Asistimos a la celebración de la quinta edición de ‘Las Filipinas’, el gran vermut de Viladecans

Un mes más, asistimos a la que es la ‘casa’ de toda una potente marca como elrow. Esta vez, en motivo de la celebración de la quinta edición de ‘Las Filipinas’, el vermut más famoso de Viladecans, que se celebra en el propio club dónde hace 9 años nació un sueño: dar vida a la mejor fiesta del mundo.

Rowgelia dando paso al disparo del confeti

De entrada, para celebrar una nueva edición de ‘Las Filipinas’, se contó con un inédito cartel bastante centrado en la electrónica experimental más underground dentro de géneros cómo el deep house, dando mucho más protagonismo al formato ‘live’ que no a los dj sets convencionales.

Nombres como los de ÂME o KiNK fueron los auténticos protagonistas de una jornada en la que el intenso calor, la menor afluencia de público (habitual en estos meses de verano) y la apertura de únicamente dos de los cuatro stages del club, marcaron sin ninguna duda la jornada ‘rowera’ este pasado domingo.

Aspecto del stage

Por primera vez en bastante tiempo, el icónico club recibía a sus asistentes con dos de sus espacios más emblemáticos cerrados al público: la ‘Main Room’ y el ‘Rowbar’; dando así más protagonismo a la íntima e idílica beach area de Las Filipinas y a la majestuosa Terraza.

Caminando por el club, nada más llegamos al recinto, a parte de degustar el Vermut que se ofrecía a los asistentes, nos encontramos con food trucks de todo tipo dispersados por ambos escenarios, así cómo un gran número de paraditas y puestos de complementos que conformaban un improvisado market en el interior de la icónica casa de elrow.

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En lo que al terreno estrictamente musical se refiere, la jornada para nosotros dio comienzo a las 15:00h aproximadamente, con el opening set en la Terraza del residente por excelencia del lugar, Marc Maya. Tech house de lo más fresco para poner a tono a los primeros valientes que osaron posicionarse en la Terraza con las altísimas temperaturas y el insoportable calor estival del litoral barcelonés.

Marc Maya

Acto seguido, turno para el británico Chris Stussy y su b2b con el tunecino de origen francés Djebali, quiénes con sus dos horas de set, siguieron apostando por un tech house muy marchoso.

Llegadas las seis en punto de la tarde, apareció en escena uno de los platos fuertes de la jornada: el dúo alemán ÂME (únicamente con la presencia de uno de los dos miembros: Frank Wiedemann) en formato live. Una hora y media en que fue más que notable el cruce entre el sonido Detroit, el house parisino y el dub underground berlinés en el devenir de un live muy completo, así cómo muy bien estudiado y programado previamente.

ÂME

El búlgaro KiNK fue la sorpresa mayúscula de la jornada: su live dejó sin palabras a los cerca de 2.000 asistentes del evento. La interacción con el público fue total a base de mostrar cómo realizaba los patrones rítmicos y sus largos loops, así cómo la pasión que desprendía a la hora de construir toda clase de sonidos y ritmos.

KiNK en acción

Dos horas bastaron para que el búlgaro se metiera en el bolsillo a todo un público sorprendido por la perfección y la completa improvisación del artista, que llenó de energía el lugar con sus patterns. El live se convertía en más live que nunca. Nada de reproductores de audio ni CDJ’s; una mesa de mezclas, un par de sample machines y el teclado Roland hacían suceder la magia de la música en directo.

De ahí nos dirigimos al otro escenario del recinto, el escenario ‘Las Filipinas’, en el que nos quedamos a escuchar con atención el set de la cantante, DJ y productora alemana VIRGINIA (de ascendencia brasileña) y el impecable minimal más underground de todo un referente del género como lo es el británico East End Dubs.

East End Dubs

Para finalizar una maratoniana jornada de ‘rowmingo’, pusimos rumbo de nuevo a la Terraza para asistir al siempre interesante closing set, en el que esta vez se contó con el b2b de dos de los residentes del lugar: los catalanes Bastian Bux y Toni Varga.

En definitiva, una arriesgada pero acertada apuesta por los lives más electrizantes no acabó de convencer del todo al público más habitual de elrow para acercarse un domingo a Viladecans a disfrutar de la mejor fiesta del mundo.

Si bien es verdad que estamos en el ecuador de las vacaciones de verano, así como las altas temperaturas nunca ayudan, el aspecto del club no era ni mucho menos el de las grandes ocasiones; muestra de ello, era la programación de únicamente dos de las cuatro salas del recinto. Pero ya se sabe, en vacaciones se desconecta de la rutina para volver a conectar.