Sin duda este va a ser el verano de los regresos. Para los que disfrutamos la música en directo como algo imprescindible en nuestra vida, y también en nuestras vacaciones, la vuelta de los festivales sin medidas de distanciamiento es una absoluta bendición. Este pasado fin de semana Wololo Sound volvió a presentarse en la apacible ciudad de Torre del Mar (Málaga) para vivir una vez más la experiencia Weekend Beach. Y, la verdad, volvimos a salir maravillados.

Weekend Beach es uno de esos festivales, cada vez más habituales, que combinan sin tapujos varios estilos musicales. Muchos, de hecho. En la edición 2022 pudimos escuchar pop, indie, rock, reggaeton, rap, tech-house, hard-techno y mucho más. Una prueba de fuego para esos melómanos que presumen de escuchar “de todo” en su día a día. Una prueba a la que nos sometimos y, creo, superamos con creces.

Los que también superaron con creces esta edición fueron los trabajadores y el equipo de producción de Weekend Beach. Hermanos Toro, la promotora detrás de este macro festival, tiene ya amplia y dilatada experiencia en la organización de tales eventos. Esto, la verdad, se nota. Se nota en aspectos cuidados y perfectamente controlados como los accesos, la seguridad o el rápido funcionamiento de las barras. Y se nota también que pese a que lleves toda una vida en esto, los imprevistos ocurren. Weekend Beach 2022 se tuvo que enfrentar a varias cancelaciones de última hora o cambios de horarios muy inoportunos, siendo el más destacado el retraso de cuatro horas en la actuación de Nicky Jam. Hechos, me consta, totalmente ajenos a la organización y que se solventaron de la mejor forma posible.

Finalizando con este aspecto, también tenemos que destacar la cuidada imagen de “el otro festival”. Entre bambalinas la organización funciona igual de bien, y la zona de backstage y camerinos estaba maravillosamente habilitada. Una zona donde confluyen y charlan los artistas entre si antes y después de sus actuaciones y donde hasta podían echarse un billar o un futbolín. Curiosidades seguramente insignificantes ante una producción con tantos aspectos a los que prestar atención, pero que destaca también la importancia de los pequeños detalles.

En cuanto al aspecto musical, como decíamos líneas atrás, hubo de todo. En el equilibrio está el gusto, y Weekend Beach tuvo muy buen gusto este año. Sin un grandísimo cartel en cuanto a nombres internacionales, pero con mucho sentido, el line-up también estaba bastante bien repartido en cada uno de los días del festival, donde apenas había solapes reseñables (quizá el de Rels B con Nicky Jam por culpa del mencionado cambio o el de Kase O e Izal).


En la jornada del jueves presenciamos los shows de SFDK y Ayax & Prok. Dos formaciones necesarias para entender la historia del rap en español que demostraron la pasión y labia que necesita un artista encima del escenario. Conciertos que se nos hicieron realmente cortos y que repasaron lo mejor de la discografía de ambos. En el apartado electrónico el jueves nos tenía preparado un menú con los ritmos más agresivos del techno actual, siendo el madrileño Regal y la inglesa afincada en Países Bajos Paula Temple. El alto voltaje y los BPM fueron los protagonistas, si bien sí notamos a ambos artistas con el freno de mano ligeramente echado en comparación a otros sets suyos que hemos presenciado. Esto probablemente fuera un acierto, ya que no era difícil intuir que un alto porcentaje del público allí presente no era asiduo oyente de estos ritmos tan agresivos.


La segunda etapa de Weekend Beach nos iba a transportar de nuevo por varios estilos musicales. Presenciamos en directo las actuaciones de los transgresores Ciudad Jara (con un público cuando menos entregado), la veteranía de uno de los artistas latinos más queridos, Residente, el pop-rock nacional más asentado con M-Clan o el desparpajo más divertido por todos conocidos de La Pegatina, entre otros. En el apartado electrónico en esta jornada también pudimos ver bien de cerca a Steve Lawler, Solardo, Andrea Oliva o Wade. Mención especial y reconocimiento absoluto a todo lo que rodeó el set de este último. El sevillano es quizá el dj nacional del momento, y la pista se quedó muy pero que muy pequeña para presentar su set… ¡Y eso que eran las 7AM! Wade devolvió todo este cariño con una sesión donde no faltó un solo clásico de su discografía.

Llegábamos a la última jornada del festival aún con muchas ganas de guerra. La jornada del sábado fue, de hecho, la más multitudinaria con más de 40.000 personas en el recinto. La ocasión lo merecía, ya que varios de los nombres más interesantes del festival actuaban este día. Es por tanto que pudimos presenciar este día el jovial concierto de Locoplaya, las tablas en cabina de la leyenda del rap Kase O, el estilo urbano más actual de Rels B, Lola Indigo y Nicky Jam, o el añejo estilo de un grupo tan queridos como La Fuga. Menciones espaciales si cabe al concierto de Izal, uno de esos directos que hay que ver una vez en la vida y que parece que tardaremos en poder presenciar, y la revolucionaria actuación de Nervo en un horario nada fácil que supieron gestionar maravillosamente con un enérgico set con lo mejor de la electrónica mainstream actual y, sobre todo, una sonrisa de oreja a oreja en cada momento. En cuanto al escenario underground, el techno volvió a ser indiscutible protagonista, destacando las sesiones de Gonçalo y Rafa Barrios, que tuvo que sustituir a última hora la baja de Deborah De Luca.

En general y a grandes rasgos, Weekend Beach convenció sobradamente a un servidor en la que era mi primer paso por el festival malagueño, un evento que tiene toda la pinta de que volverá a estar en la agenda de Wololo Sound en 2023. Weekend Beach tendrá lugar el 5, 6, 7 y 8 de julio.

Cofundador y redactor. Melómano, leonés y obseso de las cosas bien hechas. Imposible encasillarme en un sólo género. “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”