El pasado sábado, mientras una parte de la población celebraba San Valentín entre cenas a la luz de las velas o ramos de flores, en Humanes el amor se profesaba de otra manera. Y es que en Fabrik son más de celebrar a golpe de bombo, megatrón y mucho, mucho baile. Lejos de quedarse en la resaca emocional de su edición anterior marcada por el all night long de Fatima Hajji, CODE 173 respondió abriendo prácticamente todo el templo: Main Room, Satélite, Crystal, Hangar y Área 19 funcionando a pleno rendimiento, con la única excepción de Club y Open Air.

San Valentín o no, lo que está claro es que el sábado pasado asistimos a otra cita memorable con CODE y que lo que allí vimos fue, a todas luces, una historia de amor correspondido entre público y artistas.

¡Te contamos nuestra experiencia!

Satélite

Si tuviéramos que definir lo que ocurrió en la Satélite con una palabra, probablemente sería “esencia”. La sala volvió a ser el refugio de los sonidos más puros e hipnóticos donde muchos nos quedamos literalmente atrapados durante horas y el tiempo dejó de tener sentido. Que levante la mano quien entró para “un rato” y cuando se quiso dar cuenta ya no sabía ni qué hora era… ¡culpables!

Allí pudimos ver a Fadi Mohem , quien firmó, a nuestro parecer, uno de los sets más impecables de la noche a base de techno sobrio, elegante y a la altura de lo que esperábamos de alguien como él. También pasaron por allí Blasha & Allatt, quienes a pesar de ser ya muy habituales en la escena madrileña, volvieron a demostrar por qué son garantía de éxito. Tan divertidas como siempre, las de Mánchester volvieron a regalarnos una buena dosis de baile y groove que fue en ascenso.

Mención especial para el live de Colin Benders, en su debut en Fabrik. Con un auténtico despliegue de hardware, convirtió la cabina de la Satélite en una especie de laboratorio sonoro. Fue todo un lujo verle moldear frecuencias y jugar con los sonidos en un set envolvente y cargadísimo de intensidad. De esas experiencias que casi se sienten como algo artesanal y que enseñaríamos a toda esa gente que aún piensa que la música electrónica es solo “tocar cuatro botones”.

Marcal supo recoger toda la energía acumulada durante horas en la Satélite y transformarla en un cierre perfecto y totalmente coherente con la identidad de la sala y lo que había ido aconteciendo en ella. Sin bajar revoluciones, pero sin caer en excesos gratuitos y dejándonos un momentazo como colofón final a ritmo del inconfundible ‘Desert Races’ de Luke Slater.

Main Room

La Main Room de Fabrik volvió a convertirse en el epicentro del techno más contundente de la capital. Un público entregado desde primera hora, respondió al line up de gala que nos tenían preparado, por no hablar de la imponente producción que presentaba la sala, una vez más en constante innovación.

El encargado de abrir la Main fue César Almena, uno de los padres de CODE que con un warm up impecable y muy a la altura de los artistas que le seguirían, construyó el ambiente ideal para que la pista comenzara a coger color para lo que se vendría después.

Blawan tomó el relevo con ese sonido áspero que lo caracteriza. Un artista reputado y de los más respetados, que arrastró a un público bastante maduro a Fabrik. La pista ya estaba completamente entregada ante un dj que domina como pocos la oscuridad con estructuras menos convencionales, y que fue sin duda otro de los nombres de la noche.

Había ganas de ver a Regal de nuevo en Fabrik y el público así lo hizo notar. Una sala llena hasta la bandera disfrutó de la música del madrileño. Fue una sesión cargada de energía, con melodías ácidas, que conectó de inmediato con la pista haciendo que su set fuese uno de los más destacados de la noche, preparando el terreno para el plato fuerte del evento.

La llegada de Amelie Lens desató la locura en la Main Room, donde no cabía ni un alma. La belga volvió a demostrar porqué es una de las artistas más queridas e influyentes de la escena actual. Nos ofreció una sesión arrolladora, con una selección potente y perfectamente estructurada, combinando contundencia con transiciones impecables. Su conexión con el público fue total: gestos, miradas y una energía inagotable que se retroalimentaba con cada reacción de los allí presentes.

Era el turno de future.666, quien hacía su debut en la sala principal de Fabrik. Fue el encargado de conducir la noche por un sonido crudo, con mucho techno y un hard groove que hipnotizó a todos los asistentes que llenaban la main.

El cierre quedó una vez más en manos de los creadores de todo esto, César Almena y Nuke, que 173 ediciones después siguen creciendo e innovando para hacer de CODE, una de las mejores alternativas del techno a nivel mundial. Y pese a que llevábamos más de 12 horas de fiesta en nuestras piernas, la gente no quería irse sin escuchar de nuevo ‘Born Slippy’, para poner el punto final a una noche inolvidable.

Crystal 360º

Hipnótico también fue el techno que reinó en la Crystal 360°, donde se vivió una noche de sonidos puros y profundos, marcada por un cartel de presencia nacional y propuestas internacionales que ya nos habían dejado con la boca abierta.

Vilchezz fue el encargado de arrancar a las 20:00 y lo hizo con un warm up elegante, apoyándose en los grooves oscuros y profundos que le caracterizan. Talento emergente que tiene mucho que ofrecer y que seguro seguiremos viendo en carteles. Este leyó muy bien la pista: al principio todavía dispersa, pero poco a poco fue atrayendo a los primeros fieles hacia el centro.

A las 22:00 tomó el relevo Svreca, quien debutó en el macroclub con un set mental y profundo que dio totalmente la vuelta a la atmósfera: ningún móvil en alto y únicamente miradas fijas a la cabina, dejándose llevar por la experimentalidad del DJ.

La noche empezó a ponerse seria con Christian Wünsch, habitual de la casa, prácticamente un clásico del techno nacional en Madrid, que ofreció exactamente lo que muchos esperaban: techno funcional y de presión constante, elevando los BPM de la sala. El siguiente fue David Meiser, uno de los debutantes que más expectación generaba y que llegaba en el punto perfecto de la noche. Con su característica actitud sobria en cabina, marcó un set lleno de percusión y un sonido industrial que continuó acelerando el ritmo del público.

A las 02:30 fue el turno de Uncertain. La sesión tuvo ese carácter británico que le hace tan reconocible: un ácido sutil y mezclas largas, casi hipnóticas, donde pudimos escuchar alguna que otra vocal. Le siguió DU’ART: el DJ apostó por un techno más rápido y energético, con transiciones agresivas. El productor portugués ya nos había deleitado con un cierre espectacular también en la Crystal en la 3.ª parte de la trilogía en 2024, y sin duda consiguió superarse.

Los BPM continuaron ascendiendo hasta el cierre, en manos de Tham B2B Rouge: hard techno moderno que trasladaron a la pista en forma de tensión constante. El colofón perfecto para una noche en la Crystal marcada por un techno muy característico y experimental.

Hangar

El planteamiento era claro desde el inicio. All night long de Luciid. Construir una sesión con narrativa, cuidando cada tramo y manteniendo una coherencia que se notó en la pista. Nada de altibajos innecesarios: un viaje progresivo que fue subiendo la intensidad con cabeza, leyendo perfectamente el ambiente y manteniendo a la gente conectada en todo momento.

Durante toda la noche, encontraríamos B2B con diferentes artistas. El primero junto a Johannes Schuster. Un set no muy técnico pero divertido. Bounce, hard trance … lo que la gente quería escuchar abriendo la sala a las 23:00 de la noche.

Kander fue la transición perfecta. Hangar ya estaba completamente llena y entregada y solo hacía falta empezar a guiarles hacia lo que la noche iba a ser. El «bailoteo» se fue acabando para empezar a meter ritmos mas fuertes para aclimatar a la pista para el resto de la noche. Y lo consiguieron con creces.

El B2B con Cera Khin fue uno de los puntos más explosivos de la noche. Ritmos más rápidos, transiciones con carácter y una conexión evidente entre ambos en cabina. La pista respondió como era de esperar: sin parar de bailar y celebrando cada subida de intensidad.

Más adelante, junto a In Verruf, el viaje tomó un tono más rápido y envolvente. Schranz con tensión al principio para no dejar de acelerar, para acabar poniendo temas característicos que todo el mundo conoce, además de producciones propias del invitado como ‘Fassade‘, nuestra favorita.

El cierre de la noche llegó con Lesss, empujando los BPM hacia arriba y llevando la sala a su punto más alto de energía. Manteniendo el género anterior, y mezclándolo con los kicks tan agresivos que a la artista le gusta. A esas alturas nadie pensaba en irse. Hangar seguía vibrando como si acabara de empezar.

Lo más destacable de la noche fue la cohesión. A pesar de los diferentes B2B y estilos, todo tuvo sentido dentro del hilo conductor que marcó Luciid. Hangar funcionó como un bloque, como una pista que vivió la sesión completa y no solo momentos aislados.

Area 19

Area 19 tuvo dueño y apellido propio durante toda la noche. La sala estuvo custodiada por Welcome Back Devil, la marca impulsado por Shlømo, y eso se notó desde el primer minuto. Identidad clara, sonido reconocible y una línea muy bien definida que convirtió el espacio en un territorio para los amantes del hard techno más actual.

No pudimos disfrutar de todos los sets que nos habría gustado, como es lógico por espacio y tiempo. Pero podemos contaros que poco warm up hubo en esta sala. Porque el publico tampoco lo quería. Kicks bien cargados desde las 18:00 de la tarde, hora en la que se abrió el evento, y la única sala con música hasta horas más tarde.

Pudumos disfrutar de Hades, que desplegó un set potente, directo y sin rodeos. BPM altos, como siempre, kicks contundentes y una pista que respondió rápido. Area 19 ya estaba a reventar con un público que tenía claro a lo que venía.

Después tomó el relevo Omaks, elevando todavía más la intensidad si cabía. Su sesión mantuvo esa presión constante pero con canciones más bailables, sonido que le caracteriza, con drops bien medidos y una energía que no dio tregua.

Con Ezcodia la cosa no bajó ni un milímetro. Ritmos rápidos, transiciones agresivas y una selección pensada para mantener a la pista en tensión permanente. Nada diferente a lo que habíamos escuchado anteriormente pero es que ninguno de los presentes quería que nada cambiara.

El cierre quedó en manos de un B2B a tres bandas entre Hades, Omaks y Luca Agnelli, y fue exactamente lo que a la noche le faltaba: intensidad máxima hasta el final. Lejos de ser un simple cierre, fue un intercambio constante en cabina, jugando con la energía de la sala y llevando los BPM a su punto más alto. La conexión entre los tres fue evidente y el público lo sintió. Un gran show.

En definitiva, una CODE increíble, como siempre, que nos deja con ganas y a la espera de que llegue la siguiente el próximo 14 de marzo, a la que os adelantamos que no vamos a faltar …