El DJ neerlandés regresó a la capital apenas unos meses después de su última visita para encabezar una velada de club en ART marcada por la energía de la pista, un set de pegada notable y un desenlace compartido con Gonçalo
Hay artistas que, por mucho que repitan visita, siguen despertando en Madrid una expectación difícil de desgastar. Joris Voorn es claramente uno de ellos. El neerlandés, habitual ya en la capital, regresó el pasado fin de semana a ART Madrid, la sala ubicada en la estación de Príncipe Pío, apenas unos meses después de su última parada por la ciudad, aquella cita de diciembre en LAB theClub con el showcase de SPECTRUM, su sello y marca personal. Esta vez, el formato era distinto: una noche de club mucho más directa y con el propio Voorn como gran protagonista de una velada que volvió a confirmar la buena conexión que mantiene desde hace años con el público madrileño.
La noche arrancó con The Lady Snake, encargada del primer tramo del horario, antes de que Gonçalo tomara el relevo para conducir el warm-up hasta las 3:30. Y lo cierto es que ahí empezó a construirse buena parte de lo que luego sería la noche. El DJ supo leer muy bien el momento, proponiendo una sesión de calentamiento con suficiente pegada como para mantener la pista activa, pero sin quemar antes de tiempo la llegada del cabeza de cartel. Sonaron varios de los nombres y sonidos más candentes del techno melódico actual, con guiños evidentes a esa línea más emocional y épica que domina buena parte de la escena, como el reciente ‘Lost In The Woods’ de Adriatique y Elderbrook. También hubo espacio para alguna sorpresa algo más abierta, como ‘Talk To You’ de ANOTR, uno de esos tracks que apuntan claramente a ostentar el título de «la canción del verano». El resultado fue el que debe ser en cualquier buen warm-up: pista encendida, energía creciente y una sensación de anticipación cada vez más evidente entre el público.
Porque si algo quedó claro durante toda la noche fue precisamente eso: que Joris Voorn sigue siendo un artista especialmente querido en Madrid. En cuanto apareció en cabina, la sala respondió con vítores y aplausos, marcando desde el primer minuto la conexión entre artista y público. Y el neerlandés no tardó en responder con un set contundente, enérgico y bastante más incisivo de lo que quizá algunos podían esperar si pensaban en su faceta más melódica o atmosférica.
Sí hubo espacio para algunas de esas referencias que forman parte de su imaginario más reconocible, como ‘Ringo’ o ‘You & I’, pero el tono general de la sesión estuvo claramente marcado por la contundencia. Hubo bastante músculo rítmico, synths agresivos y directos, y una selección más orientada al impacto en pista que al viaje emocional más pausado. En ese terreno encajaron perfectamente tracks como ‘Morse Code’ de Hawkeys o ‘Answers’ de Paradoks, ambas editadas en SPECTRUM y representativas de esa vertiente más afilada del universo sonoro que Voorn viene desplegando en los últimos tiempos.
Más allá del set en sí, la sensación general de la noche fue la de una muy buena cita de club. Hubo ambiente de verdad durante toda la velada, con una pista entregada, bastante baile y menos obsesión de la habitual por grabarlo todo con el móvil, algo que siempre se agradece. La producción, en la línea de lo que suele ofrecer ART Madrid, fue comedida, suficiente para acompañar sin robar protagonismo a la música. El sonido cumplió, correcto en líneas generales, aunque sin llegar a ser uno de esos elementos que por sí solos marcan una noche.
Tras las dos horas de set de Joris llegó el cierre especial anunciado por la sala: un B2B junto a Gonçalo que sirvió como broche final a una noche muy sólida y coherente de principio a fin. Otra visita más de Joris Voorn a Madrid, sí, pero una de esas que vuelven a dejar claro por qué su idilio con esta ciudad sigue plenamente vigente. Y lo mejor, en realidad, es que la próxima oportunidad para volver a verle está ya a la vuelta de la esquina: elrow Town, este próximo 1 de mayo.






