SCRAPWORLD 2026 ha cerrado su edición más ambiciosa convirtiendo Madrid en el gran epicentro europeo del streetwear. La feria, celebrada en IFEMA Madrid, ha reunido a 17.000 asistentes en solo dos días, generando una facturación directa estimada entre 2,25 y 2,5 millones de euros y un impacto económico global que supera los 10 millones. Más allá de las cifras, el evento confirma su papel como termómetro cultural: un 55% del público llegó desde fuera de Madrid y un 5% desde otros países, con una clara mayoría de Generación Z que consume moda, música y lifestyle como un único lenguaje.

La música volvió a ser uno de los grandes motores del evento. Los directos de artistas como Yung Beef, Fernando Costa o Grecas concentraron a miles de personas y reforzaron la conexión natural entre sonido y cultura urbana. En paralelo, el espacio expositivo reunió a algunas de las marcas más influyentes del sector como PXP (Project X Paris), EME Studios, New Era o Blackworks, apostando por un modelo basado en drops exclusivos, lanzamientos limitados y venta directa al público.
El evento también destacó por su capacidad de generar contenido en tiempo real. Uno de los momentos más seguidos del fin de semana fue el partido que enfrentó a creadores de contenido y exfutbolistas, con nombres como Joan Capdevila o Pedro Munitis sobre el terreno de juego. Más allá del resultado, el formato evidenció el nuevo paradigma del entretenimiento: experiencias híbridas donde el deporte, el espectáculo y la creación de contenido conviven en directo con el público.

Las activaciones de marca terminaron de definir el recorrido. Estrella Galicia convirtió su espacio en un punto neurálgico con una rampa de skate en funcionamiento continuo, mientras Domino’s articuló uno de los centros de atención con su instalación central y la subasta del ‘Tributo Domino’s’. Por su parte, IQOS llevó la experiencia a otro nivel con ‘Electric Purple’, un arcade inmersivo de dos plantas que fusionaba música, juego y cultura urbana. Con todo ello, SCRAPWORLD no solo crece en escala: redefine cómo se vive, se consume y se entiende la cultura urbana en Europa.







