El productor andaluz reúne 14 cortes en un primer largo para 83 donde el breakbeat sigue siendo la raíz, pero ya no marca los límites. Electro, garage, acid y bass aparecen en un disco que sirve también para entender hacia dónde ha ido creciendo su sonido

A principios de año metíamos a JottaFrank entre nuestros artistas a seguir en 2026. Hablábamos entonces de personalidad, de producciones fuera de órbita y de un artista que llevaba tiempo haciendo las cosas a su manera dentro del breakbeat nacional. Diez meses después, esa evolución termina tomando forma en ‘Alma’, su primer álbum de estudio.

Publicado el pasado 22 de octubre a través de 83, Jottafrank presenta ‘Alma’, el disco reúne 14 cortes y casi una hora de música. Y quizá lo más interesante es que no encontramos a un JottaFrank intentando demostrar que puede hacer catorce tipos de música distintos. Sigue existiendo una raíz muy clara en el breakbeat, pero alrededor de ella empiezan a pasar muchas más cosas.


Hay electro, UK bass, garage, acid, momentos más raveros y otros donde baja las revoluciones para buscar algo diferente. Incluso los tempos se mueven bastante, desde los 130 hasta los 140 BPM. Puede parecer un detalle menor, pero escuchado como álbum ayuda a entender que Alma no está construido únicamente como una sucesión de herramientas para pinchar.

En cierto modo, el disco funciona también como un diario de los últimos años de JottaFrank, que lo compartía con nosotros:

«ALMA es un viaje por las diferentes etapas de mi evolución musical, desde mis primeros trabajos hasta el presente, acompañado de cuatro piezas inéditas que muestran una faceta más introspectiva de mi sonido. Música que no siempre busca llevarte a la pista, sino invitarte a cerrar los ojos y conectar con aquello que solo la música puede hacerte sentir»

Dentro aparecen temas como ‘Concentrate’, ‘Booty Laser’, ‘Conga’ o ‘Move Fast’, que ya conocíamos de lanzamientos anteriores y que ahora conviven con bastante material nuevo. Separados podían parecer distintas paradas de su catálogo; juntos empiezan a dibujar mucho mejor el camino que ha seguido su sonido.

Porque JottaFrank nunca ha sido precisamente un productor demasiado preocupado por respetar las fronteras del género. Y seguramente ahí esté una de sus mayores virtudes. El breakbeat está siempre presente, pero cada vez resulta más difícil reducir sus producciones únicamente a esa etiqueta. En Alma se permite jugar más con las melodías, las texturas y ritmos que vienen de otros puntos de la electrónica sin perder esa pegada tan reconocible que ha construido durante estos años.

También tiene bastante sentido que este primer álbum llegue precisamente en 83. El sello de GUAU lleva años siendo una de las principales plataformas de los ritmos rotos en España y su catálogo vive precisamente en ese cruce entre breakbeat, electro y UK garage. JottaFrank ya había publicado allí varias veces, así que ‘Alma’ no suena a aterrizaje puntual, sino a la continuación lógica de una relación que venía creciendo desde hace tiempo.

Lo curioso es que el álbum llega además en un año especialmente activo para él. Antes de Alma hemos podido verlo pasando por sellos como Etiqueta Negra, Rough Division o Br8kn Records, además de colaboraciones y nuevos singles prácticamente de forma constante. Más que frenar para preparar un álbum, da la sensación de que JottaFrank ha utilizado todo ese movimiento para llegar hasta él.

Abel Torres
It's all about the groove. Bass y House music como forma de vida.