Uno de los grandes problemas del ADE es asumir que no vas a llegar a todo. Siempre hay un artista que coincide con otro, una fiesta que empieza demasiado pronto o alguien que insiste en que te estás perdiendo el mejor set del fin de semana.
En nuestro caso, el miércoles 21 y viernes 23 de octubre, decidimos elegir Awakenings, dos de las ocho citas que la promotora neerlandesa organizó en la Sugarfactory durante esta edición. Con carteles que reunía a varias generaciones del techno, progresiones muy buenas y algunos B2B especialmente interesantes, teníamos motivos de sobra para estar ahí durante toda la noche.

Y es que, entre las cientos de propuestas que cada octubre llenan Ámsterdam de música electrónica, Awakenings sigue siendo una de esas citas que cuesta dejar fuera del planning durante los cinco días que dura ADE. Esta vez, la antigua fábrica de azúcar de Halfweg volvía a convertirse en su casa durante cinco días, con una programación que iba cambiando de personalidad en cada sesión. La del viernes tenía las cosas claras: techno, una buena selección de artistas y ocho horas por delante.
Con los carteles sold out, sabíamos que la gente tenía muchas ganas y que también habría muchas caras conocidas.
Llegar a Sugarfactory supone alejarse de la locura del centro de Ámsterdam y eso hay veces que se agradece. Al otro lado de las vías del tren, ya se puede ver el enorme espacio industrial que conserva esa estética cruda que tan bien encaja con la cultura techno.
Dentro, Awakenings había transformado la antigua fábrica en un universo propio. Largas líneas de LED recorrían el techo, los láseres atravesaban la oscuridad y las estructuras metálicas móviles cambiaban constantemente la apariencia de la nave. Desde el balcón, la pista parecía extenderse bajo un entramado de luces y maquinaria.
Todo resultaba bastante inmenso y un tanto laberíntico.
Opening Night (miércoles 21)

Empezábamos la jornada en ADE en Sugarfactory de la mejor manera. Una noche dedicada al techno y groove. Aunque pasada la media noche se volviera más cañera, pero realmente, el motivo principal fueron esos primeros sonidos.
La noche comenzó con el neerlandés Hujus. Jugaba en casa, así que el público llenó la pista rápidamente. Un maestro creando atmósferas a 3 y 4 canales constantemente. Producciones propias muy buenas, como ‘Prefereable Timing’ o ‘Nobody to Blame’. Personalmente, no le habíamos escuchado en vivo nunca pese a seguir sus sets y música de cerca. Todo un acierto para la noche.
Tras el, Fumi B2B Serafina. Fumifina, como ellas dicen. Un VS espectacular a 6 canales, 3 cada una con su propia mixer. Así da gusto ver un dúo en cabina, pudiendo explayarse y crear una sesión mucho mas rica musicalmente que con una sola mixer y mucho menos, si solo suena un tema cada vez.

Un groove y techno impecable. Para nosotros, de lo mejor que pueden pinchar juntas, más que otras veces que se adaptan a un entorno más bouncy o comercial. Depende del evento en el que toquen claro. Otro 10 a la lista de la noche.
Adrián Mills fue el siguiente. Rompió con los esquemas de lo que la gente esperaba quizá de su entrada. En vez de bounce, mantuvo la energía del hard groove pero con su toque. A 160 BPMs, en vez de los 140 aproximadamente que veníamos escuchando con las sesiones anteriores.
Utilizó la primera media hora como transición de techno y groove acelerado, al bounce que pondría más tarde, que era lo que la gente quería escuchar. Aun hablando otro idioma que no fuera español, la gente no dejaba de gritar el típico «240 240» o «probando probando«. Bastante gracioso.
Finalizaron la jornada Novah y después 999999999. Los géneros más agresivos para el final de la noche. Lo que hizo que tuviéramos una jornada con una progresión increíble, un line up muy a la altura, y como siempre, la garantía de la marca Awakenings respaldando todo. Sonido, luces, line up, recinto … como veníamos diciendo, un 10 de noche.
Friday Sessions (Viernes 23)

Varuna Agosti fue la encargada de abrir la noche, antes de dar paso al encuentro entre Amoral y Lobster.
A las dos de la madrugada, justo nada más entrar, JakoJako y Rødhåd tomaron el control de la cabina.
Su B2B fue uno de esos encuentros en los que dos artistas con una gran sensibilidad musical terminan adquiriendo un lenguaje muy parecido. El carácter envolvente de JakoJako encontró un aliado perfecto en la profundidad y precisión de Rødhåd. La sesión fue muy hipnótica y atrayente, jugando con el espacio y la tensión.
Después llegó uno de los momentos más especiales de la madrugada. Eran las 03:30 cuando Ben Klock y Philippa Pacho se encontraron frente a los platos. Dos generaciones, dos trayectorias distintas y una misma pasión por ese techno oscuro.

Comenzaron con decisión y, poco a poco, fueron llevando la sesión hacia un terreno más profundo. Bombos densos y muchos sonidos metálicos. Durante más de hora y media, gozamos con ese techno berlinés tan característico.
Y la verdad, es que no recordamos exactamente que tracks sonaron pero sí como nos hicieron sentir, haciendo que estuviéramos focus sin que nadie nos molestase y disfrutando de ese momento.
Tras el viaje de Ben Klock y Philippa Pacho, Funk Assault apareció para hacerse cargo de las últimas horas. Alarico y Chlär, dos artistas que han encontrado en su proyecto conjunto una forma especialmente dinámica de explorar el hardgroove. La transición fue casi natural. El sonido comenzó a ganar movimiento, las percusiones adquirieron mayor protagonismo y los grooves se volvieron cada vez más juguetones.

Funk Assault tiene algo que resulta especialmente atractivo en directo: la sensación de que sus dos integrantes disfrutan durante el set tanto o igual que nosotros. Cuando llegó su último tema, mientras las parejas se besaban y la gente lo daba todo, justo en ese momento, todo el público respondió con muchos aplausos y las luces tomaron todo el club.
Poco a poco, empezamos a salir y a regresar a la realidad. En nuestro caso a reencontrarnos con algunos amigos que no habíamos visto en toda la noche.
Lo que nos llevamos de Awakenings
En un ADE donde resulta imposible estar en todas partes, elegir una fiesta significa renunciar a muchas otras. Siempre habrá otro artista que querías escuchar, otra sala que descubrir o alguien que, al día siguiente, te contará que te perdiste una sesión irrepetible.
Quizá por eso las noches que verdaderamente merecen la pena son aquellas en las que dejas de pensar en lo que sucede fuera.
Las sesiones de Awakenings tuvieron algo de eso. Carteles cuidadosamente elegidos, un espacio industrial convertido en un escenario espectacular y, sobre todo, una evolución musical que permitió disfrutar de diferentes caras del techno sin perder el hilo de la noche.

Hubo momentos para dejarse, para perderse y para terminar bailando sin demasiadas explicaciones. Y aunque el ADE todavía guardaba el resto del fin de semana, con esa sola noche, nosotros ya nos dábamos por satisfechos. aquella madrugada ya había dejado una historia que merecía ser contada.
Porque hay fiestas a las que vas por los artistas que aparecen en el cartel y otras de las que sales recordando todo lo que ocurrió entre la primera y la última canción.
Awakenings en ADE tuvo un poco de ambas.






