cargada de velocidad, energía y mezclas que desataron en muchos momentos una ovación dentro del público, confirmando así el excelente momento que atraviesa el DJ y convirtiéndose en uno de los protagonistas del escenario. Siguiendo con una selección musical exquisita y dando al turno del cierre de la noche, la encargada fue The Lady Machine, que volvió a exhibir su maestría con los vinilos y su capacidad para combinar contundencia y elegancia en una sesión de altos BPMs que mantuvieron la pista en constante movimiento.


La segunda jornada presentaba al inicio un panorama muy distinto. El clima jugó a favor en esta ocasión y ya desde las primeras horas de la tarde el ambiente era mucho más soleado y agradable, algo que terminó reflejándose en una asistencia masiva para poner la guinda a una edición que no se dejó influenciar por el estreno de ubicación.

En el escenario principal, Cristian Varela fue el encargado de iniciar una jornada cargada de nombres históricos y referentes de la escena internacional. El que se le puede considerar como uno de los mentores del techno en España nos regaló una sesión de precisión y mezclas rapidas que ya nos daban una pista sobre lo que íbamos a escuchar durante la jornada. La siguiente en coger el relevo fue Adiel quien en este primer set apostó por una propuesta más hipnótica y envolvente, dejando paso a uno de los momentos más esperados del día con la entrada de Joris Voorn.

El holandés aterrizó en Santiago con una explanada completamente abarrotada y sobre la cual desplegó una de esas sesiones tan características donde las melodías, la elegancia y la capacidad para conectar con el público convierten cada mezcla en un viaje totalemente sonoro. Después fue el turno de Ben Sims. El británico, considerado por muchos como el auténtico padre del groove, volvió a demostrar por qué sigue siendo una referencia absoluta. Vinilos, mezclas imposibles y un ritmo frenético que mantuvo a la pista completamente entregada, firmando uno de los mejores sets de la noche.


A la 1.30 fue el turno del B2B entre ANNÉ y Adiel que aportó una combinación muy interesante entre atmósferas más profundas y momentos de mayor contundencia, que funcionaron y dejaron ver la esencia de cada una, con mucha transición y perfección. El siguiente fue Dax J quien elevó, sin ninguna duda, las revoluciones con su habitual despliegue de techno industrial y altas velocidades, el cual el público respondió desde el primer bombo, y que fue transicionando y preparando el terreno para un cierre muy especial.

Andrés Campo fue el encargado de poner el broche final al main stage con una sesión en la que hubo espacio tanto para su faceta más actual como para esos guiños que recuerdan a la época de Kuki y a los sonidos con los que muchos descubrieron al aragonés. Poniendo así el broche con un cierre del escenario principal cargado de energía.

El stage 360º estuvo marcado por el sonido más emergente y actual. Muiños y Zero Delay, residentes de la promotora Peligro Club, fueron los encargados de abrir con una sesión muy groovera y llena de vocales, que a pesar de la recién apertura de puertas, consiguieron captar la atención y el baile de los allí presentes.

Bixbita fue la siguiente en mantener esa intensidad de la cabina con una sesión más dinámica, mezclando y transicionando entre el groove y el trance, demostrando porque es una de las artistas españolas emergentes más relevantes en este sonido. La catalana le dió paso a Future.666, también una de las propuestas más interesantes de esta nueva generación. El residente del colectivo BCCO Berlín, buscó durante su sesión constantemente mezclas largas y jugando a dos y hasta tres canales, donde supo sostener la tensión antes de hacer agitar al público con tracks como ‘Unsociable Hours‘ de Bailey Ibbs o ‘Indigo‘ de Disguised.

AEREA, con su característico formato live, dejó uno de los momentos más especiales del escenario, donde pudimos ser partícipes de una pedida de mano al son de ‘10.000 Flores’, dejando el ambiente lleno de emoción y firmando un set que muchos no íbamos a olvidar.


El turno de Pawlowski elevó las pulsaciones de los allí presentes con su característico sonido acelerado, el cual mantuvieron BIIA y Lee Ann Roberts, esta última rompiendo ya la barrera de intensidad con una sesión de hard techno / rave que dio paso a la recta final de la noche.

Y, como ya es tradición en la gran mayoría de eventos de la marca gallega, el encargado de cerrar el festival fue Isma B. El residente y una de las piezas clave e indispensables firmó una despedida en la que temas como ‘Goldener Raver‘ sirvieron de banda sonora para uno de los momentos más bonitos del festival y que se ha guardado en la retina de los allí presentes. Un cierre cargado de emoción y sentimiento, de abrazos y de sonrisas, y de el cual el gallego disfrutó acompañado en cabina de sus allegados hasta los últimos compases de la sesión, estampa que refleja a la perfección la esencia de proyectos que, más allá de festivales y eventos, han conseguido una auténtica familia alrededor.


Ni la lluvia del viernes ni el estreno del festival en la Ciudad de la Cultura impidieron que este se completase con una edición sobresaliente. Un evento donde se volvió a percibir esa cercanía con el público y esa filosofía que ha convertido a Wake Up! en una de las promotoras líderes de Galicia. El siguiente capítulo ya está en el horizonte y también apuntado en nuestro calendario, y es que la marca hará parada en Costa Feira, en Sanxenxo, donde el 24 de julio veremos a nombres como Roger Sanchez, Rafa Barrios o Esther Bronchal, una cita que sin duda los amantes del house no se podrán perder.