Instagram Wololo Sound

Hace unas semanas anunciamos en nuestro medio el nacimiento de la primera asociación formal en defensa de los derechos de los DJs y productores de nuestro país. AEDYP son las siglas de la primera entidad seria que tratará de guiar a todo este gremio en tan calamitosa situación para el modo de ocio que ocupa buena parte de nuestras vidas y que a tantos profesionales da de comer.

La Asociación Española de DJs y Productores es la primera gran unión de artistas de música electrónica en nuestro país. La camaradería que se respiraba en estos últimos años se ha visto por fin plasmada sobre el papel y la falta de cooperación e incluso ciertos egoísmos han quedado a un lado en esta ocasión. La evolución del mercado es inevitable y ante la situación actual la creación de una plataforma así se antojaba más que necesaria en España.

Para conocer mejor el por qué, el cuándo y el cómo de AEDYP nos hemos sentado a hablar con su creador y director, el también dj catalán Julio Posadas.


Wololo Sound – Buenas tardes, Julio. En primer lugar, muchas gracias por atender a nuestro medio en esta entrevista en uno de los momentos más difíciles de la historia para los artistas de vuestro gremio. Para poner a nuestros lectores en precedentes, queremos que expliquéis la breve historia de la AEDYP y cómo surgió la idea de la formación de la misma.

Julio Posadas – En primer lugar, muchísimas gracias por atenderme y por darme la oportunidad de poder explicar qué es AEDYP. Esta asociación surge de la idea principal de varios compañeros al darnos cuenta de que no teníamos una asociación que conozca y vele por nuestros derechos. Por culpa o gracias a un programa que hice al comienzo de la pandemia llamado “De casa a casa”, donde entrevistaba a diferentes compañeros del sector musical, siempre surgía la conversación de la unión (o la no unión hasta el momento) entre compañeros. Y siempre se llegaba al mismo punto: ¿Por qué no nos ayudamos?

Más adelante, a nivel privado, fui haciendo diferentes contactos y cuando comenzó la desescalada tomé la decisión de llamar a varios de los entrevistados para preguntarles por su compromiso en caso de ir hacia adelante y la respuesta fue unánime hacia el sí. Le comenté la idea a José Ramón Gil, abogado además de compañero, me dijo que me apoyaba y comenzamos con toda la construcción de la asociación.


WS – ¿AEDYP nace al 100% de la necesidad de acuerdos ante la situación actual o es algo que ya tenías o teníais planeado antes del COVID-19?

JP – Nace principalmente por la situación actual, aunque el concepto se ha intentado en varias ocasiones anteriormente que por motivos diversos no se ha llevado a cabo. Creemos que este es el momento clave y necesario, y creo que si lo llego a intentar hace un año, nadie me habría hecho caso. De hecho, hace un tiempo intenté promover algo similar a través de un grupo de Facebook, hubo mucho apoyo, pero no se concretó nada. En los momentos que estábamos hace cuatro o cinco años el trabajo estaba por encima de todo. Vivimos en una profesión que nunca sabes cuánto va a durar, en muchas ocasiones es pasajera, y parecía difícil ponerse de acuerdo para pensar en el futuro a largo plazo. Se ha hecho ahora por el momento en el que estamos.


WS – ¿Cuáles son los puntos principales que busca defender la AEDYP?

JP – Lo primero que necesitamos es tener un buen número de socios para poder llevar a cabo nuestros objetivos. Es una asociación sin ánimo de lucro y sin cuotas obligatorias. Lo primero que queremos conseguir es, entre varios puntos, el consenso con entidades de gestión de derechos para poder encontrar un punto de valor en el reflejo de lo que nosotros sentimos con esta profesión. Ahora mismo, si un productor quiere registrar una obra en la SGAE, el trámite burocrático es realmente tedioso y lleva tiempo. Nuestra música y la tecnología que las rodea es instantánea y no podemos permitirnos estos plazos. Si nosotros como asociación tenemos la fuerza suficiente para sentarnos en la misma mesa que los presidentes de las sociedades pertinentes, podremos cambiar el método de trabajo que llevan hasta ahora. En este momento, entre un 80% y un 90% de los productores de música electrónica de España no registran sus obras y es en gran medida por desconfianza y por todo lo que conlleva estos trámites.

Por otro lado, también queremos una regulación laboral, por supuesto. Que nuestra profesión esté vinculada solo a nuestro carácter y no asociada a técnicos de sonido, video jockeys, etc., sino que se nos reconozca como un oficio de pleno derecho. Es muy importante lo que aporta un DJ o un productor a la cultura de este país y es algo sobre lo que queremos concienciar.


WS – ¿Qué tipo de colaboración o en qué punto estáis en este momento con el movimiento Alerta Roja? ¿Habéis tenido ya algún tipo de reunión con las administraciones pertinentes?

JP – Hace unos dos meses hubo un pequeño revuelo a raíz de una declaración del ministro de cultura acerca de los acuerdos firmados por este movimiento en los cuales se excluyó al colectivo del ocio nocturno como un gremio que no aporta cultura. Esto a nosotros nos dolió bastante. Uno de los colectivos que apoyó este movimiento fuimos nosotros, DJs y productores. Esta confusión en este comunicado, cuando realmente Alerta Roja nunca nos ha dejado de lado en todo este proceso, hizo que tuviéramos un encuentro con diferentes personas de la cúpula de Alerta Roja para explicar quiénes somos y el porqué de nuestra preocupación. Ellos han hecho unas publicaciones donde han dejado claro que el movimiento clubbing también está dentro de Alerta Roja, adjuntando una declaración de intenciones nuestra donde explicábamos y dejábamos claro el trabajo cultural que hace un DJ y el trabajo cultural que hace un productor. En este momento seguimos colaborando desde dentro con ellos.


WS – Hemos visto que varias caras ilustres de la electrónica nacional se han unido a la AEDYP, pero aún son muchos los artistas a los que difícilmente vemos posicionarse en público. También hemos leído que la formación de la asociación no fue sencilla en el sentido de poneros todos de acuerdo. ¿Estáis consiguiendo remar todos a una o hay diferencias?

JP – Es cuestión de tiempo que estemos todos en el mismo barco. Cuando comenzamos reinó rápidamente el positivismo y las ganas de hacer cosas. Sabíamos que no iba a ser fácil y yo era el primero que lo tenía en cuenta. Vivimos en un sector de artistas y no podemos negar que el ego abunda, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que gracias al apoyo de artistas como Cristian Varela o Albert Neve, entre otros, nos encontramos ya en una situación muy sólida. Cada vez nos contactan más personas que ahora sí que lo ven más claro. También es cierto que hay muchos profesionales que necesitan ver andar el proyecto para poder posicionarse y colaborar. Estamos siempre abiertos a entender esa desconfianza y por ello estamos intentando ser transparentes y claros con nuestra metodología, demostrando que en este barco estamos solo nosotros, los DJs y productores, y que no hay intereses más allá. Por todo esto es muy importante que poco a poco vayamos aumentando el número de socios y la fuerza que podamos hacer, mientras tanto es entendible que aún pueda hacer un poco de reticencias acerca de AEDYP.


WS – Si pudieras tomar una decisión que aportara una solución viable que equilibre salud y economía de vuestro sector a medio o largo plazo, ¿cuál sería? O dicho de otra manera, ¿cómo crees que deberíamos salir de esta?

JP – Nosotros conocemos de primera mano y casi mejor que nadie cómo se desarrolla el ocio nocturno y nuestra profesión. Está comprobado que no somos los culpables de los rebrotes ni de la segunda ola, ya que llevamos muchos meses totalmente cerrados. Una de las soluciones más lógicas es el ocio con regulación de seguridad, algo que ya se ha hecho antes. Somos el sector que más se ha adaptado durante los últimos años a leyes y medidas revolucionarias. Nos adaptamos en 1994 a las primeras medidas con respecto a los horarios de nuestro sector, nos adaptamos a la ley antitabaco con las obras correspondientes y a muchas otras medidas. Estamos completamente preparados también para este momento. Test inmediatos de control en los accesos, medidas de seguridad, separaciones, mascarillas… No creo que sea necesario prohibir bailar ni nada por el estilo, ya que es algo que viene reflejado en nuestro epígrafe profesional. Si permitimos bailar en un gimnasio en diferentes clases indoor, no entendemos por qué no se puede bailar en grandes salas con grandes sistemas de acondicionado. Quedan muchas cosas por entender bien del virus y nos da la sensación de que no se está comprendiendo bien el sector del ocio y más concretamente la figura del DJ dentro de ese sector. Si existe una ley que no permite bailar, donde primero va a recortar el empresario es en el DJ, una persona con derecho a trabajar igual que un fontanero o un abogado. Y necesitamos trabajar.

Otra medida muy necesaria en nuestro sector es la de entender esta nueva situación y adaptarnos a ella tecnológicamente con, por ejemplo, sesiones en streaming pagadas que puedan combinarse con sesiones presenciales. Si conseguimos realizar estas sesiones de una manera regulada por las diferentes sociedades de autores, los diferentes productores también se verán lucrados por esta acción. Son posibilidades para paliar esta situación.

WS – ¿Crees que es viable realmente la tendencia de los streamings de pago en un país como España?

JP – Hoy por hoy se antoja complicado. Pero es que el panorama es complicado. Es muy probable que hasta 2022 no podamos volver a salir como antes. Y cuando todo vuelva a la relativa normalidad creo que los clubes no van a estar tan masificados. Estos clubes van a tener que buscar medidas para adaptarse y crecer y hasta llegar a ese punto queda un largo camino de adaptarse a esta nueva manera de ocio. Tenemos que seguir aprendiendo a divertirnos en casa con música como hemos hecho en este 2020. Todas estas sesiones que hemos vivido durante la cuarentena no están controladas en cuanto a los derechos de autor y esto es algo que hay que atajar cuanto antes. No es sostenible que artistas de talla internacional pinchen gratis semana a semana desde sus casas sin generar ningún tipo de beneficio a los autores de esa música que está sonando en miles de hogares. Estos autores necesitan comer de ello y es algo a lo que hay que meter mano.

En cuanto al hecho de pagar obligatoriamente por un streaming yo me pregunto: ¿Qué pensarían nuestros padres si les decimos que todo el fútbol sería de pago en nuestra época? ¿Qué diríamos nosotros mismos si nos hubieran dicho hace 15 años que prácticamente todos íbamos a estar abonados a una plataforma de streaming de vídeo como Netflix? La cultura va cambiando y es solo cuestión de concienciarnos y de realizar, también nosotros mismos (DJs y productores), una labor pedagógica.


WS – El ocio nocturno es el sector más azotado por las administraciones en la actualidad, y hemos leído opiniones muy dispares al respecto. Hay una, bastante extendida, que es la de que el concepto “fiesta” ha superado al concepto “cultura” en nuestro país cuando hablamos de un concierto, show o festival. ¿Qué opinas? ¿Estamos pagando las consecuencias de una especie de mala educación del asistente medio a un show de un DJ?

JP – Estoy totalmente de acuerdo. El fenómeno “DJ” ha crecido exponencialmente en los últimos 20 años. Hace dos décadas el DJ se asociaba sola y únicamente a la cultura de club. Había todo un movimiento de gente desplazándose por la península para escuchar a determinado DJ o determinado sonido. La evolución ha hecho que todos esos clubes y esos DJs se conviertan en festivales con sus respectivos “pop star”. Si un artista como Avicii o David Guetta actúa en recintos adaptados para decenas de miles de personas es normal que se aglutinen seguidores de todo tipo.

Lo que debemos hacer artistas y promotores es dar el punto de valor que tiene la propia música en este tipo de macro eventos. Los aspectos relacionados con la fiesta han ganado a los relacionados con la música y se ha devaluado la calidad general de la música de estos eventos. Un claro ejemplo es Tomorrowland, donde la mayoría de gente que asiste no sabe ni qué DJ está actuando ante ellos. La culpa es un poco de todos y tenemos que hacer un nuevo comienzo acostumbrando a la sociedad a educarse también en este tipo de eventos y géneros musicales.


WS – ¿Habéis recibido alguna mala crítica directa en la asociación o a título personal de esos nuevos “haters” del ocio nocturno?

JP – Al final alguna cosa siempre hay. Nuestra forma de ser en este país no se caracteriza por la ayuda mutua y cuando alguien ofrece una nueva forma de salir hacia adelante, los demás, si no piensan de la misma manera, no van a poner de su parte para que exista diálogo. No quiero generalizar, pero los haters existen. No es algo que nos preocupe, nosotros tenemos que pensar en a cuánta gente sí que podemos ayudar y hacer que todos los que estaban dudando se unan a nosotros. Tenemos las puertas siempre abiertas y no miramos por géneros, edades o experiencia en cabina.


WS – ¿Cuál es el procedimiento y los pasos para todos los DJs y productores que quieran forman parte de AEDYP? ¿Se requiere cierto nivel o estatus o cualquier artista de corte amateur puede formar parte?

JP – Para nada. Una persona puede sentirse DJ sin necesidad de pinchar ni haber pinchado en un club en toda su vida. Nosotros no somos nadie para decir quién merece o no merece formar parte de este colectivo. Con tener sentimiento es suficiente. Otra cosa diferente es el nivel colaborativo que pueda aportar a la asociación.

Cualquiera puede hacerse socio gratuitamente en nuestra web rellenando el formulario correspondiente. Hay diferentes tipos de socios, desde socios fundadores , socios a los que les avala una importante trayectoria musical y socios de número, que no comporta ningún pago pero que si tienen acceso a toda la información de los avances de AEDYP. Más adelante añadiremos los socios de pleno derecho, los cuales podrán acceder a servicios de asesoramiento legal, formación, descuentos en diferentes organizaciones colaboradoras, ayuda al registro de las obras… Estos socios sí tendrán que afrontar una cuota que aún no hemos determinado.


WS – Por último, te vamos a pedir un mensaje de esperanza para todos esos pequeños productores y DJs a los que esta situación les ha pillado en los primeros pasos de su carrera y que ahora mismo ven casi imposible poder dedicarse a esta industria de manera profesional. ¿Qué les dirías desde la asociación?

JP – Les diría que por fin tenemos una asociación que va a representar las necesidades de nuestro sector o que va a luchar por que los derechos de sus canciones se les facturen de una manera real. Ya tenemos algo tangible, algo en lo que alguien se puede apoyar desde ya para saber como dirigir su carrera.