Fuego, ritmo y escenografía inmersiva para inaugurar una trilogía que promete marcar la temporada electrónica en Canarias.
El pasado 3 de abril, el Anfiteatro de Siam Park volvió a consolidarse como uno de los enclaves imprescindibles de la escena electrónica en Canarias con la celebración de Mappa, by Greenworld: Trilogy I; Fire. Un evento que no solo cumplió expectativas, sino que confirmó el ambicioso rumbo de esta nueva propuesta conceptual, arrancando su trilogía con un sold out rotundo y una producción que elevó la experiencia a otro nivel.
Mappa, by Greenworld: Trilogy I — Fire se presenta como la primera de tres entregas que ya prometen posicionarse entre las más especiales de la temporada en Tenerife. La idea de estructurar una narrativa en torno a los elementos —fuego, agua y aire— no solo aporta coherencia artística, sino que abre la puerta a una evolución estética y sonora en cada edición. En este primer capítulo, el fuego fue el hilo conductor, tanto a nivel visual como energético.
Con un aforo de 6.000 personas completamente lleno, la cita dejó claro desde el inicio que no se trataba de un evento más dentro del calendario. Desde las primeras horas de la tarde, el ambiente ya se sentía distinto: un público diverso, con ganas de disfrutar y una organización fluida que facilitó el acceso y la comodidad dentro del recinto. Esta trilogía de Mappa nace con una identidad definida, y esta primera entrega —centrada en el fuego como elemento conceptual— supo traducir esa narrativa en un entorno inmersivo donde música, iluminación y escenografía trabajaron en perfecta sincronía.
El Anfiteatro de Siam Park, ya de por sí uno de los venues favoritos del público tinerfeño, presentó importantes novedades en su configuración. Una red de neones dinámicos recorría el espacio creando una especie de estructura viva que respiraba al ritmo de la música. A medida que avanzaba la tarde, la intensidad lumínica aumentaba de forma progresiva, acompañando la evolución de los sets. Al caer la noche, el recinto alcanzó su máximo esplendor: visuales proyectados en una imponente pantalla vertical, juegos de luces milimétricamente sincronizados y lanzallamas escénicos que reforzaban la narrativa del fuego, generando momentos de auténtico impacto sensorial.
Además, el recinto incorporó nuevas zonas renovadas que ofrecían una experiencia más exclusiva sin perder conexión con la pista. Destacó especialmente la zona Sunset, un espacio diferencial pensado para quienes buscaban desconectar momentáneamente sin salir del evento. Con una iluminación cálida inspirada en los tonos del atardecer y una atmósfera más relajada, se convirtió en el lugar perfecto para tomar aire, hidratarse y recargar energías antes de volver a sumergirse en la intensidad del escenario principal.

Talento local: identidad y buena progresión
La tarde comenzó con el bloque local, una parte clave en este tipo de eventos que no solo sirve como apertura, sino también como reflejo del talento emergente de la isla. La encargada de abrir fue Claudia Rutten, y lo hizo dejando una de las mejores impresiones del día. Su set, perfectamente adaptado al horario de las 15:00h, destacó por una selección musical cuidada y un groove constante que no buscaba forzar la pista, sino construirla de forma progresiva. Rutten demostró una notable sensibilidad en cabina y una lectura del contexto poco habitual, posicionándose como una artista a seguir muy de cerca dentro de la escena local.
Tras ella, Stany tomó el control con una sesión correcta y bien medida, manteniendo el flujo de la jornada mientras el anfiteatro comenzaba a llenarse progresivamente. Su propuesta, sin grandes sobresaltos, cumplió con solvencia su papel dentro de la narrativa musical del evento, asegurando una transición natural hacia momentos de mayor intensidad.
El relevo pasó a Iva Dive, quien aportó experiencia y conexión con el público. Su selección, accesible y bailable, consiguió elevar la energía sin romper la coherencia sonora construida hasta ese momento. Dive supo leer bien la pista, adaptándose a un público cada vez más numeroso y receptivo.
El cierre del bloque local fue para Alex Wellmann, quien ya se encontró con un anfiteatro prácticamente lleno. Ante este contexto, apostó por un set más contundente, con mayor presencia de bajos y una energía más marcada que preparó el terreno para la llegada de los artistas internacionales. Su actuación sirvió como puente perfecto entre la escena local y el bloque principal.

Los cabezas de cartel: frescura, groove y cierre de autor
Con la pista completamente llena y una atmósfera ya cargada de energía, llegó el turno de los tres nombres internacionales que encabezaban el cartel.
Fleur Shore fue la encargada de abrir esta fase del evento, y lo hizo con una propuesta fresca y dinámica. Desde el primer momento, su set transmitió energía y personalidad, con grooves contagiosos y transiciones limpias que mantuvieron al público en constante movimiento. Su progresión fue natural y efectiva, consolidando el ambiente y preparando el terreno para el siguiente artista.
Le tomó el relevo Franky Rizardo, quien elevó claramente el nivel de intensidad. Su sesión fue creciendo en fuerza de manera progresiva hasta alcanzar uno de los momentos más memorables de la noche con la presentación de su track ‘Shinjuku‘. En ese instante, la conexión con el público fue total: la pista explotó y el anfiteatro vibró al unísono. Rizardo demostró una vez más su capacidad para manejar la tensión y construir momentos clave dentro de un set, manteniendo el control de la energía en todo momento.
El cierre de la noche corrió a cargo de Marco Carola, una figura consolidada dentro de la escena internacional. El italiano no defraudó y ofreció un set a la altura de las expectativas, caracterizado por su groove profundo, elegante y constante. Con una técnica depurada y una selección impecable, Carola mantuvo la intensidad sin caer en excesos, guiando al público a través de un cierre sólido y coherente. Su actuación puso el broche final a una jornada que dejó una sensación muy positiva entre los asistentes.
Mappa Trilogy I: Fire dejó un sabor de boca excelente. La apuesta por un único escenario 360º, lejos de limitar la experiencia, reforzó la conexión entre público y artistas, creando una sensación de unidad difícil de conseguir en eventos de gran formato. La producción visual, cuidada al detalle, y un cartel bien estructurado contribuyeron a que la experiencia fuese completa de principio a fin.

Una experiencia que marca el camino
Greenworld demostró que en Tenerife se pueden desarrollar propuestas ambiciosas, con una identidad clara y una ejecución a la altura de grandes eventos internacionales. La combinación de talento local e internacional, junto con una narrativa conceptual bien definida, posiciona a Mappa como un proyecto con mucho recorrido dentro de la escena electrónica.
Ahora, todas las miradas están puestas en la segunda entrega: Trilogy II: Water, que ya cuenta con pre-registro abierto. Tras el nivel mostrado en Fire, las expectativas son altas, y todo apunta a que la organización seguirá apostando por elevar la propuesta tanto a nivel visual como sonoro.
Tenerife continúa consolidándose como un punto clave dentro del circuito electrónico, demostrando que la escena canaria no solo está viva, sino en plena evolución. Eventos como Mappa refuerzan esta realidad y dejan claro que aún hay mucho por ofrecer en los próximos meses.







