Hay fiestas que cambian cada temporada y otras que, precisamente porque saben quiénes son, encuentran la manera de evolucionar sin perder su identidad. Solid Grooves pertenece claramente al segundo grupo. El pasado jueves 20 de agosto, DC10 Ibiza volvió a convertirse en el epicentro de su particular universo (como cada jueves) y dejó claro que, año tras año, la fórmula sigue funcionando.

Y funciona porque la esencia permanece intacta. La gran novedad de esta temporada está, sin duda, en el apartado visual. La colaboración con Felipe Pantone ha transformado DC10 sin desvirtuarlo, con una decoración sencillamente espectacular en la que el color se convierte en protagonista. Neones, cabezas móviles, pares led, washes y elementos multicolor construyen una atmósfera que parece estar en constante movimiento, pero hay un elemento especialmente destacable: el uso de la luz blanca.


Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Solid Grooves consigue utilizar una cantidad enorme de iluminación sin convertir la sala en un espacio excesivamente luminoso. La oscuridad sigue teniendo su peso y permite que cada destello tenga sentido. En la Terrace, además, el gigantesco logo de Solid Grooves se convierte en uno de los grandes protagonistas de la noche, a la altura de esa monstruosa lámpara que preside la Main Room y que ya forma parte del imaginario de DC10.

Pero si hay algo que sigue sosteniendo a Solid Grooves es, evidentemente, la música. Chaos in the CBD fue el encargado de preparar el terreno para ANOTR con un warm up de manual. Sin necesidad de quemar tracks icónicos ni acelerar demasiado las revoluciones, construyendo la tensión poco a poco, manteniendo a la pista conectada y dejando el escenario perfectamente preparado para los holandeses.


Y ANOTR, una vez más, no fallaron. Siguen en un estado de forma excepcional y volvieron a demostrar por qué se han convertido en uno de los nombres fundamentales de la escena house actual. Su capacidad para mantener el groove, jugar con la energía de la pista y hacerlo sin perder nunca el sentido de la diversión encaja como un guante en Solid Grooves.

En la Main Room, mientras tanto, DJ Tennis volvió a poner sobre la mesa algo que solo los años pueden proporcionar: experiencia. Su set, oscuro, profundo y cargado de groove, encontró una sala completamente abarrotada y con una energía desbordante. Tennis demostró una vez más que no necesita correr para mantener una pista en tensión. Simplemente una épica lectura del público y una manera de construir un set única.

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Llegaba el momento de cerrar, y en la Terrace se planteaba una de esas combinaciones que, sobre el papel, generan curiosidad inmediata: Dennis Cruz B2B WhoMadeWho (hybrid). Dos protagonistas y estilos aparentemente bastante alejados entre sí que, como se podía prever pero no adivinar, terminaron encontrando un terreno común. El resultado fue una sesión tremendamente interesante, en la que cada uno aportó su personalidad y en la que la mezcla de house, groove y los elementos propios del directo híbrido de WhoMadeWho funcionó especialmente bien.


De hecho, las últimas apariciones de WhoMadeWho en formato híbrido parecen estar mostrando una evolución bastante evidente. De aquellos sonidos más melódicos, pausados y atmosféricos hacia terrenos mucho más cercanos al house e incluso al tech house. Es un viraje que, personalmente, me resulta especialmente intrigante y que merece la pena seguir de cerca.

Por su parte, en la Main Room, Miguelle & Tons se llevaron todas las miradas. Los chilenos atraviesan probablemente uno de los mejores momentos de su carrera y volvieron a demostrarlo en DC10. Por momentos, la afluencia en la pista llegó a ser incluso superior a la de la sala principal, una muestra inequívoca del magnetismo que están generando actualmente. Su sonido divertido, groovero y tremendamente orientado al baile parece diseñado específicamente para una noche de Solid Grooves. Y a estas alturas, resulta difícil no considerarlos uno de los grandes activos del sello.

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Más allá de la música y la producción, hay otro elemento que vuelve a destacar en la residencia de Solid Grooves en Ibiza: la política de no phones. Y funciona. Funciona realmente bien. Salvo momentos extremadamente puntuales, resulta extraño encontrar a alguien intentando grabar un vídeo durante la noche. Y cuando alguien lo hace, el equipo de seguridad interviene rápidamente para recordar que no está permitido. Los ya famosos láseres se han convertido, desde la implantación de esta política la pasada temporada, en una especie de icono propio de DC10 y Solid Grooves. El resultado es una pista mucho más conectada con lo que está ocurriendo delante de ella y mucho menos pendiente de capturarlo para después.


Porque quizá ahí esté una de las grandes claves del éxito de Solid Grooves: entender que una fiesta no necesita reinventarse completamente cada año para seguir siendo relevante. Necesita evolucionar, cuidar los detalles y, sobre todo, saber qué la hace especial. Solid Grooves se ha consolidado ya como una de las fiestas imprescindibles de Ibiza. El sello atraviesa un momento excepcional, su roster está en plena forma y la alianza con DC10 parece, cada temporada que pasa, más perfecta.

Una unión en la que todo encaja: el sonido, la estética, la energía del público y esa sensación de estar viviendo algo que solo puede ocurrir aquí. Solid Grooves no necesita cambiar su esencia. Solo necesita seguir haciéndola cada vez mejor, y es algo que estoy convencido de que va a lograr.

Y por cierto, la próxima semana, el jueves 3 de septiembre, Solid Grooves tendrá además un gesto especialmente significativo con quienes hacen posible que Ibiza siga funcionando durante toda la temporada: los workers de la isla. La fiesta pondrá a disposición de los trabajadores entradas a un precio especial, una iniciativa que demuestra que más allá de los grandes nombres y las producciones espectaculares, Solid Grooves también entiende la importancia de devolver algo a la comunidad que sostiene la isla durante el verano. Un detalle que, sin duda, suma todavía más valor a una temporada que está demostrando estar a la altura de las expectativas. O por encima de ellas.

Alberto Cortés
uno de los peores DJ del panorama nacional.