BIGSOUND rebosó Barakaldo en su debut, confirmando ser un festival consolidado tras seis ediciones en Valencia y haberse celebrado también en Sevilla y Pontevedra
Bizkaia ya presume de un nuevo macrofestival y, por qué no decirlo, también un nuevo recinto que puede sentar un precedente para el futuro. La primera edición de BIGSOUND Barakaldo ya es historia. Celebrado los pasados días 3 y 4 de julio en un solar al aire libre junto al Recinto Ferial de Ansio, acogió durante sus dos jornadas a un total de 20.000 asistentes que cantaron y bailaron al ritmo de varios de los artistas más representativos del panorama mainstream, urbano, pop, rock e indie.
Hay varios aspectos generales a comentar y destacar antes de entrar en lo puramente musical, y el primero es la disposición en dos escenarios de las mismas dimensiones, uno al lado del otro. Es un formato que en nuestro país ya se había explorado en otros eventos y que permite encadenar conciertos sin tener largas esperas ni ratos muertos. Mientras un artista o grupo actuaba en uno, en el otro se trabajaba en el cambio de set up para los que tocarían después. 10 horas de música casi ininterrumpida cada día y todo funcionó rodado.
Como ya comentaba, la elección del recinto ha sido otro de los aciertos. A pesar de estar en plena zona urbanística, el sonido no fue un problema en ningún momento, al ser un festival que comenzaba a las 16:00 y acababa a las 2:00. Los años de experiencia en otras ciudades se dejaron notar en este aspecto y el apartado audiovisual no pudo ser más acertado. En general, los servicios ofrecidos se adaptaron perfectamente a la cantidad de público que había, con una buena fluidez en accesos, barras y baños, aunque no tanto en las pocas opciones de alimentación que había, que fue el único punto en el que se vieron colas.

Myke Towers, Leire Martínez y Juan Magán, protagonistas del primer día
El viernes 3 de julio tuvo una potente carta de presentación. Seguramente, la jornada más completa y demandada teniendo en cuenta la oferta artística completa. En las primeras horas del festival ya pudimos disfrutar de un gran concierto de Leire Martínez y su banda, en el que la gipuzkoana interpretó desde temas nuevos hasta eternos clásicos de su (ya pasada) etapa como vocalista en La Oreja de Van Gogh. El grupo donostiarra siempre ha tenido una gran acogida allá adonde ha ido en Euskadi y el cariño por Leire sigue y seguirá estando presente.
Omar Montes fue el primero de los reclamos de todos los artistas del panorama urbano que actuaron en este primer día de BIGSOUND Barakaldo, tan campechano pero carismático como siempre. El de Carabanchel nos dio un recital de canciones propias que nos llevaron desde el flamenco y las sevillanas hasta el reggaeton, acompañado en todo momento por su grupo de bailarinas y tres músicos tocando el trombón y el saxofón para completar la performance. Incluso pudimos ver la aparición del rapero gallego Arce como invitado especial.

Myke Towers fue el plato fuerte de la noche, con una puesta en escena imponente sobre una plataforma de 3 metros de altura sobre el propio escenario. Fue una sucesión de sus hits uno detrás de otro, aprovechando al máximo FX como el fuego, el CO2, la pirotecnia fría y los lasers. Un show rompedor y, sobre todo, muy especial para el público latinoamericano, al que hizo partícipe invitando al escenario a varios asistentes a cantar junto a él. No se dejó nada en la recámara y fue el momento de mayor éxtasis del festival.
Aunque el cierre de este primer día de BIGSOUND Barakaldo tampoco se quedó corto con Juan Magán, el rey y padre del electro latino, que puso el broche a la jornada con himnos de toda una generación que crecimos con él y siguen triunfando tras tantos años. Tampoco podemos dejar de mencionar otras actuaciones que hubo durante el día de la hernaniarra Euskoprincess; Inazio representando a Logroño con su indie folk; todo un fenómeno como Barry B que está irrumpiendo con éxito en el sonido pop rock alternativo; otra emergente pero cada vez más consolidada como Samuraï, y otro de los grandes talentos que han exportado las Islas Canarias, como es Lucho RK.

Lola Indigo también es ‘LA REINA’ en BIGSOUND Barakaldo
El sábado 4 de julio tuvo un nombre propio, con permiso del resto de actuaciones. El show de Lola Indigo en esta gira «Romance de 1 Noche de Verano» es todo lo que está bien, pero multiplicado por tres. Es una de las artistas nacionales con más presencia en escenario y que más trabajo pone junto a todo su equipo para llevar el mejor espectáculo posible a sus fans. Un balcón granaíno preparado para interpretar diferentes escenas, hasta cuatro outfits, más de una decena de bailarinas/es en escena, pantalla con movimiento vertical y un recorrido a su carrera musical con la mejor producción vista en BIGSOUND Barakaldo 2026.
También pudimos disfrutar del conciertazo de Nil Moliner, otro de los grandes nombres de la noche. El cantautor y compositor barcelonés y su banda nos dejaron un recital repleto de los mayores éxitos que marcan su estilo pop emotivo, con una grandísima respuesta del público. En una línea similar en cuanto a la acogida popular, pero en este caso con el rock por bandera, Despistaos nos recordaron por qué cada verano son esenciales en Euskadi desde que comenzó su trayectoria hace 23 años.


Esta vez el toque más urbano lo pusieron Ptazeta y Kidd Voodoo con ritmos trap y reggaeton, y Ben Yart con una de sus clásicas performances en las que lo musical y la improvisación desde el sarcasmo son los protagonistas de un show de lo más crudo y entretenido. Por último, tampoco podemos olvidarnos de mencionar la gran conexión que supieron tener Luc Loren, Veintiuno y Mafalda Cardenal con sus diferentes estilos entre sí para ganarse el cariño de los asistentes de este festival que ya quedará para siempre en el recuerdo.
En definitiva, este primer año de BIGSOUND Barakaldo ha sido un éxito confirmado. La organización ha conseguido superar este debut con buena nota, sin contratiempos importantes y creando una experiencia que esperamos que siga creciendo en los próximos veranos. Pudimos ver una variedad amplia de público de todas las edades, muy buen ambiente y convivencia, demostrando que la música no entiende de edades ni de gustos cuando el objetivo es cantar, bailar y disfrutar. Y el clima también nos respetó, que siempre es una incógnita en el norte y de agradecer cuando no da problemas. ¿Nos vemos en la siguiente?



