LAB theClub volvió a rozar el lleno en una cita muy sólida de BeRenatta, con James de Torres, CÔE y un Kevin de Vries que encontró una pista conectada y un ambiente excelente de principio a fin

BeRenatta sigue consolidándose como uno de los pocos refugios para los sonidos melódicos en la noche madrileña. En una ciudad donde la oferta no deja de crecer y donde muchas veces cuesta encontrar propuestas con una identidad realmente definida, la sesión de LAB theClub ha sabido hacerse un hueco reconocible a base de constancia, buen criterio artístico y una línea musical bastante clara. El pasado viernes volvió a demostrarlo con la visita de Kevin de Vries, uno de los nombres más destacados del techno melódico, en una cita que rozó el sold out y dejó muy buenas sensaciones en el club de Chamartín.

La del alemán era, además, una visita con cierto peso dentro del recorrido reciente de la marca. Su regreso a BeRenatta se producía prácticamente un año después de su última actuación en la sesión, y más de seis meses después de su paso por Madrid dentro del festival Pulse of Gaia de Zamna. Por tanto, no es en absoluto un artista desconocido para el público local, pero sí uno de esos nombres que siguen despertando una expectación evidente entre los amantes de la electrónica melódica. Y eso se notó desde bastante pronto en la noche, con una sala que fue cogiendo temperatura de manera progresiva y que presentaba una afluencia muy alta incluso antes de la aparición del cabeza de cartel.

El primer tramo corrió a cargo de James de Torres, encargado de abrir la noche con un set que logró mantener al público en movimiento e interesado desde los primeros compases, pese a que todavía quedaban horas para la llegada del gran reclamo de la velada. Después tomaría el relevo CÔE, encargado del warm-up.

Y cuando Kevin de Vries apareció finalmente en cabina a la 3:00, el club respondió como se esperaba. El alemán tomó los mandos para desarrollar un cierre de tres horas. Un tiempo que le dio la oportunidad de expresarse con total amplitud y desplegar con claridad todos los rasgos de su identidad sonora. Lo suyo volvió a moverse en ese terreno donde el techno melódico no renuncia ni a la épica ni a la contundencia, equilibrando melodía y pegada con bastante naturalidad. No faltaron algunos de sus clásicos más reconocibles, como su remix de ‘The Sign’ o ‘Metro’, recibidos por la pista como auténticos puntos de referencia dentro del set. Pero también hubo espacio para producciones más recientes que han marcado con fuerza su trayectoria reciente, como ‘Born Like That’ o ‘First Time’, su última colaboración junto a Anyma.

Fue, en cualquier caso, en el tramo final cuando llegó uno de los momentos más especiales de la noche. Kevin decidió cerrar con una serie de edits y relecturas que conectaban su lenguaje habitual con clásicos de otra época, llevando a la pista de vuelta a ciertos años dorados del EDM desde una sensibilidad claramente contemporánea. Sonaron reinterpretaciones de temas como ‘Payback’ o ‘Resurrection’, e incluso llegó a referenciar al rock con un remix de ‘Sex on Fire’ de Kings of Leon, transformada al estilo del alemán. Fue un cierre especialmente emotivo, de esos que consiguen generar nostalgia y euforia a partes iguales y que dejaron al público con la sensación de haber vivido una gran noche.

Más allá de la música, LAB theClub volvió a estar a la altura de lo que acostumbra en este tipo de citas. El sonido rindió a gran nivel, la producción lució espectacular, y esta vez, también se percibió una conexión especialmente clara entre artista, pista y atmósfera general. Hubo mucho baile, buena respuesta del público y una energía muy sostenida durante toda la velada. En definitiva, una noche redonda la que vivimos en Chamartín de la mano de BeRenatta.

Gabriel Jaime González
DJ, viajero, casi brasileño y amante del house, house melódico e indie dance :)