“Bosque encantado, entre sombras y luz, un susurro lejano debe ser el ganado. Mágica noche bailando entre árboles, hadas aleteando, las horas pasando. De nuevo amanece y en cada suspiro, la magia florece”. Quien pensara que reconectar con uno mismo no fuera posible en un ambiente festivo, definitivamente no ha tenido la suerte y privilegio de poder asistir a Observatorio Festival. La sexta edición del festival referente del noroeste español, celebrada los pasados 27,28 y 29 de junio supuso un reencuentro con la naturaleza, conexión entre sus asistentes y veladas de ensueño entre la belleza de su ubicación y sus potentes y envolventes sonidos.
De esta forma, entre paisajes naturales en pleno valle de Balboa, la ubicación natural de El Bierzo proporcionó, una vez más, el lugar idóneo para el encuentro entre su público y la exploración de las propuestas artísticas y culturales, además de las musicales, mediante distintos talleres independientes e interactivos.

Jueves 27
Llegando el día 27, los nervios estaban a flor de piel por asistir por primera vez a una propuesta tan vibrante y cercana. Cargados con tiendas de campañas, mochilas y un sinfín de cosas más, pusimos rumbo hacía los adentros de Balboa. Partimos con miedo, dadas los pronósticos de clima y lluvia que se habían dado para aquel fin de semana, equipados y preparados por completo con botas, chubasqueros y otro tipo de equipaje, solo para acabar sorprendiéndonos gratamente con unas condiciones mucho mejores de lo esperado.
La noche del jueves nos tenía preparados DJ sets y conciertos en el Auditorio Natural como el de Delameseta, Gara Durán, Toldos Verdes, Teo Lucadamo, Lizz, Tomasa del Real y Natural Language. La velada comenzó con la aparición de Delameseta, cuya reivindicación de la cultura popular fue clara mediante un sonido tradicional, haciendo uso de panderetas, sintetizadores y cierto toque electrónico que daba unidad a este proyecto que nació en Valladolid. Por otro lado, Gara Durán, una de las nuevas promesas de la música pop, nos hizo llegar esta sensibilidad y profundidad que irradiaba con sus temas, haciendo que se nos derritiera el corazón un poquito más.
Autodescritos como “kinkis y románticos”, Toldos Verdes inauguraron la estación más esperada del año con su tema ‘Verano‘, que nos hizo bailar agitadamente dando brincos y puños al aire al grito de ‘Tú te vas, me quedo quieto‘. Pero no cabe duda que uno de los actos estrella de la noche fue encabezado por el irrepetible Teo Lucadamo, cuya buena energía fue automáticamente contagiada al resto de público, moviéndose frenéticamente en el escenario mientras cantaba uno de sus hits del 2023 ‘LA TOSTADA (Tony G Tapes)‘.
Tras este inicio de noche más sentimental y cercano, llegó la hora de mover las caderas con talento chileno mientras que Lizz se encargada de calentar y retumbar el escenario con un warm-up de neoperreo, el cual fue seguido de la actuación de Tomasa Del Real, que tomó el relieve de Lizz en una línea de sonido parecida con canciones tan conocidas como ‘Barre con el Pelo‘. Natural Language, la joven promesa granadina fue un idílico acto cierre de esta primera noche, proporcionándonos un sonido que fluía entre el electro, el breakbeat y el acid melódico, y cuyo repertorio no nos dejó indiferentes pudiendo reconocer temas algo más conocidos como ‘Inna Circle‘, ‘Let Me (Rave Mix)‘, ‘Area 39‘, ‘Play 2092 (Part 1)‘ y otras joyas escondidas como ‘Everyday in the Club‘.
Viernes 28
La mañana siguiente amanecimos sabiendo que nos esperaban actos a plena luz del día en La Pradera: stonzze y Hanna Plum. Ambos orientados en la esfera electrónica, stonzze presentó un set dinámico, destacando por su uso de la batería, proporcionándonos un cierre de sesión digno de recordar con uno de los mayores hits del 2023 en el ámbito del drum and bass con la versión de Sub Focus de ‘So Much In Love‘. Hanna Plum fue todo un descubrimiento en el área electrónico, que mediante cuidadas transiciones fue capaz de mezclar una infinidad de géneros y sonidos con ritmos acelerados, por lo que conseguía mantener nuestra atención en todo momento. La artista y promotora musical queer destacó por su eclecticismo y su excepcional tracklist. Definitivamente una de nuestros top picks del Observatorio Festival.
Tras la experiencia de bailar debajo del sol con el agua del río salpicándonos los pies (muy recomendable, hay que decir), era hora de disfrutar de los conciertos celebrados en el Auditorio Natural, contando esta velada con Irene Garry, El Buen Hijo, Hofe x 4:40, 1111, DALILA y ALVVA. Empezando por Irene Garry, el fenómeno entre las girls and gays, como ella diría, puso voz a una generación postmilenial, derritiendo corazones y sacando lágrimas a mas de uno mediante esta voz cálida, capaz de penetrar en los adentros. Sus letras nos hacían tambalearnos de un lado a otro mientras repetíamos ‘A veces me quiero ir, no significa que me vaya a ir‘.
¿Hacemos memoria de Paquita Salas? La banda pop madrileña, El Buen Hijo, aceleró el ritmo cantando distintos temas previamente reconocidos en la serie, junto a algunos de sus recientes lanzamientos. Turno de Hofe x 4:40, el proyecto del que forman parte el cantante Igotz Mendez (Hofe) y los productores Xabier Lafuente y Marcos Galech (4:40), el trío proporcionó dinamismo y fuerza al público cantando al ritmo de ‘Si no te kiero decir‘ o volviéndose afónicos y dando brincos con uno de sus temas más reconocidos ‘Vampireando‘ junto LA ÉLITE al grito de ‘Sé que si salgo la voy a liar. Puto gorila, déjame pasar’.
A continuación, pudimos ver al colectivo musical 1111 formado por Fedra, Armas y ru0001 que jugó con las composiciones experimentales y las voces modulares para mezclar distintos géneros siempre consiguiendo, dentro de estos, unos acordes armónicos. Los sonidos electrónicos y el panorama clubbing fueron patentes en los últimos dos actos, encabezados por las DJs y productoras ALVVA y DALILA, segunda vez que esta segunda artista volvía a Observatorio Festival tras el éxito que tuvo el anterior año. A través de su procedencia andaluza demostró su capacidad por mezclar su tradición al ritmo del breakbeat, dando paso a la atemporalidad de los sonidos. El talento vasco quedó aparente mediante los tintes bass que predominaron en los sets de ALVVA, artista que tal vez hayamos tenido la suerte de ver en festivales como Sónar o por ser fundadora de Diverso Club an la irrepetible Razzmatazz.
Sábado 29
Quien pudo dormir, durmió y quien no, que se espere al día siguiente. El último día de festival nos tenía preparados más actos para despedir esta temporada de forma grandiosa. Fueron 4 los DJ sets que se celebraron en La Pradera, pudiendo ver a MounQup, Tamarindo, La Cachetona B2B Lejia y Ego-Trip. La artista afincada en tierras gallegas, MounQup, demostró que su música no estaba hecha para los puristas de un sonido exclusivo, sino un culmen de distintas influencias fundiendo la electrónica con el folk y el pop experimental. Tamarindo nos envolvió con canciones que nos brindaron nostalgia como ‘Save Me From The Rave‘ claramente inspirada en el hit dosmilero ‘Around the World (La La La La La)‘ con este toque extra electrónico, además de un amplio repertorio en el que pudo jugar con la mezcla de la electrónica con el funk brasileño.
La Cachetona B2B Lejia fueron, a nuestro modo de ver, el acto estrella del festival en su enteridad, consiguiendo atraer a una importante cantidad de personas cautivados por los excepcionales dotes de estos dos DJs y productores capaces de mezclar una infinidad de estilos, además de contar con un tracklist de lo más extravagante. Drum & Bass, electro, jungle, funk brasileño e inclusive reggaeton deconstruido fueron solo algunos de los estilos que pudimos escuchar en su hora y media de set. Consiguieron que las melodías o voces de artistas como Capo Lee, Travis Scott, Black Eyed Peas o Bad Gyal se entremezclasen de forma electrónica y con un registro completamente distinto, pero nada como cuando sonó ‘Mope‘ de Clair, el momento culmen de esta tarde soleada.
Para cerrar la experiencia de La Pradera, los chicos de Ego-Trip, el colectivo formado por el dúo Texture, Lier e Yoryo nos brindaron una mezcla de house, música experimental y ritmos rotos, contribuyendo a un ambiente ameno, bajando al ritmo más acelerado que se había formado con el acto anterior. Se formaron amplios círculos al sonido de ‘Tigueretá‘ uniendo a distintos partícipes en el medio para demostrar sus coreografías espontáneas, consiguiendo así inmergirse en la búsqueda de una comunidad, como bien se logró en Observatorio Festival.

Con el comience de la noche estábamos ya nostálgicos cayendo en la noción de que la experiencia estaba a escasas horas de terminar. Nos esperaban las sesiones de Merina Gris, Viuda, Diego 900 junto a Claudio Montana, VVV [Trippin’you], Akazie y Dinamarca.
El festival definitivamente apostó por muchos artistas de talento norteño para esta sexta edición, contando también con Merina Gris y su propuesta encaminada hacia su autodominado “pop violento”, uniendo partes más melódicas con otras más agresivas. El trío partía desde el anonimato con la intención de que su arte se vea valorado por su mérito y no por los factores físicos y externos. La fuerza femenina fue encabezada por las cuatro integrantes de Viuda, proporcionándonos sonidos oscuros, adornados con elementos folclóricos y la copla al ritmo del post-punk. Su presencia al escenario hizo simular una asamblea de brujas que estaba preparando sus hechizos, llenas de seriedad, al mismo tiempo que de furia.
Diego 900 y Claudio Montana unieron fuerza, sorprendiendo a sus seguidores con un formato nuevo. Tras el éxito de su último disco ‘La Espalda del Sol‘, Diego 900 se encargó de compartir este pedacito de él y su proyecto con su público, uniendo rap, R&B y pop en propuestas realmente cercanas con canciones como ‘T4 Barajas‘ , consiguiendo que gran parte del público cantara con los ojos llenos de emoción. Las narrativas de los temas de Claudio Montana aportaron a que la decisión de formar este dúo fuera una decisión acertada, aportando a que el hip hop y el rap clásico se entrelazan con con un acercamiento al urban pop.
Trás el “boom” de su último disco, ‘Vaciador’, que rindió culto a una generación incomprendida y rebelde, no podíamos perdernos a los emblemáticos VVV [Trippin’you], que una vez más replantearon y desafiaron los límites de la electrónica, siendo probablemente uno de los actos más solicitados del festival. Con temas tanto del último disco, como de previos lanzamientos, el trío mostoleño consiguió unir a su público en un grito unido, además de formar más de un pogo, creando una niebla de polvo al ritmo de ‘Nadie es Leal‘. Además, presentaron su último lanzamiento junto al DJ y productor Lejia ‘El Monte del Edén‘.
Akazie fue todo un descubrimiento para los asistentes del festival apostando por la escena postclub, mientras aportaba una atmósfera tenue y seduciendo a su público con una iluminación que bañaba el escenario en rojo. Bailamos al sonido electrónico-experimental, enfatizando en ritmos y texturas sonoras de alta complejidad con influencias del hard drum, broken beat o el grime, descubriéndonos canciones como ‘Nova‘ o ‘Badda – Sinais VIP‘. El productor sueco-chileno, Dinamarca, cerró la sexta edición de Observatorio Festival, creando una atmósfera tranquila y cautivadora mediante producciones propias tales como ‘Sol‘ o ‘Luna‘, apostando por algunos de sus proyectos más antiguos, y la mezcla de otros temas como ‘O‘.

Más allá de una propuesta musical, como hemos afirmado anteriormente, Observatorio Festival juntó, de la misma forma, al arte y la cultura para aportar al desarrollo de una experiencia de carácter cercano, intrigante y distintivo, además de apostar por la sostenibilidad. Siguiendo el refrán de ‘A quien madruga, Dios le ayuda‘, efectivamente, en esta ocasión los pájaros madrugadores contaban con la posibilidad de disfrutar de alguno de los numerosos talleres que fueron preparados por el festival.
Esta experiencia fue patrocinada por Cervezas El Águila, apoyando y reforzando a la música, la cultura y todo el resto de experiencias que son posibles gracias a Observatorio Festival. A ellos se unieron como patrocinadores el estudio madrileño Los Invernaderos y el colectivo Estrecho Cultural. También colaboraron las instituciones JCyL, AIE e ILC, así como el Ayuntamiento de Balboa y la organización medioambiental Ecoembes.
Observatorio Festival fue algo más que un festival. Y ahora, abatidos tras su fin, contamos con estos mágicos recuerdos de lo que fue y de lo que será el próximo año. No perderíamos la oportunidad de asistir de nuevo a un encuentro tan especial. Esto no es un adiós.