El concepto del dúo neerlandés aterrizó por primera vez en la capital de la mano de Maudes Festival junto a Rooléh, Silvie Loto, Prospa y Josh Baker en una jornada marcada por el calor, el gran sonido y una pista llena hasta el cierre
No era precisamente un fin de semana tranquilo en Madrid. La capital venía cargada de eventos, con una nueva fecha de Maudes Festival el día anterior, el debut europeo de SUNSETSTRIP, el concepto más personal de Hernán Cattáneo, varios conciertos de Bad Bunny y una agenda especialmente densa incluso para una ciudad acostumbrada a competir consigo misma cada fin de semana. En ese contexto aterrizaba el domingo 31 de mayo No Art, el concepto creado por ANOTR y una de las marcas más demandadas del circuito electrónico internacional actual.
El debut madrileño llegaba de la mano de Maudes Festival y con un cartel que explicaba por sí solo la expectación: Rooléh, Silvie Loto, Prospa, Josh Baker y los propios ANOTR. Una alineación muy enfocada al house contemporáneo, con varios de los nombres que mejor representan esa nueva ola que combina groove, vocales reconocibles, energía de festival y una fuerte conexión con el público joven. Y la respuesta fue clara: pese al calor acusado que golpeó Madrid durante toda la jornada, el Parque Enrique Tierno Galván presentó una afluencia altísima desde media tarde y llegó a la recta final con una imagen de recinto prácticamente lleno.
También había cierta curiosidad por comprobar cómo se transformaría el espacio respecto a la jornada anterior de Maudes, marcada por la temática The Green Nation. En el caso de No Art, el elemento más reconocible no podía faltar: el Canvas, ese marco que se ha convertido en seña de identidad visual de la marca en sus distintas ediciones alrededor del mundo. En Madrid apareció en una versión más contenida que la vista en otros recintos internacionales, algo entendible por las propias limitaciones del Tierno Galván y del formato del escenario. Aun así, cumplía su función: enmarcar la cabina y dar una identidad inmediata a la propuesta.

La producción fue sencilla, pero efectiva. Al Canvas se sumaban algunas cabezas móviles, varios paneles LED y torres de iluminación repartidas por la zona de grada del anfiteatro. Durante las primeras horas, con el sol todavía alto, el apartado visual quedaba inevitablemente en segundo plano; pero con la caída de la noche ganó presencia y terminó acompañando bien la última parte de la jornada. No fue una producción desbordante, ni parecía buscarlo, pero sí suficiente para sostener el concepto sin distraer del foco principal: la música y la pista.
Donde sí hubo una sorpresa especialmente positiva fue en el sonido. Desde horas tempranas se percibió una presión sonora muy notable, más aún tratándose de un evento al aire libre en Madrid, con las limitaciones habituales que eso implica. La pegada fue consistente y el volumen se mantuvo en un punto muy satisfactorio durante buena parte del día, algo que no siempre se puede dar por hecho en este tipo de citas urbanas. En ese sentido, el festival salió claramente reforzado.
También funcionaron correctamente otros aspectos básicos de la organización, como barras, baños o la presencia de fuentes, especialmente importantes en una jornada marcada por el calor. No todo fue perfecto: hubo cierto caos en el backstage por exceso de aforo y, ya durante el inicio del set de ANOTR, se produjo un corte de electricidad que apagó tanto la música como las luces y la producción durante unos cuatro o cinco minutos. Por suerte, el incidente no fue a más y llegó justo al comienzo del set, por lo que no terminó rompiendo una dinámica ya construida. De hecho, permitió al dúo neerlandés reiniciar la sesión casi desde cero.

En cuanto al público, una de las imágenes más claras de la jornada fue la alta presencia internacional. Muchísimo público europeo joven, en buena parte menor de 30 años, ocupó el Tierno Galván desde media tarde. Ahí se notaba claramente el tirón de nombres como Prospa y Josh Baker, dos artistas especialmente conectados con esa nueva generación de clubbers que sigue muy de cerca el house más actual. El ambiente fue muy vivo durante toda la jornada, con una pista que respondió bien incluso en los horarios más castigados por el sol.
La jornada comenzó con Rooléh a las 14:00, en un horario especialmente complicado por el calor y que, en nuestro caso, no pudimos ver. Sí llegamos a disfrutar de parte del set de Silvie Loto, que dejó muy buenas sensaciones con una sesión de groove marcado y energía muy bailable. En los últimos minutos de su actuación ya se notaba cómo el recinto empezaba a llenarse con rapidez: nadie quería perderse a Prospa.
El dúo británico confirmó por qué atraviesa uno de los momentos más dulces de su carrera. Su propuesta quizá no gira tanto alrededor del groove como otros nombres del cartel, pero sí maneja muy bien una fórmula de bajos potentes, vocales pegadizas y una energía directa que conecta con mucha facilidad. Desde cabina transmitieron buen ritmo y actitud, mientras abajo la pista respondía con entusiasmo pese al sol y al calor. Sonaron varias de sus referencias más reconocibles en Circoloco Records, como ‘Free Your Mind’, ‘Baby’ o ‘Love Songs’, recibidas por un público claramente familiarizado con su repertorio.
A las 19:30 llegó el turno de Josh Baker, que volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los DJs más interesantes de la escena house actual. Su set fue algo menos inmediato que el de Prospa, pero también más elaborado en términos de construcción. Más que un showcase de hits, planteó una sesión con evolución clara, muy bien medida y con varios IDs que apuntan alto. El sol empezaba a caer sobre el Tierno Galván y dejó una de las imágenes más bonitas de la jornada: la luz del atardecer colándose detrás del Canvas mientras la pista entraba en uno de sus mejores momentos.
Durante su set pudimos escuchar varias de las tracks que también han sonado recientemente en su ya mítico B2B junto a Joseph Capriati en el opening de temporada de Amnesia Ibiza, además de clásicos reversionados como ‘The Bomb! (These Sounds Fall Into My Mind)’ o ‘Party All The Time’. Fue, sin duda, uno de los mejores sets del día.

Y por último llegaba el momento de ANOTR. El dúo comenzó siguiendo en cierto modo la dinámica que venía dejando Josh Baker, aunque el mencionado corte eléctrico obligó a detener la sesión durante unos minutos. Cuando la electricidad volvió, decidieron arrancar con fuerza y hacerlo con uno de sus temas más celebrados: ‘24 (Turn It Up)’. A partir de ahí, construyeron un set muy coherente, empezando en un BPM moderado y subiendo poco a poco la energía hasta llegar a un cierre claramente orientado al impacto colectivo.
Como es habitual en ellos, mezclaron sonidos latinos y tribales con disco, funk y house de vocación clásica. Su eclecticismo funcionó especialmente bien con ese público joven, internacional y muy predispuesto a dejarse llevar. En la recta final apareció lo más destacado de su discografía reciente y pasada: ‘How You Feel’, ‘Relax My Eyes’, su último lanzamiento ‘Like It’ y, como cierre inevitable, ‘Talk To You’, que confirmó su condición como una de las canciones del verano. El resultado: miles de personas cantando, bailando y celebrando el debut de No Art en Madrid.
Con todo, No Art superó claramente la prueba de su primera vez en la capital. Hubo detalles mejorables, como el caos puntual en backstage o el corte eléctrico, pero el balance general fue muy positivo: gran afluencia, público entregado, sonido muy por encima de lo esperado y una programación que funcionó de principio a fin. Madrid tenía un domingo difícil para competir en atención, pero ANOTR y No Art demostraron que su tirón internacional no entiende demasiado de calendarios saturados. El Canvas ya se estrenó en el Tierno Galván; viendo la respuesta, cuesta pensar que vaya a ser la última vez.







