Hace unas semanas volvíamos unos cuantos años atrás en el tiempo para repasar, entre otras cosas, la historia y algunas curiosidades de una de las joyas de la música: los discos de vinilo. A pesar de ser uno de los soportes musicales más antiguos que conservamos hoy en día (con más de cien años de historia), cualquier melómano sabe perfectamente que los discos de vinilo están más en forma que nunca gracias al aumento exponencial de sus ventas.

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Estamos inmersos en plena era de la tecnología y consecuentemente, los soportes musicales físicos lo tienen difícil para igualar a la música en streaming. A pesar de ser este último medio el que más peso tiene en cuanto a ventas se refiere, los fanáticos de los vinilos están de enhorabuena: en los últimos tres años, las ventas de éstos se han incrementado en un 200% (en España). Son muchos los que los definen como “una pieza de arte” y es por ello que no nos extraña que al año se puedan vender unas 500.000 copias (en España) – aunque solo representen un 5% aproximadamente (del total de ventas de todas las plataformas existentes).

Los informes de la Asociación de Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA)

Dejando un poco de lado el panorama nacional, vamos a analizar los datos que nos llegan desde Estados Unidos a mano de la Asociación de Industria Discográfica de EEUU (Recording Industry Association of America – RIAA).

Para ver bien la diferencia, vamos a tener en cuenta los datos de 2014 y 2019. En primer lugar, hablemos de los ingresos totales generados por la música: en 2014 fueron de 6,97 billones de dólares frente a los 11,1 billones de 2019.

Como vemos a continuación en estas gráficas, en 2014 las ventas físicas (32%) estaban bastante igualadas con las descargas (37%) y eran un 5% mayores que la música en streaming (27%). Sin embargo, cinco años más tarde, los números cambiaron totalmente: el streaming se queda con el primer puesto del pódium representando un total del 79% de las ganancias, y quedando así las ventas físicas en segundo lugar con un total del 10%.

Si miramos el resumen de 2018, vemos que las ventas físicas fueron un 2% mayores que en 2019. Esto se debe al descenso en las ventas de los CDs (12%) que compensó un aumento del 19% en las de los discos de vinilo. Por lo tanto, según la RIAA, con 14 años consecutivos de crecimiento y 504 millones de dólares generados en 2019, esto representa la cifra más alta generada por el vinilo desde 1988 –aunque la categoría sólo representa el 4,5% de los ingresos totales.

Pero… ¿y qué los hace tan especiales?

Esto es algo que depende de cada uno, es totalmente subjetivo y personal. Hay quienes dicen que el sonido rugoso, con sus imperfecciones y sus pequeñas interferencias se convierte en uno de los atractivos de los vinilos frente a la fría perfección del sonido de otros soportes musicales.

Hay otros que los consideran como un objeto de culto o una pieza de arte, una forma de mantener cierta autenticidad en el consumo de música. En parte, esa sensación de adquirir algo tangible.

También hay gente siente que hay algo reconfortante en el ritual de poner un disco de vinilo en el tocadiscos. Es una experiencia más cercana y divertida que va más allá del simple gesto de darle al play.

Otra razón puede ser el coleccionismo. Cualquiera que tenga la ocasión de tener uno en las manos, incluso aunque no lo haya escuchado, puede darse cuenta. La funda que lo protege, la imagen de la portada, las ediciones especiales…  son razones poderosas que invitan a muchos a coleccionarlos.

Y vosotros, ¿qué pensáis acerca de todo esto? ¡Os leemos!