Cuatro años después de ‘The Runner’, Boy Harsher regresan con ‘Get Mean’, un álbum íntimo y profundamente personal que Jae Matthews y Augustus Muller presentan como el resultado de un largo proceso de duelo y transformación: el final de su relación sentimental

El proceso de composición de ‘Get Mean’ estuvo marcado por el dolor de la ruptura, los bloqueos creativos y los diferentes asuntos personales de los integrantes, pero también por la necesidad de encontrar una nueva manera de enfrentarse a todo lo que había cambiado en sus vidas. Las canciones recorren ese territorio emocional sin renunciar a la identidad que ha definido a la banda: una electrónica oscura y envolvente, melodías irresistibles y un pulso constante que invita a bailar, reflexionar e intimar.


Musicalmente, este nuevo álbum supone un cambio bastante evidente respecto a los trabajos anteriores de Boy Harsher. Aunque siguen presentes la electrónica y esa oscuridad que siempre ha acompañado al dúo, aquí encontramos un sonido mucho más luminoso, melódico y cercano al synth-pop. Hay una mayor presencia de guitarras y de estructuras más abiertas, con canciones que parecen buscar menos la tensión y más la conexión con quien las escucha.

Este cambio es precisamente una de las cosas que más puede sorprender en una primera escucha. Si vienes de discos como ‘Yr Body Is Nothing o ‘Careful’, esperas encontrarte con ese Boy Harsher más oscuro, físico y nocturno al que estamos acostumbrados. Por eso, Get Meanes un álbum arriesgado, que puede sentirse diferente al principio, incluso un poco extraño. No es un disco que te golpee de la misma manera desde el primer momento, sino que parece pedirte algo más de tiempo para entrar en él.

Boy Harsher definió ‘Get Meancomo su “álbum de carretera” en los comunicados de prensa y tiene bastante sentido, ya que el disco fue grabado en distintos lugares de Estados Unidos, México e Italia, mientras Jae Matthews los recorría en coche, haciendo paradas en diferentes puntos y aprovechando esos viajes para asimilar la ruptura con Augustus Muller y otros asuntos personales que estaban marcando su vida en ese momento.

Foto: Nathaniel Jerome

Los dos primeros temas, ‘Ronny y ‘Jeans, son una buena muestra de todo lo mencionado anteriormente. Ambos se acercan mucho más al pop y pueden llegar a descolocar si vienes buscando al Boy Harsher más oscuro y crudo. De hecho, durante los primeros minutos cuesta incluso reconocer a la banda. ‘Ronny’ habla directamente del duelo tras una ruptura, y ‘Jeanses probablemente uno de los temas más extraños que ha hecho el dúo hasta ahora. Es larga, repetitiva y monótona, quizá ahí está precisamente su intención como esas carreteras interminables que Matthews recorría durante sus viajes.

La tercera canción del álbum,Break Me’, es la que nos devuelve al universo que conocemos de Boy Harsher. Su sonido más industrial y bailable, junto con la guitarra y la voz sensual de Jae, recupera esa energía física tan característica de la banda y convierte el baile en una especie de liberación.

Después llega ‘Tough Luck, que recupera parte de lo escuchado al principio del álbum, pero acercándose más a la esencia del dúo. Le sigue ‘Faulty’, uno de los temas más destacados del disco y el que mejor representa el sonido más reconocible de Boy Harsher, con esa mezcla de darkwave y synth-pop, sintetizadores hipnóticos y un ritmo completamente bailable.


El álbum continúa con ‘Coming Home‘, una canción que parece marcar un punto de inflexión dentro de ese proceso de duelo. Es el momento en el que dejas de buscar culpables, empiezas a asumir lo ocurrido y vuelves poco a poco a ti mismo. Es, de alguna manera, un viaje desde la soledad hacia el movimiento.

A partir de ahí llegan dos de las canciones que más conectan con el sonido habitual de la banda: ‘Hard Beat‘ e ‘Ice Pick‘. ‘Hard Beat‘ nos devuelve directamente a la pista de baile como una forma de escapar del dolor, casi como una catarsis. ‘Ice Pick’, más cercana al post-punk, continúa en ese terreno oscuro y melancólico, entre ritmos electrónicos y una sensación de melancolía constante, hasta llegar a ‘Ivy’s Spiral‘, que funciona como un breve interludio.


‘Pray 4 Meexpresa desde la desesperación el deseo de encontrar compasión y una forma de asimilar el dolor. Le sigue ‘Falling ~’, más nostálgica y melódica, que refleja esa caída emocional y la aceptación del vacío. Finalmente, ‘Bleedcierra el disco con una atmósfera lenta y casi hipnótica. Sangrar representa dejar salir el dolor que queda para poder sanar y seguir adelante.

Get Meanes un reflejo de las experiencias y sentimientos de estos últimos años de Jae Matthews y Augustus Muller, y probablemente, uno de los trabajos más diferentes de su trayectoria, pero también uno de los que mejor refleja el momento personal en el que fue creado. Es un álbum con más espacio, tanto a nivel sonoro como emocional, que convierte el duelo y el cambio en una nueva forma de crear.

Consulta la página web oficial de Boy Harsher para conocer sus próximas fechas, descubrir su música y acceder a su merchandising.

Foto: Nathaniel Jerome