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El público madrileño acogió agradecido a Different Heaven en su visita para Feel The Poison 7, demostrando una vez más que en Madrid sí triunfa el bass

Hay que decirlo: en Madrid SÍ se quiere bass. Este pasado viernes 7, alrededor de 200 personas acudieron a la sala Nazca en una cita muy esperada. Feel The Poison regresaba para darle a su público una buena dosis de este género que tan poco vemos por la capital. El encargado de llevar las riendas de la primera Feel The Poison del año fue Different Heaven, que junto a sus compañeros de cartel, tuvieron a toda la sala en lo más alto de principio a fin.

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A medianoche, Nazca abría sus puertas con Hyper Beam en los platos. El calentamiento de la noche se basó principalmente en bass house. Black Mamba le cogió el relevo durante media hora para atreverse directamente con algo más fuerte como dubstep. Poco a poco la sala se iba llenando. A las 02:00, tras mucho baile “housero” en el poco espacio que quedaba, e incluso algo de breakbeat por parte de Hyper Beam, llegaba el b2b de la noche. Notagain y Try It unieron fuerzas ofreciéndonos una sesión de nuevo cargada de bass house, aunque el dubstep empezaba a asomar ya en este b2b.

Llegaba el plato fuerte de la noche. El sevillano Different Heaven era recibido por un público que abarrotaba la sala y estaba 100% entregado con la fiesta. Se dedicó en su mayoría a poner dubstep antiguo, alejado del estilo actual del género. También, cómo no iba a hacer honor a su tierra, y fueron varios los temas de breakbeat que sonaron durante su sesión, momentos que enloquecieron al público. Cerró la misma con uno de sus temas más conocidos, My Heart, colaboración con el también sevillano EH!DE.

Después de Different Heaven, Oneleven se subió a cabina. Durante una hora se decantó por el dubstep más actual, future bass, trap, hard al estilo Gammer o Kayzo… Incluso se atrevió con drum and bass con temas como el remix de Skrillex y Nero a Holdin’ On y Dominator‘, clásico de June Miller, James Marvell y MC Mota. Por último pero no menos importante, llegaba el turno de Tropsen. Mención especial al artista por atreverse con una sesión en su mayoría de hardstyle pese a ser la fiesta de bass music. El público reaccionó a la perfección ante la propuesta del artista, y la mayoría se quedó en la sala hasta el último momento de la noche.

En definitiva, la fiesta funcionó de maravilla. Debemos destacar también el trato por parte de la organización, muy atentos con sus invitados. Incluso el propio Tropsen repartió chupitos de Jägermeister entre el público, un auténtico detalle que los asistentes agradecieron. Como se ha mencionado antes, durante toda la noche tanto los artistas como el público dieron lo mejor de sí mismos. Da verdadero gusto ver que los amantes del bass no estamos sólos en la capital y que sí es posible realizar este tipo de eventos, que esperamos que cada vez sean más grandes y frecuentes.