El pasado fin de semana vivimos unos dias de los que probablemente todo hijo de vecino se canse de escucharnos hablar, de esos dias que los amigos que no han acudido a dicho evento digan ‘bueno ya está bien, hay más temas de conversación’, pero es la realidad es esa, y es que el Aquasella da que hablar, y mucho.


Guardado en nuestro calendario probablemente desde que se anunciaron oficialmente las fechas, para nosotros el Aquasella es EL festival que no nos pensamos perder. Y es que son muchos factores a favor del evento del verano por excelencia asturiano.

Lo primero de todo, la localización: el festival se desarrolla en la finca Meredith, que pertenece al Prau y a la localidad de Arriondas, rodeado de verde, el río y de los valles asturianos. Lo que para muchos es simplemente huir del calor de otras zonas de España, para aquellos que se alojan en el camping es aumentar la experiencia dado el buen rollo, los ratos en el rio con los amigos y vecinos, y por supuesto, el de poder disfrutar de la gastronomía asturiana, oda al cachopo desde aquí!

Aunque este año a muchos el camping ya se nos hacía pesado y nos alojamos en el glamping, la experiencia es muy similar, con la comodidad de que no tienes que transportar ni montar las tiendas, y que puedes elegir entre variedad de opciones tanto si vas en pareja como en grupo de amigos, muy bien pensado para los que ya tenemos unos añitos de más o para los que por incomodidad de transporte no pueden permitirse llevarlo.

Pocos festivales te dan esa facilidad de poder estar de fiesta con tus amigos y vecinos, ir al rio a darte un baño o a refrescarte del calor en cualquier momento, y de luego tener el pueblo y todo lo indispensable para comprar a únicamente 10 minutos del camping, eso también es un plus para el Aquasella.

Otro factor importante es: la esencia. Sí, ahora en tiempos donde todo se moderniza, donde parece que se busca lo ‘viral’ y donde el resto pasa a un segundo plano, en el Aquasella no lo es. Un claro ejemplo donde el menos a veces es más, los escenarios y la distribución siguen manteniendo la misma ubicación, decorado y logística que los años anteriores, ¿por que cuando las cosas funcionan, para qué cambiarlas? Este año nos contaban desde producción que las mejoras en los escenarios han sido a nivel de espacio, donde cada uno de ellos se han ampliado unos metros para aumentar su aforo, y también a nivel visual, donde nuestros amigos de Telepixel se han hecho cargo del currazo que supone unos visuales a la altura de este festival, y desde donde damos nuestra enhorabuena por conseguir esa inmersión y ese plus en cada set.


Como todo no iba a poder ser bueno, el Aquasella también tiene varios puntos de mejora que hemos vivido y que nos han hecho llegar los asistentes. Los más escuchados este año han sido las pesadas colas de camping y de glamping, y donde aquí nosotros vivimos casi 3 horas para poder acceder al segundo, y que en nuestra opinión no están a la altura del servicio que se debe dar por un complemento de tan elevado precio en el festival. Y también la cobertura tanto en el propio recinto como en el pueblo, somos conscientes de que en festivales de tal aforo es complicado mantener una cobertura regular durante todas las jornadas y que el factor de la localización juega en contra del Aquasella pero nos sorprendió que en muchos momentos era inviable hasta comunicarse con nuestros amigos.

Y por último, otro factor importante es: el lineup. Porque sí, todo lo anterior está muy bien, pero aquí lo que también vende es lo que me ofrece el festival en cuanto a variedad musical. Y esto el Aquasella, a pesar de las críticas de años anteriores, es algo que ha sabido innovar y adaptarse al público de hoy en día. Respetando su origen en un techno más clásico, donde hemos visto a DJs como Cristian Varela o DJ Pepo, se ha apostado por artistas emergentes que atraen a mucho público hoy en día, como son AEREA, Philippa Pacho, o el exitazo del B2B entre Chlär y Yanamaste en el Open Air. En el Bosque se ha mantenido los sonidos más ligados al house y tech house donde hemos contado con los takeover de Mixmag, Rebels y LOOP by Fabrik, con artistas del calibre de Mason Collective, Henrik Schwarz o East End Dubs. Y por último en la Carpa la Real se ha apostado por los sonidos más contundentes el jueves y el sábado más ligados a la corriente del hard techno y schranz.

Y si mezclamos todos estos factores en una bombonera tenemos lo que fue para nosotros un festival de sobresaliente, y que vivimos así:

Jueves 13

Después de asentarnos tras las pesadas horas de cola de glamping y una ducha para recomponer el cuerpo, no teníamos duda que queríamos entrar de los primeros para ver el comienzo del set de Cristian Varela, y así fue, y vaya imagen tan impactante ver corriendo a tanta gente para no perderse el ya clásico opening set del festival. Lo que también nos sorprendió fue la contundencia con la que empezó el madrileño, lo que ya nos daba a pensar que iba a ser una noche lejos de un calentamiento para el festival.


A continuación, nos quedamos también en el Open Air para ver el B2B entre Anika Kunst y DJ Bruce Lee, una de nuestras recomendaciones en el pasado post y que sin duda, a los que no habíamos tenido el placer de ver a ninguno de los dos nos encantó, un techno muy preciso y elegante que captó perfectamente nuestra energía y la del público.

Tras una parada para saludar a viejos amigos y conocidos de la industria, nos dirigimos a la Carpa para ver terminar el set de Blondex, y echarnos los que fueron unos muy buenos bailes con Prada2000, un poco alejado del bounce vocal que le caracteriza para nuestro gusto y a lo que nos tiene acostumbrados el alemán pero que sirvió de warm up perfecto para la contundencia de SNTS, donde una vez más el bombo y el industrial nos envolvió en uno de los mejores sets de la noche.

A las 3.30h fue hora de volver a cambiar de estilo e ir al que nos parece el escenario con mejor sonido del festival, y es que madre mia como suena el Bosque, ese aura que le da la localización junto al diseño del escenario hacen que se convierta en un sitio del que es difícil escapar. Nuestra breve parada allí el jueves fue para ver a TSHA y a Mason Collective, ambos en un punto extraordinario de su carrera y que sin duda vimos plasmados en sus sets, un tech house muy vocal pero elegante y que mantuvieron al público sin dejar de bailar ni un minuto.


Y el nuestro cierre corrió a cuenta de Regal, amigo de la casa y el cual debutaba en el festival, y que puso al Open Air patas arriba con un techno percusivo y en su línea de ácido, y que fue la pincelada perfecta para un primer día de festival que se quedó lejos de ser un warm up para el resto de las jornadas dada la calidad y la energía de entre los allí presentes.

Viernes 14

Es cierto que el jueves nos lo tomamos con calma, pero también algunos alargamos más de lo que deberíamos reconocer; aún así tocaba volver al Prau y pese a que el tiempo no acompañaba demasiado -problemas del directo- tenemos que reconocer que la programación del viernes, al menos sobre el papel, era probablemente una de las más completas de todo el festival y por eso nos daba igual si hacía nublado o si caía la de Dios, como así fue en un momento dado de la noche.

Ya desde el glamping, nos dimos cuenta del musicón que nos tenía preparado El Bosque y ahí es donde nos dimos cuenta de algo: Aquasella ha conseguido que este escenario deje de ser simplemente ‘el escenario de house’ y pase a tener una esencia propia, un hueco muy especial dentro del festival, donde hay que mencionar y premiar el buen sonido de este stage como comentabamos anteriormente. 

La presencia de Henrik Schwarz en formato Live fue un claro ejemplo de todo lo que hemos mencionado antes, con un directo mucho más especial y musical de lo que solemos encontrar en un festival de este tamaño, mientras que Sam Divine y Dennis Ferrer mantuvieron esa parte más bailable que aunque te guste más o menos el house, con estos dos pedazo de artistas, es díficil no bailar y hasta incluso, a veces, escapar de allí para ir a otro escenario, te envuelven completamente.


Íbamos rotando de escenario en escenario y obviamente tocaba pisar un poco el Open Air y aquí la cosa ya cambiaba completamente. I Hate Models y Kobosil son dos artistas que, por separado, ya tienen una capacidad enorme para mover gente, así que juntos dentro de la misma jornada era una apuesta bastante fácil. Si paseabas por el festi, podías escuchar que la mayoría de la gente hablaba de que querían ver sí o sí a Kobosil, incluso gente a la que suelen gustarle otros géneros, alucinante. Pese a no perdernos a ninguno de los dos entre ambos si que estuvieron lejos de lo que ofreció cada uno en su set, y es que ya hemos podido ver que I Hate Models no está casando muy bien con lo que esperabamos de él ultimamente y desde luego esta actuación en el Sella se le quedó grande.

Para nosotros, sin embargo, uno de los momentos más interesantes estuvo en la carpa La Real, con el B2B de Chris Liebing y Luke Slater, porque escuchar a dos nombres con tanta historia compartiendo cabina en un festival que cada vez mira más hacia sonidos nuevos es justo el tipo de combinación que no queremos que se pierda. Y obviamente, nuestro padre, Ben Sims, solo hacía falta ver las caras de la gente cuando este cambiaba de tema o con algun drop, una auténtica pasada, y es que este es ya un mítico de este festival y la verdad es que nunca defrauda y ojalá le podamos ver cada año en él.


Y sí, la lluvia apareció. Corta pero intensa. Pero también es verdad que, durante cuatro días en Asturias, ya sabes que el tiempo forma parte de la experiencia, incluso a veces hace que sea algo mágico, ese momento de bailar bajo la lluvia. La gente se puso el chubasquero -o se refugió donde podía-, siguió bailando y listo. Y cuando llegó DJ Pepo, la lluvia ya había cesado y ya nos daba un poco igual todo. Después del cierre del año pasado había expectativas muy altas, y esta vez ni siquiera necesitó recurrir al ‘Player 3‘ para volver a tener a la carpa completamente entregada. Quizá esa sea la mejor prueba de que algunos rituales no necesitan repetirse exactamente para seguir funcionando. A muchos, por no decir la mayoría, nos hubiera encantado revivir ese momento pero tendremos que esperar al próximo año, en su 30º edición para ver si esta vez se quita la camiseta, agita el brazo y rompe con el bombo de ese pedazo track.

Sábado 15

Llegamos al penúltimo día de festival que, en la práctica, fue el último de fiesta, ya que entre el cierre del sábado y el primer set del domingo apenas había una hora, así que quien estuvo en los dos días, prácticamente ni durmió.

Los sets arrancaron a las ocho de la tarde y se notaba en el ambiente el cansancio acumulado de los días anteriores, pero también las ganas de la gente de agotar las últimas energías que le quedaban en el cuerpo para disfrutar de este último triste día. En el Open Air el primer set que vimos en la tarde fue el de la alemana Laure Croft, quien antes pinchaba solo en vinilo y ahora lo hace con CDJs. Un cambio donde se nota una mejora clara en el dinamismo en un set donde los temazos, el baile y las mezclas no faltaron en ningún momento. Llegó después el primer B2B de la noche, entre Adiel y Quest, esta vez sí a vinilo. Un techno menos dinámico que el set anterior, pero donde los bangers tampoco faltaron. Muy buen set de dos artistas que ya empiezan a ser habituales en Aquasella.

Tocó el turno de cambiarnos de escenario y descubrir una de los takeovers novedosos del festival y que teníamos muchas ganas de ver, el de LOOP by Fabrik en El Bosque, y es que no nos podiamos perder a alguien de la casa como Alexander Som, un set con precisión y un debut a la altura del festival. A este le siguió el B2B entre Cassim y Tony Romera los cuales mantuvieron la linea del anterior con algún tema de tech house más melódico pero los cuales tampoco nos dejaron dejar de bailar.


Volvimos al Open Air para ver uno de los sets más esperados por el público que fue el de Amelie Lens, fiel a lo que nos tiene acostumbrados últimamente, hizo un set contundente, con temas más ácidos y apostando por el hard techno psytrance. Sinceramente, nos dejó con ganas de más: para el público mainstream funcionó de sobra, pero para la gente más habituada al techno puro de Aquasella creo que fue un pequeño error de planteamiento, porque no había alternativa en ese horario para quien buscaba un set mas construido.

A falta de dos sets para cerrar el sábado, llegaron dos de los más esperados. Primero, el B2B entre Chlär y Yanamaste: un techno vanguardista con un formato distinto al resto B2B de la noche, ya que se intercambiaban cada dos o tres mezclas en lugar de pinchar cada uno con dos CDJs. Un set ecléctico, con la contundencia y el groove habituales en ambos, que hizo bailar de lo lindo al público antes de un cierre del que teníamos muchas ganas. También algunos de nosotros pudimos escaparnos un rato a degustar el selecto y tan bailongo set de East End Dubs al Bosque, simplemente café para cafeteros.

También nos dejamos ver un rato por la Carpa La Real, aunque ha decir verdad no fue uno de nuestros platos fuertes esa noche, siendo un escenario que esta vez no se centró tanto en el hard techno puro, sino que ofreció sonidos mucho más variados, desde techno mezclado con trance, neotrance, huaracha, schranz hasta toques de industrial a lo largo de la noche. Pudimos ver a Peterblue con su guaracha, el cual nos dejó con ganas de más, y Rikhter en live con un set más industrial, aunque sin ser tan contundente como nos tiene acostumbrados. Y ya adentrada la noche a uno de los artistas más queridos por el público y por Wololo Sound, Vendex, esta vez con su máscara negra, que dejó un gran set donde no faltó el schranz ni el trance, ni alguna mini dosis de industrial.


Y con el esperado cierre: Héctor Oaks, un set que (como casi siempre que cierra el madrileño) generó opiniones divididas, pero que dejó mejores sensaciones que otros suyos anteriores en cuanto a técnica y mezclas, uno de los aspectos más criticados hasta ahora del aclamado DJ. Una sesión en la que vimos temas de schranz con temas melódicos como ‘Pa volvernos a amar’ (remix de Krenon) y el remix de ‘Ready pa Morir‘ de Yung Beef. Para terminar, cerró con ‘La Línea de la Vida’ mezclado con ‘Player 3’, como broche final. Un set que, a pesar de las críticas, nos pareció de lo más destacable de Héctor Oaks en sus últimos cierres de festival. Eso sí, se repitieron bastantes temas (seis o siete) respecto al set que le vimos en Monegros, algo que a quienes estuvimos en ambos festivales nos dejó un pequeño regusto agridulce.

Domingo 16

Y que vamos a decir del domingo, o más bien, la continuación del sábado, porque tan solo pasaban unos minutos desde que habíamos estado soltando alguna que otra lagrimilla con Héctor Oaks, y ya poníamos rumbo al Bosque para uno de los momentos más especiales del festival: El after.

Decimos momento por decir algo, porque la música no cesó en las casi nueve horas desde que sonó el primer acorde. Teníamos las expectativas altísimas tras la jornada dominical del año pasado, y es que no podríamos contar las veces que hemos escuchado los sets que sonaron allí mismo 364 días antes, y aun así, fueron superadas. Era fijarnos en las caras de felicidad de la gente y darnos cuenta de que esa jornada sería una de las más bonitas del fin de semana. Parecía que no llevábamos a nuestras espaldas y en nuestras piernas tres días sin pausa, que no habíamos estado bailando desde un jueves que veíamos muy lejano. Lleno hasta la bandera de nuevo, no se alcanzaba a ver dónde acababa la multitud, que no quería abandonar ese Bosque sabiendo que se acercaba el final a cuatro días brutales.

Desde cabina nos lo pusieron muy fácil, distintos estilos, pero independientemente de quien estuviese a los mandos, de nuevo la organización creemos que dio en el clavo con el lineup. Destacamos algunas actuaciones que no se nos irán fácilmente de la cabeza como los sets de Human Error y de Anna Tur, pero los reyes del after los tenemos claros:la enésima master class de Carlos Pérez y K-Style, y el inmejorable debut de Alba Franch. Los primeros han vuelto a demostrar porqué siguen siendo los reyes del Aquasella, es auténtica devoción lo que la gente siente por ellos. Y en cuanto al set de Alba, solo nos queda quitarnos el sombrero. Fue la encargada de cerrar el festival y se marcó una sesión que estamos seguros de que no la olvidará jamás. El público entregado a ella en un final donde la pudimos ver emocionada ante la que acababa de liar. Rondaban las ocho de la tarde del domingo cuando, con mucha pena, la música se apagó para poner el punto y final a una sobresaliente edición.

2027

Ahora viene la parte difícil, la de esperar casi un año para volver al Prau. Y esta vez será más especial, si cabe, porque viviremos la trigésima edición de este bendito festival. Estamos convencidos de que serán otros cuatro increíbles días dónde la organización se dejará la piel por hacer de nuevo algo memorable. Y, obviamente, desde Wololo Sound confirmamos nuestra presencia en lo que ya se ha convertido en una cita ineludible cada verano: El que es, para muchos de nosotros, el mejor festival de España.