Récord de asistencia en la sexta edición del festival almeriense

Hace ya algo más de una semana que volvimos de la que es ya una cita indispensable para los fanáticos de la música electrónica en España. Tras meses de espera y de conocer poco a poco uno de los mejores carteles que hemos visto en los últimos años en nuestro país llegaba Dreambeach y su… ¿nuevo formato New Era? Hablaremos de esto más adelante. Hay mucho que analizar de esta edición, y vamos a ello.

Entrevistamos a Gonçalo, director artístico de Dreambeach

Es cierto que ha habido numerosas críticas con respecto a este concepto de New Era. “Es que de nuevo nada, es lo mismo de siempre”, “pues yo prefiero cómo estaba antes” o “lo que han hecho es tirarse a lo comercial” han sido, entre un mar de quejas de un público que jamás estará conforme, lo más destacado. Y es que hay algo simple: no puedes cambiar un festival por completo de un año para otro, pero sí darle un giro diferente a varios aspectos y poco a poco evolucionar, que es exactamente lo que ha hecho Dreambeach. Y con ello ha logrado el que era, en esta edición, uno de sus mayores objetivos y que seguro que todos lo que asistimos podemos corroborar: entre un 5% y un 10% de asistencia de extranjeros en esta sexta edición. ¿Qué de guiris había este año, no? Esto es algo que se debe tanto a marketing como a un cartel muy abierto a los géneros que más tiran (EDM y techno) a la hora de elegir el destino de un festival. Y yo que, como mucho de los que leéis sabréis, soy muy de bass music, he notado en este cartel un cierto bajón con respecto a otros años pero aún así una apuesta muy completa.

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¿A qué me refiero con un pequeño bajón dentro de la bass music? No está ese live de bass music que otros años triunfaba como fueron Netsky en 2014, Sigma y casi Modestep en 2015 o Pendulum y Wilkinson e incluso podríamos decir que Noisia en 2017. Sin embargo, teníamos un día casi al completo de dubstep, algo de trap con el showcase de Barong Family y finalmente tuvimos algo de drum and bass con la actuación de DJ Hype y Annix en lugar de Seven Lions, aparte del que pusieron Dirtyphonics. El segundo día de Open Air sí que había drum and bass durante toda la noche y bastante completo, con algo de liquid con DJ Marky, jump up con Kings of the Rollers, neurofunk con Black Sun Empire, Killbox y The Upbeats y algo más general con Andy C (que defraudó a gran parte del público con su sesión). Es por ello que la apuesta por la bass music sigue siendo muy muy buena, con artistas de primer nivel tanto en dubstep como en drum and bass, aunque sí en un segundo plano con respecto a otros años. Si hablamos de las actuaciones más destacadas, en cuanto a drum and bass podríamos decir que sin duda alguna Killbox y Kings of the Rollers, cerrando estos últimos el Open Air hasta bien salido el sol y que deleitaron con rollers de liquid y jump up a una gran multitud. Killbox sin embargo, pese a ser a las 23:00, fueron los que subieron una marcha y desencadenaron una locura al ritmo del mejor neurofunk y con la técnica de dos maestros como Audio y Ed Rush a los platos. En cuanto al dubstep hay un rey indiscutible, pese a las grandísimas actuaciones de Dirtyphonics y el bestial b2b de FuntCase y Cookie Monsta. Virtual Riot disfrutó de lo lindo durante hora y media y nos demostró que no es solo un genio en el estudio sino también en cabina. Pudieron sonar alrededor de 100 temas en los 90 minutos de sesión, incluyendo algo de drum and bass pero centrándose sobre todo en el dubstep, tanto actual como con algunos clásicos. De diez el alemán.

En cuanto a techno, se nos presentaba el que era sin duda alguna el mejor cartel de techno en las seis ediciones de Dreambeach. Nombres de primerísimo nivel, una carpa remodelada y una carpa secundaria el sábado bajo la marca Red Planet con el sonido más contundente del techno. Abrir el primer día grande de festival con Paco Osuna a las 18:00, tener justo después a The Martinez Brothers y Ricardo Villalobos y seguir el resto de la noche con artistas como Loco Dice, Richie Hawtin o Maceo Plex y cerrar a las 7:30 con Amelie Lens es una verdadera barbaridad. Y aún así algunos dirán que falta techno. Por no hablar del jueves (la noche de “calentamiento”), que pudimos disfrutar durante toda la noche de un total de siete actuaciones y 14 DJs, siendo todas en formato b2b. Destacamos sin duda alguna la sesión de Skream y Patrick Topping, favorita de gran parte del público esa noche, y la de Christian Smith con Víctor Ruiz. También pudimos disfrutar de algo más contundente con Oscar Mulero y Lewis Fautzi y de artistas nacionales como Marc Maya, junto a Oxia, o los asturianos Exium y Reeko. En cuanto al sábado teníamos techno para todos los gustos: en Red Planet teníamos sonidos algo más oscuros y contundentes con artistas como Rebekah o Flug mientras que la Dreams Tent acogía a verdaderos maestros de los sonidos más melódicos como son Tale Of Us y el live show de Recondite, al igual que a nombres muy grandes como Solomun o Jamie Jones, con quien cerramos el chiringuito a las nueve de la mañana. Estamos sin duda alguna ante el mejor formato de techno planteado en las seis ediciones, con artistas de todo tipo y un reparto bastante sensato. Viendo esta organización y la de la bass music, vemos que Dreambeach ha querido repartir los géneros bastante por días.

Y es por eso mismo que el viernes también fue el día del hardstyle. Con algunos nombres en ediciones anteriores, no fue hasta el año pasado que el festival apostara a lo grande por el sonido hard, teniendo escenario propio el penúltimo día y con nombres como Gunz For Hire, Angerfist, Radical Redemption o Brennan Heart (que ya es prácticamente fijo en Dreambeach). Este año, pese a no ser nombres tan destacados, se ha apostado por el euphoric con Bass Modulators, algo de raw también y algo de hardcore con Korsakoff o Tha Playah. Pese a que la hard camp acabara sobre las 5:00, el hardstyle no terminó ya que Brennan Heart, Da Tweekaz y Coone invadían el mainstage para hacer bailar a más de 50.000 personas a ritmo de hardstyle, aportando también un sonido diferente al EDM de esa noche. Otro año más Dreambeach apuesta fuerte por el hard y gana adeptos del género aunque, personalmente, el elenco del año pasado era algo mejor y más completo.

Y ahora vamos con el EDM. Desde el jueves al sábado vimos nombres de primerísimo nivel, encabezados por Axwell /\ Ingrosso el jueves, Martin Garrix el sábado y Hardwell el domingo. Pese a ser un cartel de EDM muy completo con artistas como Don Diablo, Timmy Trumpet, KSHMR o Alan Walker, cada día había un género diferente que acompañaba al estilo de estos artistas, aportando frescura a la noche y haciéndola más llevadera. El primer día fue el rap español de artistas como Natos y Waor, SFDK o Kase O, el segundo día el hardstyle que hemos mencionado anteriormente y por último el sábado el psytrance de Vini Vici y Ace Ventura cerraron el festival bien entrada la mañana. La sensación del mainstage, añadiendo que visualmente era espectacular, era muy buena, pues fuimos a ratos a lo largo de la noche y veíamos a artistas muy diferentes, lo que nos incitaba a quedarnos allí y ver con qué nos sorprendían como fue el caso de Timmy Trumpet, que nos dejó boquiabiertos con trap, hardstyle y psytrance a partes iguales o Da Tweekaz, que llevaron lo mejor de su estilo al escenario principal para romper un poco con la “rutina” de lo más comercial. Es un movimiento que, podríamos decir que es incluso necesario si queremos tener a un público que baile durante horas y horas y, sobre todo, que descubra nueva música. Como dato curioso diremos que lo del psytrance no es una ola, es un tsunami. Pudimos escucharlo en numerosas ocasiones de artistas como Timmy Trumpet, Nervo, Slushii o KSHMR, entre otros. ¿Es el nuevo pelotazo del EDM? En cuanto a los headliners, tanto Axwell /\ Ingrosso como Martin Garrix y Hardwell ofrecieron lo que esperábamos, variando poquísimo con respecto a los shows que podemos ver de ellos en otros festivales a lo largo del mundo. Pero esto no es nada nuevo.

Ya que hemos hablado del desarrollo de los diferentes géneros a lo largo de los tres días de festival, hablemos del “formato fecha“. Los días de festival en el recinto era de jueves a sábado (9 a 11). Este año comenzaba el día 8 (miércoles) en el camping con una fiesta con DJs de MaximaFM. A su vez, en el camping hubo fiesta en la Pool Party prácticamente todos los días (domingo incluido). El jueves teníamos el mainstage con algo de rap y EDM y la Dreams Tent con los b2b de techno, habiendo prácticamente para todos los gustos mientras se ultimaban los detalles del Open Air San Miguel y de la carpa Red Planet. Ya el viernes y el sábado estuvieron los cuatro escenarios al completo y cómo hemos comentado justo arriba. Este año, al contrario que en 2016 y 2017 no ha habido una Closing Party. Algunos lo echaban de menos por elrow, por tener una sensación de acabar el festival o por simplemente tener un día más de fiesta, pero muchos otros agradecían el poder descansar el domingo. ¿Qué nos queda entonces? Tres días al completo en el festival pese a faltar dos escenarios el primer día y fiesta en el camping un día antes y un día después, cosa que puede ser un acierto dado que lo más luchadores eligen la zona de acampada y por lo tanto buscan más la fiesta que aquellos que huyen buscando el descanso en un apartamento u hotel. Es por ello que el formato de los días este año,bajo mi punto de vista, es perfecto.

Y falta uno de los grandes bombazos de este año y que Gonçalo, director artístico del festival y artista destacado de techno nos contó en exclusiva en la entrevista que le hicimos en abril: Dreambeach viaja a Sudamérica. En concreto a Chile, teniendo su primera edición en enero de 2019 (tan solo faltan cinco meses). Veremos cómo les va.

Ha sido una edición espectacular y este año, al igual que en 2016, vemos una evolución quizás algo más discreta pero que seguro que la organización ha notado en cifras. Estamos deseando ver qué nos depara en 2019 el que es considerado mejor festival de música electrónica en España. La New Era sigue por el camino que Dreambeach desea, ganando muchísimo público tanto nacional como internacional, por lo que podemos decir claramente que, año tras año, Dreambeach sigue creciendo. Y recuerda, si quieres dar tu opinión sobre cartel, organización, desarrollo o cualquier sugerencia de Dreambeach 2018, ¡háznosla llegar a nuestro Twitter!

Si la oportunidad se nos vuelve a presentar, sin duda alguna volveremos a Dreambeach 2019.