El concepto propio de la leyenda argentina aterrizó por primera vez en Europa con una producción sobresaliente, casi 12.000 asistentes y seis horas de progressive house perfectamente construidas

Había cierta sensación de cita histórica alrededor de lo que ocurrió el pasado sábado 30 de mayo en Madrid. No solo por la presencia de Hernán Cattáneo, leyenda absoluta del progressive house y probablemente el DJ y productor argentino más importante de la historia, sino por lo que representaba la llegada de SUNSETSTRIP a la capital. El concepto propio del artista debutaba por primera vez en España y, más aún, por primera vez en Europa, con Caja Mágica como escenario y con la coproducción de Brunch Electronik y Buena.

Para Wololo Sound, además, la fecha llegaba con un contexto especial. Apenas unos días antes habíamos podido recibir al propio Hernán en el episodio #064 de sábado histórico, ya disponible en YouTube y Spotify, donde nos habló precisamente de su forma de entender la música electrónica, de su relación con el público y de esa manera tan suya de construir sesiones largas desde la paciencia, la lectura de pista y el respeto absoluto por la música. Todo eso, que sobre el papel ya sonaba importante, terminó cobrando pleno sentido una vez dentro del recinto.

Lo primero que llamó la atención fue la producción. SUNSETSTRIP llegó a Madrid con una puesta en escena elegante, imponente y muy bien integrada en el concepto. El escenario se apoyaba en tres grandes pantallas LED circulares que fueron mostrando visuales, muchas de ellas vinculadas al cielo: sol, nubes, luna, transiciones de luz y paisajes atmosféricos que conectaban directamente con el nombre y la filosofía del evento. No era una producción pensada para saturar, sino para acompañar la evolución natural de la tarde hacia la noche. Y ahí funcionó especialmente bien.

Otro detalle fundamental, y que el propio Hernán nos explicó en sábado histórico, fue la ausencia de backstage. Por decisión suya, SUNSETSTRIP no contempla ese espacio detrás de la cabina que muchas veces acaba alterando la relación entre artista y público. La idea es clara: toda la atención debe estar puesta en la pista. Y la imagen que deja esa decisión es muy potente. Hernán, solo frente a más de 10.000 personas, sin distracciones alrededor, con la cabina completamente orientada hacia quienes han ido a escucharle. En un formato de gran tamaño, ese gesto cambia mucho la percepción del evento.

Fotografía de @IVIIBALBOA

También fue sobresaliente el apartado sonoro. Caja Mágica no es un recinto sencillo de trabajar a nivel acústico, y menos aún en un evento de estas dimensiones. Sin embargo, el sonido estuvo a la altura desde el primer momento en que llegamos. Había presión, fidelidad y una distribución muy cuidada en prácticamente todo el espacio. A los enormes line arrays del escenario se sumaban dos torres situadas en la parte trasera, cerca del palco VIP, además de refuerzos en las zonas laterales de sombra. El resultado fue un sistema equilibrado, potente y sorprendentemente homogéneo para un recinto tan amplio.

La afluencia fue altísima, muy cerca del sold out. Hablamos de casi 12.000 personas reunidas para una cita que, aunque tenía un componente internacional evidente, contó con una presencia argentina especialmente marcada. No podía ser de otra forma. Para muchos de ellos, Hernán no es solo un gran DJ: es un referente cultural, una figura nacional dentro de la electrónica argentina. Eso se notaba en las camisetas, en las banderas, en los acentos y, sobre todo, en el respeto con el que se vivió toda la jornada.

Antes del gran protagonista, el line-up estuvo apoyado por Jara y Kevin Di Serna. La primera, DJ española seleccionada personalmente por Hernán, viene destacando dentro de los sonidos deep y progresivos en Madrid, y de hecho muy pronto será la encargada de hacer el warm-up a otro gran nombre argentino del progressive house como Ezequiel Arias en Madrid. Kevin Di Serna, compatriota de Cattáneo, encajaba igualmente con esa cultura musical argentina donde el warm-up se entiende como una parte troncal de la noche. El propio Hernán nos habló de él en esos términos: como alguien con una sensibilidad especial para preparar una pista sin precipitarse.

Nosotros llegamos a las 20:00, justo para asistir a las seis horas de set de Hernán Cattáneo, que se extenderían hasta las 2:00 de la madrugada. Y desde el principio quedó claro que el argentino iba a hacer exactamente lo que mejor sabe hacer: leer el contexto, adaptarse al entorno y construir una historia de largo recorrido. El atardecer, la evolución del cielo y la propia respuesta de la pista fueron entrando poco a poco dentro de la narrativa del set.

Fotografía de @IVIIBALBOA

La primera parte tuvo esa elegancia luminosa que encajaba con la caída del sol. Sin necesidad de golpes bruscos, Hernán fue asentando el terreno con una progresión medida, dejando que la música respirase y que la pista se acomodase al viaje. A medida que avanzaba la noche, el sonido fue ganando profundidad y entrando en zonas más oscuras, sin perder nunca el equilibrio ni la claridad. Esa es una de las grandes virtudes de Cattáneo: puede moverse hacia terrenos más densos sin que el set se vuelva pesado, y puede abrir momentos melódicos sin caer en lo evidente.

Durante las seis horas alternó secuencias más enfocadas al baile con pasajes de una carga emocional enorme. Hubo parones melódicos realmente preciosos, de esos que consiguen poner la piel de gallina sin necesidad de romper la continuidad del set. Y para quienes todavía asocian el progressive house de Hernán con una música demasiado pausada, la noche dejó una respuesta bastante clara: nada más lejos de la realidad. Puede que el BPM sea moderado, pero el groove estuvo presente en todo momento. La pista bailó de verdad, con constancia, sin depender únicamente de subidones o momentos fáciles.

Técnicamente, el set fue impecable. Pero reducirlo a eso sería quedarse corto. Lo verdaderamente admirable fue el equilibrio: seis horas en las que la energía nunca pareció forzada, en las que cada tramo tenía sentido respecto al anterior y en las que la música fue evolucionando con una naturalidad difícil de conseguir en un formato tan largo y ante tanta gente. Hernán no necesita demostrar nada, y quizá por eso sus sesiones funcionan con tanta precisión. Todo parece estar al servicio de la historia.

El ambiente también fue una parte fundamental de la experiencia. En eventos de gran formato no siempre es fácil encontrar un clima de respeto tan claro, pero el pasado sábado se percibió durante toda la jornada. Respeto entre asistentes, hacia los trabajadores, hacia los artistas y, por supuesto, hacia el gran protagonista. Había una atención real a la música, una forma de estar en la pista que recordaba más a ciertos códigos de club que a la lógica habitual de un macroevento. Esa actitud del público hizo que todo encajase todavía mejor.

Y cuando llegó el final, la ovación fue inevitable. Miles de personas despidiendo a Hernán Cattáneo después de seis horas de viaje sonoro, con la sensación compartida de haber asistido a algo más que una simple fecha internacional. SUNSETSTRIP no solo debutó en Europa: lo hizo con una edición que entendió el espacio, el momento y la importancia del artista que tenía delante.

Cuesta encontrarle peros a lo vivido en Caja Mágica. Producción excelente, sonido sobresaliente, una asistencia masiva, un público respetuoso y un set de Hernán Cattáneo a la altura de su leyenda. Madrid fue el punto de entrada de SUNSETSTRIP en Europa y no podemos esperar a su regreso y a conocer el próximo destino de la marca.

Fotografía de @IVIIBALBOA
Gabriel Jaime González
DJ, viajero, casi brasileño y amante del house y de la música que emociona :)