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Septiembre y octubre se están llenando de los eventos musicales aplazados durante los meses de marzo, abril y mayo en todo el mundo, algo que podría ser perjudicial para muchos aspectos de la escena

¿Qué está pasando?

Una pregunta algo retórica, teniendo en cuenta el impacto de toda esta situación en prácticamente todos los aspectos de la sociedad y de nuestra vida cotidiana. Si tuviéramos que definidir el futuro con una sola palabra, “incierto sería la más adecuada, probablemente. El mundo de los eventos, sean de música electrónica o no, está viendo cómo se está imposibilitando la celebración de cualquier tipo de actividad de aquí a, al menos, tres meses, generando un gran número de consecuencias negativas.

La última hora sobre el coronavirus en el mundo de la música electrónica

Muchos organizadores estudian maneras de esquivar la bancarrota, fechas en las que llevar a cabo los eventos, que no se le caigan todos los artistas del cartel… Una situación absolutamente caótica. Por no hablar de la nueva y posible oleada de eventos de verano que pueden cancelarse y aplazarse a finales de año: Tomorrowland, Ultra Europe, una gran cantidad de eventos en Ibiza, Rampage Open Air… La lista es prácticamente infinita, y todo parece ser el comienzo. Pero vayamos al grano con este artículo.

La fecha en la que será posible la celebración de eventos masivos es incierta, y quizás estemos hablando del año que viene. Pero aún así, muchos optan por septiembre y octubre como meses clave para llevar a cabo la programación del 2020.

¿Sobrevivirán los eventos musicales aplazados a septiembre u octubre?

La pregunta tiene una difícil respuesta. Pero sin duda, muchos lo van a tener muy difícil, y uno de los mayores motivos será el gran colapso de fechas que va a haber. Condensar todos los eventos de un año en apenas dos meses puede resultar catastrófico y sin duda alguna un golpe duro para muchísimas promotoras u organizadores de eventos. Como podemos ver en este gráfico de The Festive Owl, septiembre y octubre será un auténtico caos. A ello hay que sumarle eventos aplazados de otra índole y que no están relacionados con festivales (ferias, fiestas nacionales, procesiones de Semana Santa, y más).

Otro punto a tener en cuenta de este colapso es la imposibilidad de artistas de llevar a cabo todas sus fechas, lo que conllevan a cambios en el cartel. Por ende, gran parte del público de numerosos eventos puede decidir no asistir, causando esto un fuerte impacto en lo que la venta de tickets o la asistencia al evento se refiere.

¿Qué podemos esperar del público?

Una enorme parte del público, por no decir todo, tiene unas ganas inconmensurables de volver a la pista de baile. Ya sea en clubes, festivales o salas de conciertos, podemos esperar que la cultura musical sufra un considerable ingreso de beneficios en las primeras semanas de la “vuelta a la normalidad”. Pero no todo es de color de rosa, y hay numerosos factores que pueden influir y que nombraremos a continuación.

Hay que hablar también de esa gran parte del público que está consumiendo más música que de costumbre durante este confinamiento. Sesiones en directo tanto de artistas nacionales como internacionales, salas y sellos programando eventos en plataformas como Instagram o Twitch… Una manera ideal de acercar la música a aquellos que no la tenían tan accesible o a aquellos que habían dejado abandonado un género y estos días recuerdan con nostalgia fiestas de antaño, abarcando así un mercado de posibles clientes a la hora de su regreso a la actividad. No todo es negativo, si lo miramos así.

Otros factores que pueden ser clave

Una de las mayores consecuencias que dejará el COVID-19 será, sin duda alguna, una nueva crisis económica que se notará en todos los aspectos de la sociedad y de la economía de nuestro país, de Europa y del mundo. Esto influirá en todos y cada uno de nosotros, con cientos de miles de puestos de trabajos perdidos, negocios que sufrirán consecuencias económicas importantes en mayor o menor medida, y muchos otros aspectos. Y está claro que asistir a eventos musicales es una actividad que requiere de un sustento económico que para algunos consiste en un sacrificio importante.

Otro de los factores a tener en cuenta es el hecho de que, según muchísimos expertos, los eventos, ya sean musicales, deportivos o de cualquier índole, de más de 1.000 personas no volverán hasta 2021. Algo que sería catastrófico desde el punto de vista económico para artistas, festivales, promotoras, clubes… Y que sin duda destruiría parte de la escena de nuestro país. Todo esto teniendo en cuenta que esta crisis sanitaria acabara en los próximos meses (julio o agosto).

Y sin duda, el último punto y el más importante, es la incertidumbre de cuando acabará esta epidemia. Según la Agencia Gubernamental de Salud Pública de Reino Unido, se estima que la pandemia durará hasta primavera de 2021. Sí, sí, has leído bien: un año más.

¿Qué podemos hacer por la industria musical?

Como siempre, esto no es más que una mera suposición. Toda esta situación puede variar en cuestión de horas, y es imposible predecir lo que sucederá en apenas dos semanas, por lo que suponer todo lo que va a ocurrir de aquí a finales de año o principios del próximo, es algo imposible. Pero una cosa es clara, y es que se vienen momentos difíciles para nuestra escena, teniendo en cuenta los factores que hemos enumerado.

Que eso nos de más fuerza para unirnos y remar todos en una misma dirección: la de salvar nuestra cultura, a nuestras salas, nuestros festivales y la gran infraestructura musical de nuestro país y del mundo. ¿Y cómo? Como bien dijo Thys, miembro de Noisia, en Twitter hace unos días:

“Si te lo puedes permitir, por favor no pidas devolución para shows cancelados y espera a la nueva fecha. Los promotores y las salas sufrirán una bancarrota si no hay nada de dinero en las próximas semanas. Este golpe ya es lo suficientemente duro. ¡Nadie estaba preparado!”

Otra forma, claramente, es la de comprar música. Si te gusta un artista, piensa que puedes usar el dinero que ibas a gastar en eventos en comprar música. Esto supondría un fuerte impulso a la cultura y ayudaría de manera más precisa a todos los genios que traen obras de arte cada año. Incluso desde casa, ¡podemos hacer mucho por nuestra escena!