Mousse T., David Penn y Low Steppa nos hicieron bailar en Madam, un espectacular espacio situado en la planta 20 de la A’DAM Tower, durante la primera jornada del Amsterdam Dance Event 2026
El pasado miércoles 21 de octubre llegábamos a Ámsterdam con muchas ganas de comenzar nuestra cobertura del ADE 2026. Por delante teníamos cinco días de música electrónica y pocas maneras mejores se nos ocurrían de estrenarlos que asistir a David Penn & Friends, una fiesta que reunía a varios de los grandes nombres del house clásico en uno de los espacios más especiales de la ciudad.
El cartel ya era motivo suficiente para tener marcada esta cita en nuestro calendario. David Penn es uno de los principales referentes españoles del house a nivel internacional, un artista con décadas de trayectoria y un sonido fiel a la esencia del género. Y qué mejor forma de comprobar el respeto que despierta que ver los nombres que había reunido para la ocasión: Mousse T., Ferreck Dawn, Low Steppa, Aline Rocha y Roog.
Una propuesta muy pero que muy atractiva para quienes disfrutamos de ese sonido clásico, del groove, de las grandes vocales y de esa manera de entender la música electrónica que nunca pasa de moda.
Cruzando el IJ para bailar sobre Ámsterdam
Pero la música no era lo único que nos hacía especial ilusión. El lugar elegido era Madam, ubicado en la planta 20 de la A’DAM Tower, uno de los edificios más reconocibles de Ámsterdam y que también alberga otro espacio muy conocido entre los aficionados a la electrónica: The Loft.
Para llegar hasta allí tuvimos que cruzar el IJ en ferry desde las inmediaciones de la Estación Central. La lluvia, que nos había acompañado durante buena parte de aquella primera jornada (y del resto de días del ADE) no nos quitó las ganas de descubrir el lugar.

Tras desembarcar y acercarnos a la torre, un espectacular ascensor nos llevó hasta las alturas del edificio. Y una vez arriba, las vistas merecían por sí solas la visita. Madam ofrece una panorámica privilegiada de Ámsterdam, con la ciudad iluminada al otro lado de sus ventanales.
Sin embargo, lo que más nos gustó no fue únicamente la localización, sino el ambiente que encontramos dentro.
Había un público muy variado, tanto en edades como en procedencias. Desde aficionados veteranos del house hasta gente más joven, muchos neerlandeses, visitantes internacionales y también españoles que habían acudido a apoyar a David Penn.
Y, por encima de todo, se respiraba un ambiente de muchísimo respeto y buen rollo. Sonrisas, gente disfrutando de la música y una pista en la que se notaba que el público había acudido con auténticas ganas de bailar.
Mousse T. y David Penn: dos maneras de hacer disfrutar con el house
Llegamos justo al comienzo del set de Mousse T., y el alemán no tardó demasiado en demostrar por qué sigue siendo una figura tan querida dentro del género.
Su sesión estuvo marcada por un sonido especialmente alegre, con mucho disco, funky house y una sucesión de mezclas y mashups que recuperaban vocales míticas de la música de baile, como las de ‘Talk to You’ o ‘Move Your Body’.
Tampoco faltó su clásico ‘Horny’, uno de esos temas capaces de seguir provocando una reacción colectiva en la pista décadas después de su lanzamiento.
Fue un set tremendamente divertido, de los que consiguen mantener al público sonriendo y bailando prácticamente sin descanso. Y lo mejor fue que aquella intensidad se mantuvo cuando llegó el turno del anfitrión.

David Penn tomó el relevo y comenzó su sesión con ‘Let Me See You (Clap Your Hands)’, de Michele Chiavarini y Terrence Parker. Toda una declaración de intenciones para un set que mantuvo las raíces más reconocibles del house, pero añadió un punto extra de contundencia.
Respecto a Mousse T., el madrileño apostó por un sonido más potente y cargado de groove, con bajos más marcados y una selección de auténticos bangers que mantuvieron el nivel de energía de la sala.
Durante la fiesta también pudimos encontrar Rootz, la marca de eventos y firma de ropa que David Penn y Rober Gaez han puesto en marcha este año y con la que buscan conectar la estética streetwear con la cultura de club.
Low Steppa mantuvo el groove hasta el último momento
Después de dos sesiones que nos habían hecho bailar prácticamente sin parar, llegó el turno de Low Steppa.
El británico mantuvo la esencia musical de la noche, aunque llevándola hacia su terreno particular: líneas de bajo especialmente marcadas, ritmos contundentes y mucho groove, sin perder ese carácter clásico y funky que había definido la fiesta desde nuestra llegada.
Su sonido encajó perfectamente con lo que habíamos escuchado hasta entonces y nos hizo seguir bailando cuando las fuerzas ya empezaban a escasear.
Porque hay que recordar que estábamos en nuestro primer día de ADE. Habíamos madrugado para viajar a Ámsterdam, pasado toda la jornada recorriendo la ciudad y disfrutando de esas primeras horas del ADE antes de entrar en Madam.
Y aunque nos habría encantado quedarnos hasta el final, el cansancio terminó ganándonos la partida.
Nos quedamos con las ganas de escuchar a Ferreck Dawn y el B2B colectivo que cerraría la fiesta, pero después de lo vivido durante las sesiones de Mousse T., David Penn y Low Steppa, teníamos la sensación de haber disfrutado de una noche realmente especial.

Un comienzo de ADE difícil de mejorar
Cuando pensamos en el Amsterdam Dance Event, resulta fácil fijarse en sus grandes festivales o las actuaciones multitudinarias. Sin embargo, David Penn & Friends nos recordó que gran parte de su atractivo está precisamente en este tipo de encuentros: fiestas en espacios singulares, artistas que comparten una misma pasión musical y un público que sabe apreciar lo que está escuchando.
Nos llevamos un recuerdo especialmente bonito de la combinación entre el extraordinario cartel, las vistas de Madam y, sobre todo, el ambiente de su pista de baile. Una noche en la que diferentes generaciones y nacionalidades compartieron horas de house con una y donde nos sentimos cómodos desde el primer momento.
Fue nuestra primera fiesta de ADE 2026 y dejó el listón muy alto para todo lo que vendría durante los días siguientes.
Una gran manera de estrenar cinco jornadas de música electrónica en Ámsterdam y, especialmente, de recordar por qué nos gusta tanto el house.







