Hay aniversarios y luego están los aniversarios de FABRIK, o que se lo digan a los que todavía nos estamos intentando recuperar de él. Lo que hace años era la celebración de un club, se ha convertido en una cita que trasciende el formato habitual para acercarse cada vez más a lo que podemos llamarlo ya: un festival.
Cinco áreas musicales, más de doce horas de programación y sobre todo una producción que no deja de reinventarse, hicieron que el 23º aniversario del templo madrileño volviera a situarse entre los grandes eventos del calendario nacional.

Porque en FABRIK nunca sabes qué puede ocurrir. Más allá de la música, la jornada volvió a estar llena de sorpresas, con algunas ya contábamos, como la espectacular producción del Área 19, que ya pudimos ver en Loop Festival o en la NEXUS, o otras que nos dejaron con la boca abierta como el espectáculo de BMX que pudimos ver a media tarde, como siempre todo pensado, y en hilo a lo que mencionábamos antes, para que la visita trascienda de una simple sucesión de sesiones, y donde el público pueda disfrutar de cualquier mínimo detalle.
Desde primera hora se respiraba un ambiente especial. El regreso de Carl Cox, tres años después de su última actuación en un aniversario del club, había disparado las expectativas durante meses. A ello se sumaba un cartel capaz de reunir varias generaciones de la electrónica, desde leyendas absolutas hasta algunos de los nombres que mejor representan el presente de la escena. El resultado fue una de esas jornadas donde cada sala ofrecía una personalidad completamente distinta y donde resultaba prácticamente imposible verlo todo.
Si hubo una zona que concentró buena parte de las miradas durante la tarde fue el Área 19. El esperado sunset set de Carl Cox era uno de los grandes reclamos del aniversario y la respuesta del público fue inmediata. Desde bastante antes de que iniciase el set, la carpa ya lucía completamente abarrotada, y a ojos de la redactora, una de las imágenes del área con más gente que haya visto. Como era de esperar, el británico volvió a demostrar que sigue teniendo un carisma único tras las cabinas. Elegancia y una conexión absoluta con el público marcaron una actuación en la que no faltó su ya inseparable ‘Oh yes, oh yes!’, el cual todos esperábamos, y que por supuesto, fue coreado por las miles de personas allí presentes y enmarcándose como uno de los momentos más memorables de toda la jornada.
Pero el Área 19 fue mucho más que Carl Cox y es que, todo lo que se escuchó en ese recinto durante casi 9 horas fue pura elegancia y maestría. Chelina Manuhutu le cedió el trono con un set de house muy bien marcado y Mau P tomó el relevo firmando otro de los sets más destacados del aniversario, confirmando el enorme momento que atraviesa el neerlandés con una sesión cargada de energía y esos himnos house que le han convertido en uno de los artistas más solicitados del circuito internacional. El cierre corrió a cargo de Alexander Som, que volvió a demostrar por qué es uno de los residentes con mayor proyección de la casa. Y es que esa no sería la única vez que nos cruzaríamos con él durante la noche, ya que todavía tendría presencia en tres cabinas más, convirtiéndose en uno de esos nombres que nos acompañaron durante toda la noche.

Como no podía ser de otra manera, la Main Room volvió a ser uno de los grandes epicentros del aniversario. Desde primera hora fueron pasando nombres como los residentes Javi Reina b2b Raúl Ortiz, Pauza o Guy J, calentando el ambiente hasta la vuelta del protagonista de la noche. Esto fue a las 2:30 de la madrugada cuando llegaba el turno de Carl Cox, en su segundo set del día, que si ya se había coronado en el Área 19, era de esperar que también lo hiciera en la sala principal del club.
Tras él apareció Joseph Capriati, otro de los nombres que más expectativas había generado. Después del enorme protagonismo que ha adquirido durante los últimos meses gracias al crecimiento de Metamorfosi y tras las espectaculares actuaciones que ha firmado recientemente en Ibiza, el italiano aterrizaba en FABRIK en uno de los mejores momentos de su carrera. Y como era de esperar, no decepcionó. Un techno elegante, contundente y perfectamente construido. Horas más tarde todavía tendría tiempo de volver a ponerse su capa habitual con un set de house, demostrando una versatilidad al alcance de muy pocos artistas.

Una de nuestras salas favoritas de la noche y la de muchos madrileños cuando llega el verano es el Open Air. Con la bajada de las temperaturas, esta comenzó a coger forma y terminó convirtiéndose en uno de los espacios con mejor ambiente de la noche. La propuesta estaba llena de sonidos actuales, con mucho groove, bajos contundentes y una selección de artistas emergentes que representan perfectamente una de la corrientes dominantes de la escena electrónica.
Dos de los sets que más disfrutamos fueron el de ÜBERKIKZ, que consiguió conectar muy rápido con el público gracias a una sesión muy dinámica y perfectamente adaptada al momento de la noche, y el de Prada2000, con ritmos muy bailables y una energía contagiosa que nos hizo prácticamente imposible quedarnos quietos. Junto a ellos, nombres como César Almena, Carmen Electro o Somewhen terminaron de completar una programación muy sólida durante toda la madrugada.
La Crystal 360º volvió a ofrecer una de las propuestas más variadas del aniversario. Desde el deep house con el que Nuke abrió la jornada hasta artistas como Dany Gómez, Karretero, que posteriormente veríamos en formato B2B, Francisco Allendes y Matthias Tanzmann, Elbio & Denis y nuevamente Alexander Som, el espacio mantuvo una identidad muy marcada durante toda la noche.
Como era de esperar la sala también tuvo hueco para su momento especial y fue durante el set de Ben Sterling. El británico firmó una de las sesiones más completas de la noche y dejó uno de esos instantes que permanecen en la memoria cuando sonó ‘Player Three’, desatando una ovación entre el público. Y aunque su horario coincidía prácticamente de lleno con el plato fuerte del cartel en la Main Room, Andrea Oliva consiguió reunir a muchísimo público y ofreció otro de los sets más divertidos de la noche. Una demostración más de que el aniversario de FABRIK ya no depende de una única cabina para mantener la atención del público.

La sala Satélite, por su parte, volvió a convertirse en el hogar de los sonidos más contundentes del aniversario. Auriga, Juliet Fox, Per Pleks, Lorenzo Raganzini, Cassie Raptor, Anxhela y Aphøtic fueron construyendo una noche donde el hard techno y las vertientes más industriales encontraron su espacio, sin duda una muy buena elección dada la acústica de la sala, que ya sabéis que es una de nuestras favoritas.
Y de una sala que no se hablaba en el cartel y que fue sin duda uno de los rincones más comentados de la noche para quien consiguió descubrirla fue el «tunel de los pajaritos», una pequeña sala improvisada donde fueron apareciendo de manera espontánea algunos de los residentes más queridos de la casa. Yeyo, Raúl Ortiz o Michael Rod, cada uno en su género, nos regalaron unas sesiones completamente desenfadadas y que se convirtieron en anécdota, demostrando una vez más que la compañía y los bailes con amigos muchas veces no entienden de macro espacios ni de headliners.
Cada aniversario de FABRIK supone un nuevo ejercicio de reafirmación. No se trata únicamente de reunir un gran cartel, sino de construir una experiencia capaz de mantener al público descubriendo cosas durante más de doce horas sin que el ritmo decaiga en ningún momento. Un evento con identidad propia, donde conviven leyendas, nuevas generaciones, sorpresas improvisadas y una producción que cada año vuelve a subir el listón. Y, lo que está claro también es que nosotros ya estamos deseando ver que nos preparan en el siguiente.






