En una ciudad donde gran parte del clubbing sigue girando alrededor de los nombres más obvios y los códigos más reconocibles, 40Hz lleva años trabajando justo en el otro lado del mapa. El colectivo madrileño ha construido una identidad propia a base de paciencia, oído y una fe muy concreta en los márgenes de la música bass: ahí donde el drum and bass más profundo, el dubstep de 140 BPM, el halftime o los breaks menos complacientes encuentran espacio para respirar sin necesidad de disfrazarse de tendencia. Lo que empezó como una broma entre amigos terminó cogiendo forma como proyecto real, y esa evolución también se ha reflejado en su actividad como serie de podcasts, una pata del colectivo que ha seguido viva en plataformas como SoundCloud y que ayuda a entender que 40Hz no solo organiza fiestas: también propone una forma de escuchar.

Ese camino vivirá uno de sus momentos más especiales este sábado 25 de abril de 2026, cuando 40Hz Club celebre su IV aniversario en Sala Siroco, Madrid, con una noche dividida entre Espacio Club y ArtLab. El cartel principal estará encabezado por Bredren, acompañado de Ginko ft. Fri3ndship en formato DJ set + live vocals, un 40Hz Showcase extendido y la presencia de Malik como speaker. A eso se suma una segunda programación en ArtLab con Lady Vanilla, Voraz, Piri y Axo, en una sesión paralela que refuerza esa idea de experiencia completa que el colectivo lleva tiempo defendiendo.


La historia de 40Hz, en realidad, se entiende mejor cuando se mira desde abajo y sin atajos. Su primera fiesta como club llegó el 13 de abril de 2022, después de una etapa inicial en la que el proyecto funcionó como plataforma para difundir un tipo de bass music que rara vez encontraba demasiada visibilidad en la escena local. Aquella primera cita sirvió para poner la primera piedra de algo que con el tiempo ha ido creciendo sin perder del todo la sensación de proyecto cercano, casi artesanal, construido desde la convicción más que desde la pose.

Desde entonces, 40Hz ha sabido crecer sin disolverse en la dinámica habitual del circuito. Su valor no está solo en haber traído a la capital nombres potentes o en haber ganado peso dentro de la conversación bass madrileña, sino en cómo ha entendido siempre cada evento: no como una suma de artistas, sino como una narrativa. Hay una intención clara en la forma en que ordenan los sets, en cómo piensan los horarios y en el tipo de energía que buscan construir de principio a fin. Esa manera de comisariar la noche, más pendiente del recorrido que del impacto inmediato, es probablemente una de las razones por las que el proyecto ha conseguido diferenciarse.

No sorprende, por tanto, que para esta fecha hayan apostado por Bredren como gran reclamo. El trío belga lleva más de una década perfilando un sonido que encaja de forma casi natural con la sensibilidad de 40Hz: drum and bass sobrio, profundo, elegante y con una tensión muy bien administrada. Su trayectoria ha pasado por sellos como Proximity Recordings, Demand Records, Flexout Audio, Dispatch y 1985 Music, una ruta que explica bien por qué siguen siendo una referencia para quienes entienden el género más allá de la descarga frontal o el efectismo fácil.


También hay algo simbólico en que todo esto ocurra en Sala Siroco, un espacio histórico del centro de Madrid que en los últimos tiempos se ha convertido en el hogar natural del colectivo. La sala mantiene una programación abierta a propuestas nacionales e internacionales y ha sido el contexto perfecto para que 40Hz consolide esa relación tan suya entre cercanía, cultura de club y exploración sonora. Más que un simple venue, Siroco parece ya parte del relato del proyecto.

Lo interesante de este cuarto aniversario, en el fondo, no es solo el cartel. Es lo que representa. Porque mientras buena parte de la escena se mueve por inercias bastante claras, 40Hz ha conseguido levantar una propuesta que sigue apostando por el criterio, por el riesgo y por una idea de comunidad construida desde la música. Y eso, en tiempos de programación cada vez más acelerada y menos paciente, tiene bastante valor. Este 25 de abril, Madrid no solo acoge una fiesta más: acoge la confirmación de una marca que ha encontrado su sitio defendiendo el lado más fino, más profundo y más inquieto de la cultura bass.

Abel Torres
It's all about the groove. Bass y House music como forma de vida.