La estrella del pop británica llegaba a Sevilla como parte de su gira ‘BRITPOP’ y se ganó al público a base de carisma y hits
Hablar de Robbie Williams es hablar de excentricidad. Sin duda es una de las celebridades de la música más polémicas, extrovertidas y a su vez talentosas, de las últimas décadas. Solo tenéis que ver su biopic ‘Better Man’ para daros cuenta del nivel al que llegaba este artista.
Sin embargo, ahora es una persona totalmente diferente. Un hombre de familia, con cuatro hijos, alejado de esa vida de rockstar que marcó parte de su vida. Eso sí, lo que no ha cambiado es su carisma y su capacidad para meterse en el bolsillo a todo el público que acude a verle. Tanto por su sentido del humor como, por supuesto, su música. Y este pasado martes Sevilla sucumbió a los encantos de Robbie en un concierto sublime.
La velada empezó con una clara declaración de intenciones cuando sonó ‘Let Me Entertain You’. Nos esperaba un viaje de emociones con el proclamado rey del entretenimiento. A continuación sonó ‘Rocket’, uno de los temas más populares de su último disco, y un clásico que puso a bailar a la Plaza de España como es ‘Rock DJ’.

Poco después llegó uno de los momentos más personales de toda la noche. Robbie se abrió por completo con el público sevillano para explicar cómo la llegada de sus cuatro hijos había cambiado por completo su forma de entender la vida. Aquel artista desenfrenado que durante años ocupó portadas por sus excesos dejaba paso al padre de familia que es hoy. Un discurso sincero que encontró su continuación perfecta con ‘Love My Life’, una canción convertida ya en toda una declaración de intenciones y dedicada precisamente a quienes más han transformado su vida.
La conexión de Robbie Williams con el público es algo vital en sus shows. Esto lo pudimos ver con la interacción que tuvo con su guitarrista, el cual había apostado antes del show de que el público sevillano probablemente no conocería muchas de sus canciones. La respuesta fue tan ingeniosa como efectiva. Robbie comenzó a interpretar fragmentos de algunos de sus mayores clásicos como ‘Better Man’, ‘Sexed Up’ o ‘Candy’, dejando que fuera la propia Plaza de España quien respondiera cantando cada palabra y desmontando, entre risas, aquella teoría. Una manera perfecta de introducir canciones que tienen que sonar en un setlist muy acotado.
Tras un cambio de vestuario, Robbie regresó con un llamativo abrigo de plumas que él mismo no tardó en calificar de «auténtica idiotez» teniendo en cuenta el calor que hacía en Sevilla, pero reafirmando que cada uno puede expresarse como quiera, ya que a él le etiquetaron muchas veces por su forma de ser o vestimenta. A partir de ahí, el concierto adoptó un aire mucho más teatral, casi de cabaret, con interpretaciones de ‘Millennium’ y una elegante versión de ‘New York, New York’ de Frank Sinatra, un referente para el británico que volvió a demostrar la facilidad con la que convierte cualquier escenario en un auténtico espectáculo.

Y cuando llegó el momento de presentar a la banda, Robbie volvió a dejar claro que hacer las cosas de forma convencional nunca ha ido con él. En lugar de limitarse a nombrar a cada músico, convirtió las presentaciones en un pequeño homenaje a la historia de la música. El bajista arrancó con ‘Back in Black’, la batería hizo retumbar la Plaza de España con ‘We Will Rock You’, las coristas pusieron a todo el mundo a bailar con ‘It’s Raining Men‘, los vientos hicieron sonar ‘Y.M.C.A.’ y tampoco faltaron guiños a clásicos inmortales como ‘Sweet Dreams’ o ‘Hey Jude’. Un detalle más que demuestra la profunda admiración que tiene Robbie al arte musical.
La recta final fue un auténtico desfile de himnos. ‘Kids’ dio paso a una preciosa interpretación de ‘She’s The One’, dedicada a una asistente llamada Carmen que terminó convirtiéndose, casi sin buscarlo, en una de las protagonistas de la noche. Poco después llegó otro de esos instantes difíciles de olvidar con su versión de ‘My Way’, mientras las pantallas recorrían toda su trayectoria a través de imágenes llenas de éxitos, momentos íntimos, vulnerabilidad y recuerdos de una carrera sencillamente irrepetible. Un viaje emocional que preparó el terreno para el desenlace definitivo.
Cuando Robbie abandonó el escenario, nadie se movió de su sitio. Todo el mundo sabía que todavía quedaban dos canciones más. Y así fue. El británico regresó para cerrar la noche con ‘Feel’ y ‘Angels’, dos de los himnos más importantes de su carrera y probablemente las canciones que mejor resumen todo lo que es Robbie Williams. La Plaza de España las cantó de principio a fin, poniendo el broche perfecto a un concierto donde quedó claro que algunos artistas hacen música y otros, además, saben convertir cada actuación en un espectáculo inolvidable.
Y es que algunos dirán que los conciertos de Robbie pecan demasiado de palabrería y carecen de momentos musicales, que al final es el motivo principal de acudir a verle. Pero es que así es Robbie y es lo que le hace especial. Esa conexión con el público pocos artistas pueden presumir de ella y el británico es uno de ellos. Sin duda, el show que dio en Icónica Santalucía Sevilla Fest es de los que los presentes guardarán con mucho cariño.






