El pasado 27 de marzo arrancaba una nueva edición de Blackworks Weekend Festival, esta vez titulada: DIMENSON, en el recinto de IFEMA, confirmando una vez más el imparable crecimiento de la marca dentro de la escena hard techno. Con dos pabellones, el 12 y el 14, transformados respectivamente en “El Núcleo del Vacío” que fue el escenario principal, y “Anomalía”

La propuesta no solo destacaba por su cartel, sino también por una producción cada vez más ambiciosa. 

Desde primera hora ya se percibía una afluencia notable de público, con un ambiente entregado incluso en los sets más tempranos. Por ejemplo, en el caso de Bárbara Lago, que fue con quien abrimos nosotros desde bien prontito a las 23:00, ya que no era medianoche y la pista tenía un aspecto muy bueno. La gallega se marcó un set perfecto para arrancar la noche: contundente pero progresivo, ideal para ir calentando motores y conectando rápidamente con el público. 

El siguiente punto clave llegó en el main stage con Vendex, uno de los nombres más reconocibles del hard techno actual, y aquí ya no había medias tintas. Pegada fuerte, sonidos oscuros y una energía constante que terminó de encender “El Núcleo del Vacío”, dónde la producción brilló especialmente: Visuales hipnóticos, iluminación perfectamente sincronizada y un sonido contundente que envolvía por completo. 

Después nos desplazamos al pabellón 14 para uno de los sets más destacados de la noche: el B2B entre Biia y Charlie Sparks, y probablemente fue uno de los momentos de la velada. Mucha energía, ritmo alto, transiciones muy bien llevadas y una buena conexión entre ambos… de esos sets en los que no te planteas cambiarte de stage. 

La jornada del viernes continuaba en manos de Klofama. Aunque ya en la recta final, supo seguir aumentando la intensidad. Su set mantenía la línea dura y acelerada que había definido toda la jornada, tornando el sonido en su característico industrial y canciones que todo el mundo sabe y supo corear al unísono.

El cierre del primer día quedó en manos de Angerfist, y fue exactamente lo que cabía esperar de una leyenda del hardcore: intensidad sin parar desde el primer hasta el último minuto. Con su inconfundible máscara y una presencia imponente en cabina, desató una tormenta de BPMs acelerados, kicks demoledores y drops diseñados para exprimir las últimas fuerzas del público. Su set, cargado de clásicos y energía cruda, transformó “El Núcleo del Vacío” en un auténtico campo de batalla sonoro, llevando a los ravers al límite y firmando un cierre contundente, a la altura de una jornada que ya venía lanzada sin frenos.

En el segundo día, el schranz fue nuestra banda sonora, entre las 00:00 y la 01:00 disfrutamos del B2B entre Aiden y Triptykh. Con el schranz como eje central, ambos construyeron un set agresivo y rápido. Pudimos escuchar, como siempre hace, por parte de Triptykh, varios unreleased que elevaron aún más la sesión, demostrando por qué es uno de los productores más sólidos en este género.


Otro de los momentos más esperados del segundo día fue el B2B entre Fernanda Martins y Svetec, dos auténticos pesos pesados del schranz que no dieron tregua en ningún momento. La compenetración entre ambos fue total, alternando control en cabina a 3 canales con una naturalidad que mantuvo la tensión constante durante todo el set. Sin necesidad de artificios, aunque con algun guiño a canciones españolas, mantuvieron la intensidad como se esperaba de estas dos leyendas del género.

Kobosil, uno de los nombres que más ganas teníamos de escuchar, y su paso por cabina no decepcionó. El alemán apostó por un set serio y muy bien estructurado, combinando tramos más oscuros con momentos de mayor ritmo, manteniendo siempre el control de la pista. Su forma de mezclar, limpia y precisa, sin recurrir a excesos, consiguió mantener al público conectado durante todo su tiempo en cabina, demostrando por qué es uno de los artistas más consolidados de la escena y un gran productor.

Cuando pensábamos que no podría mejorar más. Oguz B2B Dexphase. Y para sorpresa de todos, una intro de un remix de la canción de MADRIZ, de Hijos de la Ruina, cantado por los mismísimos Natos y Waor. Literalmente el mejor broche de oro que podía tener un evento así. Un set que disfrutamos mucho, que ya sabemos lo bien que funciona como hemos podido ver anteriormente en La Cubierta en otras ediciones, y que consiguió transmitir las ganas y la potencia que los dos quisieron desprender en cabina.

Más allá de la música, Blackworks volvió a demostrar que entiende la experiencia de su público como algo integral. La organización cuidó cada detalle: zonas de descansofood trucks, fuentes de agua potablelockers, un stand de merchandising increíble, además de las propias prendas, e incluso propuestas más inesperadas como una zona de tatuajes o un ring de boxeo para medir tu fuerza en la máquina de puñetazos a cambio de premios.  

En el apartado visual, el salto sigue siendo evidente edición tras edición. Ambos escenarios presentaban un nivel muy alto, pero “El Núcleo del Vacío” destacaba especialmente por su propuesta estética y técnica. Un espacio diseñado para absorberte por completo, donde luces, visuales y sonido trabajaban como un solo elemento. Por su parte, “Anomalía” ofrecía una experiencia más minimalista pero igualmente efectiva, consolidándose como un segundo escenario que en ningún momento se sentía secundario.

El sonido, uno de los aspectos más sensibles en este tipo de eventos y más hablando del IFEMA, volvió a estar a la altura. Potente, limpio y bien distribuido en ambos pabellones, permitiendo disfrutar de cada set con claridad incluso en los momentos de mayor exigencia.

Como conclusión, esta nueva edición de DIMENSON reafirma el posicionamiento de Blackworks como uno de los proyectos más sólidos y en crecimiento dentro del hard techno europeo. Un evento que no solo cumple con las expectativas, sino que sigue elevando el estándar en cada entrega, tanto a nivel artístico como en producción.

Con una identidad cada vez más definida y un público completamente entregado, todo apunta a que Blackworks no ha tocado techo. Y si algo quedó claro el pasado 27 de marzo en IFEMA, es que el viaje todavía está lejos de terminar.