La marca y sello de Bastian Bux debutó en Goya Social Club con una noche de house marcada por la cercanía con la pista, el buen ambiente y una propuesta musical muy fiel a su identidad
Hay marcas que se entienden antes incluso de que empiece la música. Petit Comité of House es una de ellas. El propio nombre ya da una pista bastante clara de por dónde va la propuesta impulsada por Bastian Bux: fiestas con una escala más cercana, pensadas para el disfrute compartido, donde la distancia entre cabina y pista se reduce al mínimo y donde el house se vive de una forma casi doméstica, en el mejor sentido de la palabra. El pasado viernes, la marca y sello discográfico del artista español aterrizó por primera vez en Madrid, y lo hizo además en un espacio que encajó a la perfección con esa filosofía: Goya Social Club.
La elección del club madrileño no pudo ser más acertada. Por tamaño, por distribución y por ese punto de intimidad que mantiene incluso cuando la sala está llena, Goya era un contexto ideal para el debut de Petit Comité of House en la capital. También ayudó, como casi siempre allí, el sonido: nítido, cálido y con la pegada suficiente como para sostener una noche de baile sin necesidad de excesos. A todo ello se sumó la identidad visual de la marca, ya muy reconocible, con flores repartidas por el espacio y una estética cuidada que terminó de dar forma a una imagen muy coherente con el universo de Petit Comité. Sin necesidad de una gran producción, la sala ofrecía una estampa especialmente bonita y muy en sintonía con lo que proponía la fiesta.
En lo musical, la noche respondió exactamente a lo que proponía la marca. Primero fue el turno de Baum, que estuvo en cabina de 00:00 a 2:30 y se encargó de abrir la sesión con una selección muy centrada en el house clásico, marcando desde el principio el tono de la fiesta y manteniendo a la pista en movimiento. Después llegó Bastian Bux, gran protagonista de la noche y responsable de dar continuidad a esa misma línea sonora, con una sesión muy coherente con la identidad de Petit Comité of House: house bailable, cercano y sin necesidad de artificios. Durante su set sonaron varios temas ligados al sello, como ‘Change’ o ‘Good Things’, entre otros, en una pista que respondió bien de principio a fin.
Ya en el último tramo de la noche, Baum y Bastian Bux compartieron cabina en formato B2B para cerrar la sesión. Fue un final natural para una velada que mantuvo siempre la misma dirección musical y en la que el público se mostró muy conectado tanto con la propuesta como con quienes estaban pinchando.
Y si algo dejó especialmente buena impresión durante toda la noche fue precisamente el ambiente. Había algo muy evidente en la sala: la gente sabía perfectamente dónde estaba y qué tipo de propuesta tenía delante. Se notaba en la forma de ocupar la pista, en el respeto entre quienes bailaban, en la ausencia de tensión innecesaria y en esa conexión tan poco forzada entre artistas y público. Más que una simple sesión de club, lo del viernes se pareció por momentos a uno de esos espacios en los que todo el mundo parece compartir un mismo código. Un lugar cómodo, libre y sin imposturas, donde la música no se impone sobre la experiencia colectiva, sino que la ordena y la potencia. En ese sentido, resultaba fácil suscribir esa idea que Baum compartía después en redes: la de una fiesta entendida como espacio seguro, tanto para quien pincha como para quien está abajo.
Eso fue, probablemente, una de las mayores virtudes del debut de Petit Comité of House en Madrid. No solo funcionó el club, no solo respondió la música, no solo hubo una identidad visual clara y una pista viva; también apareció algo más difícil de fabricar: una sensación de confianza compartida, de comunidad y de noche bien entendida. Y cuando eso ocurre, la experiencia cambia por completo.
Primera visita de Petit Comité of House a Madrid y primeras muy buenas sensaciones. Vista la respuesta de la pista y lo bien que encajó la propuesta en Goya Social Club, cuesta no pensar que esta debería ser tan solo la primera de muchas.






