La Platja de s’Arenal de Sant Antoni de Portmany reunió a Franky Rizardo, Jamie Jones y Miguelle & Tons para acompañar con house uno de los fenómenos astronómicos más extraordinarios vividos en España en más de un siglo
Hay pocos lugares en el mundo tan estrechamente vinculados a la música electrónica como Ibiza. Durante décadas, la isla ha funcionado como punto de encuentro para artistas, promotores, sellos y público de prácticamente cualquier parte del planeta. Por eso, ante un acontecimiento tan excepcional como el eclipse total de Sol del pasado miércoles, parecía inevitable que alguien intentase trasladarlo también a una pista de baile.
FEELS LIKE Festival nació precisamente alrededor de esa idea. Aprovechar el paso de la franja de totalidad por Baleares para organizar una jornada frente al mar en Sant Antoni de Portmany, con un cartel que ya justificaba por sí solo acercarse hasta la Platja de s’Arenal: Franky Rizardo, Jamie Jones y Miguelle & Tons, acompañados durante las primeras horas por Alex O y Adrian.
Sobre el papel, la propuesta tenía todos los ingredientes para convertirse en una de las citas más particulares del verano ibicenco. Después tocaba comprobar cómo funcionaba sobre la arena.
House frente al mar
Llegamos a s’Arenal con la jornada ya en marcha. El festival había comenzado a las 17:00 y su ubicación era, desde el primer momento, una parte fundamental de la experiencia. El escenario estaba instalado directamente sobre la playa, junto al núcleo urbano de Sant Antoni y con el Mediterráneo como parte del paisaje.
No todos los días se puede escuchar un cartel de este nivel con los pies sobre la arena.
La producción había sido diseñada también alrededor del eclipse. Una gran esfera reflectante dominaba el centro del escenario, rodeada de estructuras circulares y diferentes formas geométricas. El concepto estaba presente sin necesidad de recurrir a una escenografía excesivamente literal y el resultado encajaba bien con el entorno.
Más importante todavía era comprobar cómo respondía el sonido en un espacio abierto de estas características. Y aquí FEELS LIKE cumplió. La presión era suficiente en buena parte de la pista y el sistema mantenía una buena definición, a pesar de carecer de refuerzos adicionales en la parte más retrasada de la pista.

También encontramos algunos puntos mejorables. Las barras fueron lentas en determinados momentos y los baños parecían algo escasos para el volumen de público. Son cuestiones que forman parte de la experiencia y conviene señalarlas, aunque levantar temporalmente un festival de estas dimensiones sobre una playa pública implica unas limitaciones evidentes de espacio e infraestructura.
En cualquier caso, el verdadero examen de la jornada todavía estaba por llegar.
Un cartel muy bien elegido para el momento
FEELS LIKE había reunido a varios nombres especialmente relevantes dentro del house actual.
Franky Rizardo atraviesa uno de los periodos de mayor crecimiento de su carrera. El desarrollo de FLOW, su actividad como productor y el trabajo alrededor de LTF Records se han sumado a una temporada en la que su presencia en las principales pistas internacionales no ha dejado de aumentar. Todo ello sin perder una de sus principales virtudes: una técnica muy precisa y una forma de construir sesiones que funciona especialmente bien cuando dispone de tiempo.
A su lado estaba Jamie Jones, una figura cuya trayectoria habla por sí sola. Paradise y Hot Creations son dos proyectos inseparables de la evolución reciente del house, y el británico lleva años manteniendo una posición privilegiada dentro del circuito internacional.

Miguelle & Tons representaban otra vertiente del género. El dúo venezolano ha encontrado un espacio propio con una combinación muy reconocible de percusión, vocales latinas y groove que durante los últimos años ha ganado cada vez más presencia en pistas de todo el mundo. Pero antes de que llegase su turno, todas las miradas estaban puestas en el cielo.
Cuando la tarde empezó a parecer de noche
Franky Rizardo y Jamie Jones terminaron compartiendo cabina para acompañar juntos el momento alrededor del cual se había construido todo el festival.
La aproximación al eclipse se empezó a percibir antes de la totalidad. Poco a poco, la luz sobre Sant Antoni comenzó a cambiar. El entorno adquiría una tonalidad extraña, difícil de asociar con un atardecer convencional, mientras cada vez más personas dejaban momentáneamente de mirar al escenario para buscar el Sol. La sensación de anticipación era evidente.
Llegados al momento álgido, Franky Rizardo recurrió a ‘Not Alone’ de Time, utilizando la conocida melodía procedente de la banda sonora de Interstellar. Con el cielo oscureciéndose y miles de personas mirándolo, la elección resultaba difícilmente más apropiada. Jamie Jones también dejó uno de esos temas memorables para inmortalizar el momento: su clásico ‘Benediction’ junto a Lee Foss bajo su alias conjunto, Hot Natured.
Durante unos minutos ocurrió aquello para lo que todos habíamos ido hasta allí: Ibiza quedó sumida en una oscuridad impropia de esa hora mientras Franky Rizardo y Jamie Jones compartían cabina frente al mar. Fue un momento extraño pero increíble; breve y muy difícil de comparar con cualquier otro vivido anteriormente en cualquier evento.
El gran pero: ver el eclipse no fue tan fácil
Paradójicamente, el elemento sobre el que giraba todo el concepto fue también la principal limitación de la experiencia. La visibilidad directa del eclipse desde la pista estuvo lejos de ser perfecta. Las nubes no ayudaron y, con el Sol situado ya muy bajo, el punto del horizonte donde se producía el fenómeno quedaba parcialmente condicionado por los edificios de Sant Antoni.
Para un evento construido alrededor de un eclipse total, es inevitable que esto genere cierta decepción. Habíamos acudido esperando contemplarlo con claridad y desde nuestra posición no fue posible hacerlo como nos habría gustado. Eso no significa que el fenómeno pasase desapercibido.
Aunque no pudiésemos disfrutar de una imagen limpia de la totalidad, sí vivimos todo lo que ocurría a nuestro alrededor. La luz desapareció, la playa quedó durante unos instantes bajo una oscuridad poco habitual y después comenzó a regresar progresivamente, provocando una especie de pequeño amanecer antes de que, poco más tarde, llegase el verdadero atardecer.
La ubicación tenía, por tanto, una contradicción curiosa. Era uno de los grandes atractivos de FEELS LIKE y, al mismo tiempo, no ofrecía el horizonte ideal para observar aquello que justificaba el festival.
También conviene ponerlo en perspectiva. Conseguir organizar un evento para miles de personas sobre una playa, en Ibiza, con una producción de este tamaño y un cartel internacional implica suficientes dificultades como para imaginar que disponer además del punto exacto con la mejor visibilidad astronómica posible no era una variable sencilla de resolver.
El eclipse pudo saber a poco visualmente. El momento, no tanto.
Franky Rizardo B2B Jamie Jones
Superada la totalidad, todavía quedaba mucha fiesta. El B2B entre Rizardo y Jones se prolongó durante aproximadamente una hora y media y terminó siendo uno de los principales argumentos musicales de FEELS LIKE. La sesión tuvo groove desde el principio, pero sin quedarse anclada en una única fórmula.

Hubo cambios de intensidad y de registro, momentos más directos y otros en los que ambos dejaron respirar bastante más las mezclas. Sobre todo, existió coherencia entre dos DJs con identidades algo distintas, lo que no siempre está garantizado en un B2B. Ni parecía una sucesión de temas escogidos de manera independiente ni se perdió la personalidad de ninguno de los dos.
Y quizá lo más significativo es que, una vez pasado el eclipse, no se produjo esa sensación de que el gran momento del festival ya había terminado. Durante las horas siguientes, la música siguió siendo suficiente argumento para permanecer en la playa.
Miguelle & Tons recogieron el testigo
Después llegó Miguelle & Tons y el sonido cambió de forma bastante clara. El dúo llevó el cierre hacia un terreno más percusivo y latino, con una presencia mucho mayor de elementos tribales y un uso de los efectos que forma parte evidente de su forma de pinchar. No fueron precisamente discretos con ellos, pero funcionaban a la perfección.
Su set terminó siendo uno de los momentos más disfrutables de la jornada. También ayudó una circunstancia curiosa. Una parte del público abandonó el recinto después del eclipse y del B2B entre Jamie Jones y Franky Rizardo, probablemente porque el principal motivo de su visita era precisamente vivir el fenómeno astronómico.

Para quienes nos quedamos, eso significó disponer de bastante más espacio sin que la pista llegase a transmitir sensación de vacío. El ambiente se hizo más cómodo y Miguelle & Tons encontraron un público que claramente había decidido quedarse por la música. Así llegamos bailando hasta la medianoche.
Una jornada difícil de replicar
FEELS LIKE asumió desde el principio un reto complicado: hacer que un fenómeno astronómico de apenas unos minutos fuese el punto central de una experiencia de varias horas.
No todo salió perfecto. Nos habría gustado observar mucho mejor el eclipse. Las barras podían haber funcionado con mayor agilidad, y los servicios podían haberse reforzado.
Pero también hubo muchas cosas bien resueltas. La localización convertía el festival en una experiencia diferente, la producción estaba integrada con el concepto sin resultar excesiva y, especialmente, el apartado musical respondió de principio a fin. El B2B entre Franky Rizardo y Jamie Jones estuvo a la altura de lo esperado y Miguelle & Tons consiguieron que la jornada no terminase musicalmente cuando acabó su principal reclamo astronómico.
Al final, quizá esa sea la mejor forma de recordar FEELS LIKE. No vimos el eclipse con la claridad que esperábamos, pero sí vimos cómo una playa de Ibiza se quedaba a oscuras en mitad de la tarde mientras miles de personas bailaban y dos de los nombres más importantes del house compartían cabina.
No fue una experiencia perfecta. Tampoco necesitaba serlo para resultar difícil de olvidar.







