La banda británica convirtió Icónica Santalucía Sevilla Fest en una enorme pista de baile con un concierto breve, intenso y repleto de clásicos donde Jay Kay volvió a demostrar que sigue siendo un artista excepcional

A Jamiroquai le bastó menos de hora y media para demostrar que es historia de la música de baile de una generación. Un concierto el cual nos hubiera gustado que se alargase hasta la eternidad por su vitalidad en el escenario, pero que se disfrutó de principio a fin. Su única actuación en España durante 2026 firmó un recorrido por más de tres décadas de carrera donde el soul, el funk, el disco y el acid jazz se dieron la mano en uno de los directos con más clase que han pasado este verano por la Plaza de España.

La Plazuela confirman el proyectazo que son con un concierto top en Icónica Santalucía Sevilla Fest

Desde los primeros compases quedó claro que aquello iba a ser una celebración del groove. Con una banda sencillamente impecable, cada músico encontró su espacio para brillar sin perder nunca el sentido colectivo de unas canciones que llevan décadas sonando con una elegancia difícil de igualar. Todo ello capitaneado por un Jay Kay que, a sus 56 años, sigue moviéndose sobre el escenario con una energía impropia del paso del tiempo. Saltando, bailando, recorriendo de un lado a otro el escenario y jugando constantemente con el público sevillano, volvió a demostrar por qué siempre ha sido mucho más que una voz privilegiada.

No todo fue perfecto. Durante ‘Little L’ apareció el único contratiempo de la noche cuando un problema de sonido obligó a detener la interpretación apenas unos segundos después de comenzar. Lejos de incomodarse, Jay Kay se lo tomó con naturalidad, bromeó con la situación y decidió reiniciar la canción desde el principio. Una anécdota que quedó rápidamente olvidada porque, a partir de ese momento, el concierto solo fue a mejor.

También hubo espacio para mirar más allá de la música. El cantante quiso dedicar unas palabras de apoyo a los afectados por los incendios de Almería, una tierra donde había pasado varios días antes del concierto grabando nuevos videoclips. Un gesto sencillo pero muy aplaudido por el público andaluz, que respondió con una enorme ovación antes de que la banda retomara el repertorio.

Y qué repertorio. ‘Space Cowboy’, ‘Cosmic Girl’, ‘Virtual Insanity’, ‘Canned Heat’ o ‘Love Foolosophy’ fueron cayendo una tras otra en una sucesión de himnos donde resultaba imposible permanecer quieto. La Plaza de España se convirtió por momentos en una gigantesca pista de baile donde daba igual la edad de los asistentes: todos parecían compartir el mismo objetivo, dejarse llevar por ese sonido tan característico que Jamiroquai lleva perfeccionando desde los años noventa.

Créditos: Niccolo Guasti

Quizá alguno se quedó con ganas de media hora más. Es cierto que el concierto apenas alcanzó los noventa minutos, pero también lo es que prácticamente no hubo un solo instante de relleno. Cada tema tuvo sentido, cada interpretación mantuvo el nivel y la sensación al abandonar la Plaza de España fue la de haber asistido a uno de esos conciertos donde prima la calidad sobre la cantidad.

Contando sus visitas a España en los últimos años con los dedos de una mano, ver a Jamiroquai y sus extravagantes outfits es prácticamente un regalo. Un artista cuya grandeza se mide por la huella que ha dejado en millones de personas alrededor del mundo. Baile, sentimiento y groove unidos bajo el aura de la música funk y disco. Historia de la música contemporánea que Sevilla disfrutó gracias a una auténtica lección de groove, elegancia y personalidad.

Óscar Ruiz
Se podría decir que los auriculares ya son una extensión más de mi cuerpo. Un periodista al que le encanta viajar, ver Netflix hasta las tantas, y por supuesto la música. | "It's all about house music"