Un 17 de septiembre de 1969 nacía Keith Flint, una de las figuras más reconocibles de la historia de la música electrónica. Su imagen, su energía y su actitud marcaron a toda una generación y ayudaron a convertir a The Prodigy en mucho más que una banda de rave. Hoy habría cumplido 57 años.

Pero antes de los locos peinados, los ojos negros, los escenarios gigantes y los hits, Keith Flint era simplemente un joven de Essex obsesionado con la música, el baile y una escena rave que estaba empezando a cambiar para siempre la cultura británica.

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Flint creció en Essex y encontró en la escena rave un espacio donde encajaba mucho mejor que en cualquier otro lugar. Fue allí donde conoció a Liam Howlett, el cerebro musical detrás de lo que poco después se convertiría en The Prodigy. Keith acabó entrando en la formación junto a Leeroy Thornhill y Maxim, aunque su papel inicial estaba muy lejos de lo que acabaría convirtiéndole en un icono mundial. Flint no entró en The Prodigy como cantante. Entró como bailarín.

Durante los primeros años de la banda, su trabajo era transformar cada concierto en un espectáculo físico. Saltaba, corría y se retorcía sobre el escenario mientras Howlett disparaba beats cada vez más agresivos. Su presencia ya era imposible de ignorar, aunque todavía no hubiese cogido un micrófono.

El punto de inflexión llegó en 1996. Liam Howlett estaba trabajando en un nuevo instrumental llamado ‘Firestarter’ y Keith decidió probar unas voces encima. Hasta ese momento, prácticamente nadie había pensado en él como vocalista. ‘Firestarter’ se convirtió en la primera canción de The Prodigy con Flint como protagonista vocal y alcanzó el número 1 en Reino Unido. Poco después, Breathe repetiría la hazaña.

De repente, aquel bailarín que llevaba años moviéndose frenéticamente al lado de Liam Howlett se había convertido en la imagen más reconocible del grupo. Su estética ayudó tanto como su voz. El pelo dividido en dos grandes puntas, los piercings, los tatuajes, la mirada desquiciada y su forma casi animal de moverse hicieron que Keith Flint pareciese una mezcla imposible entre un raver, un punk y un personaje de película de terror. The Prodigy había encontrado su rostro.

Su otra pasión

La música nunca fue su única obsesión. Keith Flint sentía una enorme pasión por las motos y terminó llevando esa afición mucho más lejos de lo habitual. Creó su propio equipo profesional de competición, Team Traction Control, y se involucró directamente en el proyecto. El equipo terminó compitiendo al máximo nivel y consiguió cuatro victorias consecutivas en la categoría Supersport del legendario Isle of Man TT entre 2015 y 2016.

Flint, curiosamente, prefería mantenerse bastante más alejado de los focos dentro del paddock que cuando estaba sobre un escenario. Después de décadas siendo una de las figuras más visibles de la música electrónica, las motos se habían convertido en otro espacio donde podía canalizar la misma necesidad de velocidad, riesgo y adrenalina que siempre había acompañado a The Prodigy.

4 de marzo de 2019

El 4 de marzo de 2019, Keith Flint fue encontrado muerto en su casa de Essex a los 49 años de edad. La noticia sacudió a la escena electrónica y provocó homenajes alrededor del mundo. Liam Howlett comunicó públicamente poco después que su compañero se había quitado la vida, aunque la investigación forense posterior dejó una conclusión abierta al considerar que no existían pruebas suficientes para determinar de forma definitiva las circunstancias exactas de su muerte.

Más allá de esas circunstancias, su desaparición dejó a The Prodigy sin el hombre que durante más de dos décadas había personificado visualmente buena parte de la identidad del grupo.

Cuando The Prodigy regresó a los escenarios en 2022 después de varios años de ausencia, Firestarter volvió a sonar. Pero durante la canción, entre humo y láseres, apareció sobre el escenario su inconfundible silueta con aquellas dos puntas de pelo que décadas antes habían convertido a un bailarín de Essex en uno de los rostros más reconocibles de la música electrónica.

Uno de legados más icónicos de la escena rave y electrónica en general.

Alejandro Ruiz
Viviendo a ritmo de groove, jungle, techno, house, breakbeat, trance, ambient y mucho más.